Castle of Heart: Insuficiente tributo a los noventa

Que vivimos tiempos en los que todo lo retro tiene cada vez un mayor hueco en el mercado de los videojuegos es evidente. Y que las compañías indies aprovechan el filón para traernos títulos basados en las mecánicas noventeras (con mayor o menor acierto), también lo es.

En esta ocasión la compañía 7Levels nos trae de forma exclusiva a Nintendo Switch “Castle of Heart”, título de plataformas y combate de “scroll lateral” con gráficos en tres dimensiones que trata de emular a otros videojuegos tan clásicos y exitosos como “Castlevania” o “Ghost´N Goblins”.

Como en aquellos, la historia que se nos presenta no tiene relevancia alguna y se reduce únicamente a la premisa de salvar a la dama de turno metida en apuros. La inspiración del contexto bebe de la mitología eslava en una época medieval en la que, según cuenta la leyenda, existía un hechicero que oprimía a los aldeanos situados alrededor de su majestuoso castillo en forma de abusivos tributos anuales. En una de sus visitas un caballero osa enfrentarse a él, siendo derrotado en el acto convirtiéndolo en piedra y maldiciendo a todos los aldeanos, lo que los corrompe y los pone al servicio del hechicero. La amada del valiente caballero llora desconsoladamente sobre su cuerpo petrificado y el hechicero decide llevársela para recluirla en su castillo. En este momento, y por los efectos de las lágrimas de su querida, el caballero despierta (manteniendo su cuerpo de piedra) iniciándose así su periplo para salvarla. Poco más se podrá arañar a esta historia y es que en este sentido el estudio polaco se podría haber esforzado algo más para aportar algo al “lore” del juego en el que ni siquiera los personajes tienen nombre. Que el título se base en el estilo noventero no necesariamente debe implicar limitaciones a la hora de contarnos historias hasta la simplificación máxima y títulos como el excelente “Celeste” del estudio “Matt Makes Games” así lo ha demostrado.

En el apartado jugable hay que decir que también bebe en demasía de las mecánicas en las que se basa presentando escasa innovación. No me mal entendáis, compré el juego sabiendo a lo que me aferraba y apetecía, pero encontramos bastante pereza en determinados campos del título como el combate. Nuestro caballero cuenta con una espada como arma principal, pudiendo armarse con una segunda que encontraremos por el escenario ya sea para el cuerpo a cuerpo (garrotes, hachas, mazas, espadas elementales) o a distancia (ballestas y lanzas), disponiendo además de objetos arrojadizos como dagas o bombas explosivas. Y aunque parezca que existe cierta variedad, la realidad es que únicamente acabaremos pulsando el mismo botón de ataque una y otra vez contra el enemigo de turno hasta que caiga (si vamos con la segunda arma caerá en la mitad de tiempo). Se introduce un botón de bloqueo que utilizaremos cada 3 golpes que asestemos nosotros ya que al poco tiempo de juego nos daremos cuenta de que el enemigo atacará justo en ese momento, repitiéndose este patrón durante toda la aventura. La excesiva simpleza del combate se ve acentuada por la escasa variedad de enemigos, que son básicamente cuatro: uno que nos ataca cuerpo a cuerpo, otro igual pero con escudo, un volador que nos lanzará un proyectil o que se lanzará a lo suicida hacia nosotros y un cuarto que nos atacará con proyectiles a distancia. El juego consta de cuatro capítulos compuestos por cinco fases cada uno de ellos y encontraremos en estos una y otra vez al mismo tipo de enemigo, cambiando únicamente la apariencia, que variará en función del capítulo en el que nos encontremos. Sí que brillan por encima de la media los enfrentamientos contra los cuatro jefes finales del juego. En estos de poco servirá machacar el botón de ataque, teniendo que conocer muy bien sus patrones (más variados que los de los enemigos normales) y brindándonos los momentos más exigentes del título.

En la parte de plataformas “Castle of Heart” sale mucho mejor parado. El diseño de los niveles resulta bastante acertado y variado y encontraremos saltos que exigirán bastante del jugador. El control, una vez acostumbrados a la lentitud de nuestro caballero, responde bastante bien. Además, en este sentido el título sí nos presenta una peculiaridad que afecta en positivo al gameplay y es que nuestro caballero al estar petrificado irá perdiendo salud conforme avance el tiempo pudiendo solo recuperarla matando a enemigos o cogiendo los “orbes rojos” que vayamos encontrando. Esto hará que tengas que ir medianamente rápido en los niveles, lo que otorga frenetismo al gameplay. Por suerte, y para que esta mecánica no acabe convirtiéndose en un tedio, encontraremos números checkpoints que nos restaurará toda la vida y con los que sentiremos un gran alivio cuando aparezcamos en ellos una vez muramos. Nuestra barra de vida además puede ser alargada recogiendo los “orbes azules” que también encontraremos por los niveles y que resultan imprescindibles hacer para enfrentarnos al final del juego con garantías. Esta descomposición de nuestro caballero también afecta al combate ya que cuando contemos con poca vida, perderemos un brazo que limitará el uso de armas a una sola. En definitiva, una mecánica de “contrarreloj” que sienta muy bien al título.

La duración total del juego oscila las 7-8 horas, aunque es posible que te lleve algo más debido a su dificultad, que sin ser extrema, es más alta que la media, resultando satisfactoria. Para fomentar la rejugabilidad, se esconden por los niveles unas piedras moradas a modo de coleccionable, que, de nuevo, por temas de dejadez, podrían desbloquear algo (aunque fueran unas ilustraciones). Encontrarlas no desbloquean ni aportan nada, más allá de la sensación de haberlas encontrado todas.

En lo que se refiere al apartado gráfico, cumple su cometido. Cada capítulo presenta una ambientación distinta (bosque, pantano, nieve y castillo) y los diseños de los personajes, sin presentar ningún alarde de personalidad, son suficientes. En lo técnico, quitando alguna caída puntual de frames, funciona bastante bien tanto en formato portátil como acoplado al “dock” sin ninguna presencia de bugs y demás problemas cada vez más habituales en este mundo.

Punto negativo para la música. Prácticamente es la misma durante toda la aventura (hay alguna más pero cuesta diferenciarla), lo que hace que acabe siendo repetitiva. En cuanto al sonido, cumple sin alardes. El título llega traducido al castellano, lo que en este caso tiene poca importancia al no existir apenas texto que leer.

Antes de acabar quería destacar que el título cuenta con vibración HD que únicamente se activa cuando mueres y que me ha resultado bastante desagradable cuando he tenido los joycon acoplados al soporte del mando. Vibra de una manera tan extraña e intensa que hace que se emita un sonido que molesta a los oídos; no pudiéndose desactivar en el menú de opciones.

“Castle of Heart” es el ejemplo perfecto de que no todo lo que se base en el retro tenga que ser necesariamente bueno. Hay un exceso de conformismo y escasas pretensiones en su desarrollo. Aún con todo, por los 14,99 euros que vale, me ha entretenido bastante durante lo que me ha durado gracias a sus momentos de plataformeo y dificultad.

 

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