Dark Souls Remastered (Switch) – Análisis

Hace unos meses los chicos de From Software nos sorprendieron con una edición remasterizada de “Dark Souls”, obra del genio Hidetaka Miyazaki que se encuentra a día de hoy catalogada, sin ningún atisbo de duda, como una de las obras más influyentes de los últimos tiempos en el sector de los videojuegos.

No son pocas las legiones de seguidores que ya han podido disfrutar de esta entrega modernizada en PS4, Xbox One y PC. Los usuarios de Switch en cambio, hemos tenido que esperar algún tiempo más para disfrutar la conversión a la híbrida de Nintendo debido basicamente, a las limitaciones técnicas del software en comparación con sus primos mayores, lo que ha exigido un mayor periodo de optimización. Y ya os adelanto que la espera ha merecido la pena.

Lo primero a destacar es que nos encontramos ante una versión idéntica en contenido al a la versión remasterizada del resto de plataformas. En Dark Souls Remastered, visitaremos los mismos parajes lúgubres que ya conociéramos en la obra original, y nos enfrentaremos a las mismas criaturas y enemigos finales que tanto nos desesperaron en su momento.

Como bien indica su título estamos ante un Remaster, no ante un Remake o un Reboot. El juego es el mismo, pero con algunos cambios que mejoran su rendimiento y su acabado técnico, aunque en esta versión de Switch, todo será menos notorio. Si en las plataformas mayores la tasa de frames por segundo se aumentaba de 30 a 60, en esta conversión sigue limitada a la tasa original de 30. Lo único que varía en función de si jugamos en modo portátil o en el dock, es la resolución, que varía de 720p a 1080p respectivamente.

Sin embargo, hay que decir que, a pesar de estas limitaciones técnicas, el título se disfruta de una manera sorprendente en la faceta portátil. Aunque la resolución sea menor, al ser la pantalla de una menor dimensión que la de nuestro televisor, todo se aprecia con mucho detalle y con una fluidez sobresaliente. Cuesta creer que el software pueda moverlo tan bien, pero realmente lo consigue. Sin embargo, si lo jugamos en el televisor, sí se le ven algo más las costuras a pesar del aumento de resolución. Además, en este modo puede sentirse de vez en cuando alguna baja ligera de frames por debajo de los 30. No es muy perceptible y únicamente sucede en momentos puntuales, por lo que de esta forma sigue siendo una experiencia muy disfrutable, aunque mejorable. Una cuestión que los desarrolladores buscan solucionar próximamente con el lanzamiento de un parche que lo vuelva del todo estable. Hasta entonces, recomendamos jugarlo en la vertiente portátil, que insisto, es una gozada.

Su jugabilidad no se ha visto alterada demasiado respecto al Dark Souls original. No se han realizado cambios en este aspecto y la IA enemiga y las físicas siguen teniendo los mismos problemas de antaño. El sistema de combate sigue siendo el mismo de entonces. La adaptación de los controles a los joy-con es simplemente soberbia, respondiendo tan bien como un mando tradicional. Se mantiene además el mismo esquema de controles respecto al de un Dual Shock, lo que agradeceremos los que seamos veteranos en la saga. Si optamos por jugarlo en un televisor, lo más recomendable será utilizar el pro-controller, pero si no contamos con él, tranquilos. El control también se adapta perfectamente incluso utilizando el soporte de mando para acoplar los joy-con.

Como curiosidad, ahora los gestos pueden realizarse aprovechando el sensor de movimiento de los mismos.

Como he mencionado anteriormente, el juego es esencialmente el mismo, aunque presenta algunas ventajas lógicas que se han incorporado con respecto al original como la posibilidad de seleccionar más de un objeto de la misma clase desde el menú o poder cambiar de pacto desde la hoguera.

Pero el cambio más importante es probablemente, la inclusión de cambios en un ítem como es el Dedo Reseco. Con este objeto adquirible desde prácticamente el principio de la aventura, podremos desarrollar partidas multijugador de hasta seis jugadores en lugar de cuatro como era el caso en el Dark Souls original, un cambio significativo que exigirá, eso sí, la controvertida suscripción del servicio on line de Nintendo. En caso contrario, el título se iniciará en modo off line, no dejándonos siquiera poder leer las míticas notas que los jugadores de resto del mundo pueden dejarnos para ayudarnos (o fastidiarnos).

La Arena de Oolacile es ahora testigo de enfrentamientos 3 vs 3, siendo una opción más atractiva en esta entrega y que se espera cale entre la remasterizada comunidad de jugadores.

En su apartado sonoro el juego no ha visto cambios por lo que se mantiene idéntico a la entrega original.

En conclusión, Dark Souls Remastered para Switch, es un título que si bien en lo técnico no llega a la altura de sus versiones mayores, se convierte en la mejor opción para disfrutarlo en cualquier lado gracias a su faceta portátil, cuyo rendimiento es tan sorprendente como sobresaliente. Si solo optamos por disfrutarlo en su versión sobremesa, es recomendable, siempre que podamos, adquirir la versión de las plataformas mayores.

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