A Way Out. Una escapada hacia el éxito.

Corría el año 2013 cuando Josef Fares nos trajo un bonita historia sobre dos hermanos que debían de encontrar una cura para su padre enfermo. Brothers: A Tale of Two Sons supondría una innovación con una acogida dispar por la crítica en la que Fares nos proponía manejar a ambos personajes de forma simultánea haciendo uso de los dos joysticks de nuestros mandos para enfrentarnos a diversos puzles y plataformas en un sistema de juego arriesgado y hasta la fecha único en su estilo.

Tras algo menos de cinco años y con unas polémicas declaraciones en los Game Awards de por medio incluidas, Josef Fares llega esta vez escudado en la firma EA Originals y su nuevo equipo Hazelight para traernos A Way Out, una evolución ultramejorada de la idea que ya tuvo en Brothers: A Tale of Two Sons. Sin duda nos encontramos ante una propuesta arriesgada para los tiempos que corren y que intentará devolvernos la experiencia del cooperativo a dos que tanto triunfó en épocas pasadas. ¿Lo consigue? En las siguientes líneas te contamos qué es A Way Out y por qué se merece que le des una oportunidad.

En A Way Out encarnaremos a Vincent y a Leo dos convictos que comparten un pasado en común el cual se nos irá descubriendo a medida que avanzamos en nuestro progreso dentro del juego, cada uno de los personajes será manejado por cada uno de los jugadores. Para jugar y seguir esta genial historia podremos acceder al control ya sea desde el sofá de nuestra casa usando un segundo mando o bien, utilizando el sistema de cooperación en línea Friend Pass que permitirá al jugador invitar a sus amigos a compartir esta experiencia usando una sola copia del juego.

Haciendo uso de la pantalla partida, se nos mostrará a los dos protagonistas a la vez, por lo que podremos seguir perfectamente tanto nuestra acción como la de nuestro compañero y así no perdernos absolutamente nada. Brillantemente llevada, esta separación de la pantalla no será siempre simétrica sino que en ocasiones nos ofrecerá un mayor espacio en nuestra televisión o monitor para aquel personaje que en ese momento este llevando a cabo la acción más destacable o con mayor peso en el hilo argumental de la historia. Un recurso parecido es el elegido a la hora de remarcar conversaciones dejando en un segundo plano aquella menos relevante, de forma que baja su volumen con respecto a la más interesante pero siempre resultando audible si bien es cierto que estas situaciones solo se  van a dar en conversaciones con poca relevancia dentro del juego.

Partiendo de la base del juego en cooperativo como condición obligatoria, daremos nuestros primeros pasos en un correccional estadounidense ambientado en la década de los setenta del cuál deberemos de escapar a toda costa. Para esto tendremos que sincronizarnos con nuestro compañero a fin de tener éxito en las múltiples mecánicas que el juego nos propone y que irán desde turnarnos en puestos de vigilancia a fin de que el otro consiga un objetivo determinado, hasta conseguir resolver puzles sencillos relacionados con NPC´s o con el entorno pasando por realizar acciones conjuntas en las que tendremos incluso que marcarnos un compás con el que apretar los botones de nuestro mando.

Desafortunadamente, los más exigentes encontrarán que algunos de estos puzles o acciones no han sido del todo pulidos, y con esto no nos referimos a su apartado técnico, sólido de principio a fin, sino a como han sido elaborados dentro del contexto en el que se enmarcan, mostrando incongruencias lógicas que requieren de una suspensión de la incredulidad durante el tiempo que estemos jugando. No obstante, este “pero”, aunque se ha de mencionar en honor a la objetividad no supone un problema en el excelente acabado final del juego.

Pero esto no es todo,  la huida de la prisión solo supondrá una pequeña parte en nuestra aventura y es a partir de entonces cuando A Way Out muestra su mejor cara, juegos como Assassin´s Creed, GTA o Streets of Rage sirven de influencia a diversas mecánicas de sigilo, tiroteos o combates al más puro estilo beat em up. Estas son solo algunas de las muchas variedades jugables que encontramos a lo largo de las aproximadamente seis horas que dura A Way Out de las que cabe destacar sus últimas dos horas donde el juego se convierte en todo un Uncharted en modo cooperativo.

Toda esta amalgama de géneros se ve perfectamente integrada dentro de un título en el que Josef Fares saca a relucir su experiencia como cineasta para dotarnos de una narración de lo más cinematográfica, apoyada a su vez en un guión enorme escrito por él mismo. Fares y Hazelight hacen un excelente uso de las cinemáticas para contar el desarrollo de la historia y utilizan planos que captan rápidamente la atención del jugador que pronto se verá inmerso en esta fantástica aventura de redención, venganza y traición. Muchas son por esta parte las referencias al cine ya que son claramente identificables los guiños a películas como Cadena Perpetua, La Fuga de Alcatraz e incluso la cinta del director coreano Park Chan-wook Oldboy o el clásico de Brian de Palma Scarface.

La narrativa en A Way Out no vive solo de las cinemáticas aunque estas suponen una gran parte del total y es que, los entornos y localizaciones están perfectamente recreados conforme a la época en la que se ambienta el juego, y de las conversaciones con los personajes no jugadores que iremos encontrando a nuestro paso se nos va a dar una idea más detallada de lo que acontece a nuestro alrededor. Es en estos escenarios y en la exploración de los mismos (limitada ya que estamos ante una experiencia lineal) donde A Way Out expande aún más su jugabilidad y es quizás donde obtengamos los momentos más entrañables al jugarlo.

Gran parte de los elementos del escenario están ahí para que interactuemos con ellos, algunas veces no serán más que una mera curiosidad pero otras muchas nos encontraremos con minijuegos en los que tendremos la ocasión de “picarnos” con nuestro acompañante ya que juegos tales como hacer equilibrio sobre una silla de ruedas, jugar a conecta cuatro, echar una partida a una recreativa, tocar el piano o echar un pulso (entre otros muchos) nos van a brindar una oportunidad sobre la marcha de competir con nuestro compañero y añaden un toque divertido y fresco al total del juego que nos han proporcionado grandes momentos de diversión a lo largo de nuestra partida para este análisis. Vemos aquí una opción de abrir el juego a más de dos jugadores creando un entorno ideal para el juego social.

El desarrollo y la profundidad de sus personajes es algo a destacar en A Way Out ya que no solo se nos da una idea de sus personalidades a través de una pequeña biografía en el selector de personajes al comenzar a jugar sino que además, a lo largo de las distintas situaciones que nos brinda el juego deberemos elegir si hacer las cosas al estilo de Vincent o al estilo de Leo y según vayamos realizando nuestras decisiones iremos conociendo mejor a nuestros personajes y por lo tanto empatizando más con ellos, este punto además expande la duración del título al garantizar su rejugabilidad a fin de ver todas las posibles opciones que nos ofrece este innovador videojuego que además nos permitirá volver a jugar cualquier punto del juego desde el selector de capítulos al comienzo de nuestra partida.

Artísticamente estamos ante uno de los juegos más sobresalientes de lo que llevamos de generación, apostando por un gran realismo en la recreación de espacios naturales con texturas ricas y fotorrealistas, así como con un gran uso de la luz dentro de los entornos urbanos, atreviéndose también con diferentes paisajes y consiguiendo un gran resultado en todos ellos. Los personajes, si bien son buenas aproximaciones al realismo más puro siguen teniendo un aire de dibujado especialmente notable en sus rostros donde no logran estar al máximo nivel de esta generación marcado por el estándar de Uncharted 4 pero que gracias a su excelente modelado y la captura de movimiento realizada para la expresión corporal consiguen un gran efecto en su conjunto.

En cuanto a su apartado técnico A Way Out se muestra como un título sólido de principio a fin perfectamente movido por el motor Unreal Engine 4 a 30 fps estables en la versión analizada (PS4 estándar). Como único problema se detectaron algunos tiempos más largos de lo habitual en la carga de texturas pero tan solo en muy contadas ocasiones y que para nada lastran la experiencia.

Acompañado por una banda sonora que le va como anillo al dedo y que hace que la historia sea del todo inmersiva, A Way Out nos llega con voces en inglés y unos subtítulos minúsculos al castellano que, afortunadamente y gracias al magnífico trabajo de los actores que han dado vida a Vincent y a Leo (este último interpretado por el hermano de Josef Fares, Fares Fares) no necesitarás leer a poco que sepas un poco de la lengua de Shakespeare.

En definitiva, A Way Out es una aventura emocional ( en palabras del propio Fares) con toques de diversos géneros como sigilo,  disparos, conducción, beat em up  y elementos propios de la aventura narrativa que suponen una nueva propuesta de juego cooperativo que nos aleja de los ya manidos FPS en línea y que supone un soplo de aire fresco en la industria. Con un guión genial y que solo jugando hasta el final del título se puede llegar a valorar como merece, A Way Out es una apuesta arriesgada que tiene todo lo necesario para triunfar y convertirse en un antecedente en su género abriendo la puerta a los que quieran venir detrás.

Disponible en PC, PS4 y XBOX ONE y por un precio reducido de tan solo 24,90€ A Way Out es ya un clásico instantáneo y un imprescindible en cualquier ludoteca.

Quiero agradecer a mi compañero de página y podcast Pablo Salcedo el haberme acompañado de principio a fin en tan magnífica aventura.

 

 

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