Diablo III: Eternal Collection (Switch) – Analisis

Si alguien sabe aprovechar el éxito de sus franquicias, es Blizzard. Y no tanto por la explotación comercial de sus principales títulos, sino por tener la capacidad de crear obras atemporales que aguanten perfectamente el paso del tiempo. Como mejor ejemplo tenemos a Diablo II, que tras diecisiete años desde su lanzamiento sigue pudiéndose encontrar a la venta en su edición física en algunas tiendas de videojuegos, recibiendo incluso a día de hoy diversas y continuas mejoras por parte de la comunidad modder.

Con la tercera entrega de la saga, lanzada hace ya seis años en su edición más básica, Blizzard quiere seguir la misma estela apoyándose esta vez (y de acuerdo con los tiempos que corren) con las múltiples reediciones que recopilan todo el contenido lanzado hasta la fecha para la mayoría de plataformas posibles.

Eternal Collection no es más que la edición más completa en cuanto a contenido de aquel emblemático RPG de acción, que tras unos meses de retraso respecto a su lanzamiento en PS4 y Xbox One, llega a Nintendo Switch; postulándose como la mejor manera de descubrirlo o porque no, volver a disfrutarlo. El que escribe estas líneas os puede asegurar que las horas experimentadas con el título en su versión básica en PS3 allá por el 2.012 fueron incontables, y que volverme a encontrar con esta versión, con todo su contenido post-lanzamiento incluido, con la comodidad que ofrece la modalidad portátil y con su claro ideal de fomentar por encima de todo el cooperativo para cuatro jugadores en modo local, ha sido una grata sorpresa.

¿Qué es lo que añade esta edición definitiva respecto a la versión original? Lo más reseñable, las expansiones “Reaper of Souls” y “Rise of the Necromancer”, que además de añadir sus propias líneas argumentales, equipamiento, mazmorras y demás contenido secundario, vienen a completar una plantilla de clases que a los más puristas decepcionó desde el principio. Blizzard no afinó al tratar de sustituir la eterna figura del Nigromante por el anticlimático Medico Brujo. No me mal interpretéis toda novedad siempre es bien recibida y al final resultó ser un personaje interesante, pero hay estándares que mejor no tocar.

Así, el número de clases pasó de cinco (Bárbaro, Monje, Médico Brujo, Mago y Cazador de demonios) a siete con la inclusión del Cruzado y del Nigromante. Todos ellos perfectamente construidos, variados y con una amplia gama de habilidades.

Para la versión de Switch tenemos también algún que otro contenido exclusivo inspirado en Zelda, como la inclusión de la gallina Cuco de “The Legend of Zelda” como animal de compañía, un estandarte de la Trifuerza, alas ornamentales especiales con la que equipar a nuestros personajes e incluso la posibilidad de portar la icónica armadura del antagonista por antonomasia de Link, Ganondorf.

Además del modo historia, se incluye desde el principio la posibilidad de iniciar directamente sin desbloqueo previo el Modo Aventura. Ya sabéis, disfrutar el título sin narrativa alguna que desarrollar con el único fin de subir el nivel de nuestro personaje a la vez que “looteamos” el mejor equipamiento posible. Esto se decanta como la mejor experiencia jugable para los que como yo, hayamos exprimido el título en alguna versión anterior.

Y por supuesto también se mantiene el Modo Temporadas, en el cual podremos durante un tiempo determinado, y con una nueva clase creada desde cero, obtener equipamiento exclusivo (que posteriormente podremos utilizar en el resto de modos) a la vez que vamos ascendiendo en un ranking mundial. Y buenas noticias, no será necesario estar suscrito al servicio online de pago para participar en ellas. Esta vez su uso se limita únicamente a poder disfrutar del título en el online cooperativo.

Hablando de esto, hay que remarcar el esfuerzo extra de Blizzard para fomentarlo en nuestra Nintendo Switch. El juego en local se ve tremendamente favorecido por el esquema de control establecido para la ocasión, permitiendo a cada jugador disfrutarlo con un solo joycon. Es difícil pensar en cómo se distribuyen las acciones en estos diminutos controladores, pero lo cierto es que funciona realmente bien. Se aprovechan los gatillos para por ejemplo tomar una poción de vida (que si sujetamos el mando como debe quedarían a nuestra derecha o izquierda) y movimientos como rodar, se ejecutan moviendo el control. Aunque sin duda, la mejor experiencia la encontraremos acoplando los joycon a su base o utilizando el Pro Controller, con unas sensaciones jugables idénticas al resto de las plataformas. También podemos disfrutar del título a cuatro, utilizando cada uno su propia Switch. En definitiva, se han agotado todas las posibilidades para disfrutar de esta experiencia cooperativa local, lo que será un atractivo para muchos usuarios. De hecho, se ha mantenido el equipamiento rápido que ya pudimos ver en el resto de consolas para evitar que cada jugador acceda repetidamente al menú del personaje. Una vez más, bravo por la excelente adaptación que Blizzard ha llevado a cabo para cada sistema.

En el rendimiento técnico encontramos mucha luz y alguna que otra sombra si la comparamos con sus versiones mayores. En el lado negativo su resolución baja de los acostumbrados 1080p a 960 en su modo sobremesa y a 720 en formato portátil. En el otro lado de la balanza tenemos una tasa de 60 frames por segundo que se mantiene en todo momento estable sin que decaiga en ningún momento, ni si quiera, cuando jugamos la partida a cuatro con decenas de demonios atacando. Y es que a pesar de esa caída de resolución el título se disfruta de manera excepcional, con la fluidez que requiere este tipo de títulos. Como opinión muy personal, creo que este tipo de “action RPG” de vista cenital se presta mucho al formato portátil, por lo que recomiendo encarecidamente esta versión para el que no haya adquirido previamente ninguna otra a pesar de que su precio sea sensiblemente mayor (54,90 € frente a los 39,99 € del resto de plataformas).

En su aspecto sonoro mantiene la misma calidad que el resto de versiones con la particularidad de que para disfrutar del doblaje en castellano tendremos que bajar desde la eShop (sin ningún coste adicional) el pack de voces con un peso de 5 gigas, lo que puede empezar a agobiar a quien no cuente con una micro SD.

En definitiva, Diablo III Eternal Collection para Switch, a pesar de tratarse de un título con seis años a sus espaldas, se convierte en la oportunidad perfecta para todo aquel que quiera iniciarse por primera vez, postulándose en mi opinión, como la mejor versión existente en el mercado tanto por la facilidad que dispone para su cooperativo local como por su sobresaliente adaptación a la plataforma de Nintendo.

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