Dishonored: Death of the Outsider – Análisis

Como iniciado en esta última saga de Bethesda, debo decir que antes de arrancar Dishonored: Death of the Outsider ya estaba pensando en encontrarme con un gran juego debido a todo lo que había dejado en notas la segunda entrega de esta gran saga. En este caso vamos a regresar a Karnaca, con un nuevo personaje y las conocidas habilidades de asesinos que ya se habían visto anteriormente sumando nuevos exponentes.
Billie Lurk sera nuestra guia a traves de esta aventura en la cual hay que ayudar a su moribundo mentor Daud para vengarse del dios de ojos negros. La historia aunque con un tinte profundo avanza ligeramente por una trama que va mutando y evolucionando rápidamente, algo que esperaba por ser esta una pre-cuela.

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Nuestra búsqueda estará limitada a conseguir un elemento místico para poder matar a este Forastero. Sencillo, pero que cumple satisfactoriamente el ciclo de un argumento claro y conciso que se viene desarrollando ya desde el comienzo. Billie tiene ante sí el poder de un brazo único, un ojo rojo capas de poderes geniales y un set de habilidades para poder afrontar cualquier reto. Y es que alrededor de este sombrío enemigo hay un círculo cercano lo quiere vivo, por lo cual harán lo imposible por mantenerlo así y de esta manera adentrarse en el conocimiento para la inmortalidad.
Lo que puedo confirmar es que después de haber llegado al final y muera el Forastero o no, Bethesda no tardará demasiado en anunciar la tercer entrega de esta gran saga.

 

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Una de las mejores mecánicas de desplazamiento de nuestra protagonista es la de poder dejar una imagen fantasmal para poder movernos libremente y con la magia de un solo botón volver a donde estábamos. Esto da un abanico de posibilidades increíbles, tanto para realizar movimientos ninjas y ejecutar poderes asesinatos sin siquiera ser vistos. Bajar de una cornisa aniquilar uno o dos enemigos casi instantáneamente y poder volver a donde empezamos es fácil, siempre y cuando tengamos visión de nuestro punto de retorno y el rango suficiente, esto hace que encontrar ese equilibrio sea fundamental para salir ileso e irreconocible de más de una situación.

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Este junto a la posibilidad de parar el tiempo me parecieron las mejores herramientas no solo para atacar sino también para explorar y asegurar áreas.

Pero además poseemos una tercera opción, la capacidad de ejecutar un enemigo y automáticamente obtener su identidad, para seguir en cadena o simplemente pasar por puntos sin ser detectados.  Combinado a nuestras anteriores habilidades esto se vuelve en un trío sin igual para convertirnos en asesinos perfectos e irreconocibles ante los enemigos.

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Sin embargo, es contraproducente en desarrollo y presentación. Estas tres habilidades entre otras se consiguen desde el principio de la partida. Por lo cual durante el resto de las casi 9 horas de juego siente que no hay más profundidad en nuestro desarrollo. Todo el arsenal está a nuestra disposición, esto es algo que al final de cada misión no se siente que hubiese progresión profunda más allá de algunos nuevos ataques o simples poderes de los fragmentos de huesos que no generaban una diferencia radical. Tener este tipo de acceso a prácticamente todo hace que el goce del juego sea diferente ya que un descubrimiento de la utilización y manejo de recursos hace que el nivel de juego se desarrolle progresivamente. A fin de cuentas, deja una sensación rara, no mala pero extraña con la cual uno debe lidiar personalmente.

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Por suerte algo que ha cambiado en Dishonored: Death of the Outsider, es la libertad para usar todo este abanico de habilidades. Nuestra energía es eterna, por lo cual la frecuencia para probar, intentar nuevas cosas o combinaciones no tiene penalización ni necesidad de buscar recursos sino de entender los tiempos y cantidad de veces que podemos hacer las cosas antes de tener que esperar para volver a hacerlas.  El resultado es muy emocionante y adictivo. Encontrar la combinación depende de nosotros, y acostumbrarse a ello puede llevar más tiempo de lo que queremos en ciertas ocasiones.
Ir por una ruta de muerte o una de escurridizo será nuestra decisión y el juego pone en mesa las opciones para que sea nuestra la última palabra. El diseño y composición de los niveles están muy bien pensados para que seamos nosotros los que analicemos el entorno y afrontemos cada misión. Los errores pueden aparecer sin necesidad de rendirse a cargar la partida en el último punto, un componente que termina aportado mucho a la jugabilidad tan adictiva y frenética que se pueden ir generando.

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Uno de los mejores momentos del juego fue esos tiempos muertos en lo que uno acecha a diferentes presas o explora en busca de contenido, pistas o información detallada. La vida y el detalle en los niveles es increíble. Hay mucha información relevante, hay guardias paseando y charlando sobre temas de sus vidas privadas, del trabajo o simplemente de sus alrededores. El cuidado en la ambientación de ciertas zonas, de rarezas en diferentes lugares aislados y el nivel de contenido para descubrir le dan un encanto único por sobre sus predecesores realmente maravilloso.

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De esta manera y dando un cierra, la longitud de un juego muy bien desarrollado, lleno de contenido pulido y con muchos detalles, terminando cerrando su propuesta con un sistema “Juego Original +” que da la posibilidad al jugador de usar a Billie con las habilidades originarias de Dishonored 2, con un modo de dificultad totalmente personalizable con más de veinte opciones que van desde ruidos en los pasos, la inteligencia específica de los enemigos, limitaciones en poderes y usos, etc. Esto da la posibilidad de crear nuevos caminos y experiencias para ponerse a prueba nuevamente para los amantes de los grandes desafíos.

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A pesar de presentarse como un juego separado de Dishonored 2, el juego se siente mucho como una extensión directa. Sin embargo, tener más Dishonored para explorar es realmente satisfactorio. El diseño del argumento ajustable a su precio/tiempo de juego es realmente agradable, junto a un sistema de habilidades y cambios marcados para adaptarse a estrategias más agresivas o evasivas. Dishonored: Death of the Outsider es un juego recomendado por lograr una inmersión completa como precuela agregando una re-jugabilidad bien pensada.

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