Layers of Fear: Legacy – Arte y Terror [Análisis]

“Layers of Fear” es un título de corte independiente desarrollado por “Bloober Team” y publicado en 2.016 para PC, Playstation 4 y Xbox One; contando con una valoración más positiva por parte de los jugadores que de los críticos del sector. Aprovechando la oleada de conversiones de títulos pasados que se están llevando a cabo en Nintendo Switch, la desarrolladora polaca no ha querido desaprovechar la oportunidad de traérnoslo de vuelta junto con su DLC “Inheritance”.

La historia que nos presenta el título es el eje principal sobre el que gira todo lo demás. Al inicio sabremos poco, nada más que encarnamos a un reconocido pintor que se encuentra artísticamente estancado por la falta de inspiración. Casado con una reputada pianista y con una hija en común, en cuanto avancemos unos pocos minutos comprobaremos que extraños sucesos han ocurrido en torno a la vida de la familia y que nuestro pintor presenta un grado de locura bastante importante. Recluido en su amplio caserón de tres plantas y sin rastro de su mujer e hija, nuestro protagonista se propone a crear la obra culmen que le consagre como el artista definitivo, usando sobre el lienzo seis elementos muy peculiares que sin desvelar nada, os aseguro que nada tiene que ver con pinceles o acuarelas.

La búsqueda de estos 6 elementos representan, digamos, los 6 capítulos que constituyen el título. Para conseguirlos, iremos recorriendo de forma muy guiada el amplio y oscuro caserón en el que, como consecuencia del importante grado de enajenación de nuestro protagonista, se va cambiando de nivel a nivel la disposición de las habitaciones y de los elementos que encontramos en las mimas. Apenas hay espacio para la libertad de exploración, ya que obligatoriamente tendremos que pasar por los sitios que el videojuego quiere que investigues.

Al final llegas a sentirte como en la atracción de feria de la casa del terror, en el que vas avanzando a pie sabiendo que un susto te espera a la vuelta de la esquina. Y es que el elemento de terror está muy presente en el título y no son pocas las veces en que la Switch pudo acabar volando como consecuencia de los numerosos sobresaltos que te llega a producir, como esa ventana que se cierra de golpe cuando te acercas a ella para ver que hay al otro lado o la aparición repentina de una maldita rata. También, aunque en menor medida, hay hueco para un terror más psicológico, como el momento en el que ves como una pelota que sale de la nada bota lentamente hacia ti justo antes de entrar en la habitación de tu hija o ese momento en el que quieres abrir una puerta sin éxito porque está cerrada con llave y no quieres girarte hacía atrás porque te invade esa sensación de que algo te está acechando.

Estos momentos de sobresaltos y de pelos de punta están muy bien potenciados por una utilización sobresaliente de los sonidos y de la música. Los pasos sobre el suelo de madera, los llantos que vienen de la habitación de al lado o el estruendo de la tormenta aderezados por una música tensa y psicótica hacen del conjunto una experiencia bastante terrorífica, en la que, eso sí, se hace indispensable jugar con unos buenos auriculares para sumergirte 100 % en lo que te ofrece.


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Esta forma de terror, que casi no da respiro, queda realmente bien con el concepto jugable del título, que al final se ve reducido al de un “walking simulator” en primera persona. Únicamente tendremos que avanzar de habitación a habitación, impidiendo de vez en cuando nuestro paso una puerta cerrada en la que tenemos que encontrar previamente la llave que la abra (que suele estar en otra habitación) o algún puzzle extremadamente sencillo que no nos llevará más de un par de minutos resolver. De hecho, a este título le hubiera sentado realmente bien algún que otro acertijo más complejo que presentara algo de reto y que nos obligara a pensar en medio de la tensa y conseguida ambientación. Una oportunidad que el equipo desarrollador decidió desechar en pro de contarnos una historia con las menores distracciones posibles.

Para disfrutar de esta experiencia narrativa, resulta vital leer los documentos y observar los objetos que vamos encontrando por las distintas habitaciones. Se puede prescindir de ellos al no ser necesarios para avanzar, pero resulta desaprovechar el potencial de la historia del título. Los documentos siempre nos cuentan hechos interesantes que iremos hilando poco a poco y los objetos nos ayudarán a intuir otros tantos. Como ejemplo, en los primeros minutos encontraremos una factura de una prótesis de pierna que imaginamos es para el protagonista (que anda cojeando), o un bozal con el que sospechamos que nuestro pintor tenía un perro como mascota.

De hecho, son numerosos los elementos con los que podemos interactuar como encender y apagar lámparas o velas, tocar una caja de música o abrir prácticamente todos los cajones, cajas, baúles y armarios que vayamos encontrando. Algunos son elementos de importancia para la narrativa y otros nada más que meramente decorativos.

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Es un título que si vamos rápido podemos acabar en tres horas, aunque aconsejo jugarlo de forma pausada; buscando todos los elementos que completen la narrativa, lo que extenderá su duración un par de horas más. Además, cuenta con tres finales distintos que podemos calificar como bueno, malo y neutral. El que saques uno u otro dependerá de determinadas acciones que hagas en el juego que, por cierto, no son nada evidentes. Yo obtuve el final neutro y el título me invita desde el menú principal a volver a jugarlo por razones argumentales muy justificadas.

En cuanto al apartado artístico, es más que notable. El caserón en el que se desarrolla todo el título está muy detallado, con multitud de elementos en los que detenerse a observar y con una ambientación muy oscura que apoya esa faceta de terror que impregna el título. Mención especial para la multitud de cuadros y retratos que cuelgan de sus paredes, que encantará a los amantes del arte clásico. Se añade, por cierto, un agradecido botón para acercar la cámara.

Técnicamente, esta versión de Switch se comporta correctamente, aunque en algún momento sí he apreciado alguna ralentización que arruina algún que otro susto. Para la ocasión, se ha buscado, aprovechar las funcionalidades de la máquina de Nintendo como el sensor de movimiento con los joy – con para interactuar con los distintos elementos del escenario como las puertas, y la pantalla táctil para examinar los objetos que encontremos. Realmente, ni resultan de utilidad ni funcionan muy bien por lo que la presencia de estas es meramente anecdótica, siendo lo más aconsejable jugarlo de forma convencional.

En cuanto al DLC incluido de serie en esta versión, “Inheritance”; nos ayuda a ahondar aún más en la historia de esta extraña familia, abordando esta vez la perspectiva de la hija del pintor. No hay cambio alguno en materia jugable reseñable, siendo el mayor atractivo descubrir más de esta narrativa que, a servidor, enganchó desde el principio. Volvemos a visitar el caserón en el presente de nuestra protagonista, intercalándose con momentos de “flashback” de cuando éramos una niña, situándose en estos momentos la cámara por debajo de la cintura. Su duración es de aproximadamente una hora y presenta dos finales distintos en función de las decisiones que tomemos que, esta vez, sí son más evidentes que en el juego principal. Incompresiblemente, este DLC presenta mayores problemas de optimización que el título base y los bajones y ralentizaciones están bastantes más pronunciados.

Por cierto, durante el tiempo que me ha llevado realizar el presente análisis, he tenido la sensación de que, en modo portátil, la propia Switch parece tener que utilizar recursos de más, lo que lleva a un consumo del la batería más rápido de lo normal.

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Llegados a este punto debemos plantearnos la pregunta de si merece la pena o no hacerse con la versión Nintendo. Si tenemos en cuenta que este tipo de juegos no son los más apropiados para jugarlo en pantalla portátil (mayor aliciente de Switch) y que tiene un precio que a día de hoy es un tanto elevado (19,99 euros), aconsejo hacerse con cualquiera de las versiones que salieron en 2.016, ya que además de ser más estables; si esperas a una oferta, podrás encontrar este “Layers of Fear” junto con su DLC por unos 10 euros.

Si solo dispones de esta plataforma, y siempre que aceptes los “walking simulator” como lo que son, encontrarás en este uno con una historia que te engancha hasta el final y con el que lo pasarás realmente “mal”.

 

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