Max: The Curse of Brotherhood- Plataformas para todos

Max: The Curse of Brotherhood es un juego de los daneses de Pressplay que, 4 años después de que se estrenara en Xbox nos llega a Nintendo Switch y ps4 de la mano de los españoles Stage Clear Studios.

Vamos a centrarnos en la versión de Switch en la que, aunque se le nota el paso de los años, una vez que tenemos el juego en nuestras portátiles manos, se siente bien y se convierte en una experiencia divertida cuando arranca la aventura.

Max: The Curse of Brotherhood comienza después de que Max encuentre a su hermano pequeño jugando con sus juguetes favoritos y molestando en su habitación. Max inmediatamente hace lo que cualquier millenial, busca en google cómo deshacerse de su hermano, con tal mala suerte que encuentra un hechizo que al leerlo en voz alta se lleva a su hermano por un agujero. Google a veces funciona de más.

Max se siente mal en el último momento y quiere rescatar a su hermano, colándose por el mismo agujero. En los primeros compases nos encontraremos dentro de un mundo plagado de monstruos y cosas mágicas, descubriendo que nuestro hermano ha sido raptado por el maligno Mostacho.

Los primeros niveles nos van a introducir las mecánicas principales del juego, básicamente cómo saltar y correr, antes de obsequiarnos con un rotulador mágico que no vas a permitir crear y destruir obstáculos para llegar a nuestro destino. El rotulador es lo único que vamos a tener para librarnos de nuestros enemigos, no podremos pegar o disparar en ningún momento. El juego tiene ese toque infantil libre de violencia y el ingenio es lo único que vamos a poder utilizar para anular a los monstruos.

El rotulador va a recibir mejoras mágicas conforme vamos avanzando. Aunque al principio solo podamos hacer crecer plataformas del suelo, más adelante seremos capaces de hacer crecer ramas de árbol por donde escalar o usar como pesos para activar interruptores o de crear lianas para desplazarnos hacia las plataformas más lejanas. La variedad de puzzles que se van creando con las mejoras de nuestro rotulador es muy rica y nos da momentos de satisfacciónj al más puro estilo Limbo.

En esta versión de Switch el rotulador puede usarse tocando directamente la pantalla, lo que funciona muy bien por lo general. Hay ciertas veces en las que nos plantean quick-time events y la pantallas no reacciona todo lo rápido que debiera, provocándonos la muerte. Pero la mayoría de las veces funciona correctamente y se convierte en una buena opción para jugar el título. Si no nos gusta estar toqueteando la pantalla, siempre podremos pulsa ZR y usar nuestro rotulador pulsando A.

Además del buen diseño de niveles, el juego te da una pequeña posibilidad de exploración y de duración extra con el reto de destrozar los “ojos” colocados a lo largo de cada uno de los niveles por Mostacho para vigilarnos y de recopilar una serie de piezas. Para esto tendremos que descubrir de vez en cuando caminos secretos. No os preocupéis por entreteneros en estos coleccionables, porque alargan un poquito más el juego, que no le viene mal porque en su historia principal se queda en unas escasas 6 horas.

Gráficamente el juego ha dado un salto enorme con respecto a su primera parte, Max and the Magic Maker, y destaca el uso de la cámara que se irá acercando o alejando según el momento para hacernos la experiencia más espectacular. Cuando lleguemos a uno de los espectaculares paisajes que tiene el juego, con mucha vegetación y cascadas, la cámara se alejará y nos encontraremos desplazando a Max inmerso en un escenario gigante. Quizá aquí es donde más sufra la versión de Switch, con muchos elementos en pantalla, cuando se nota el manejo de Max algo más pesado. Por lo demás los saltos y la construcción de obstáculos son precisos y no sentimos que morimos por fallo del juego, algo muy importante en un juego de plataformas.

La música va a sentirse como un correcto acompañamiento de la aventura, sin destacar demasiado. Lo que si nos hace sentirnos más inmersos en el apartado sonoro son los efectos de sonido cuando hacemos crecer objetos del suelo o las paredes y las expresiones de Max. El personaje no parará de soltar onomatopeyas y frases propias de un niño que lo está flipando con todo lo que ve. Estas serán en inglés, eso sí, pero no es ningún impedimento para disfrutarlas porque no son frases largas o que nos cuenten nada de la historia.

Como conclusión, Max: The Curse of Brotherhood es un entretenido juego tanto para niños como adultos, que nos va a sorprender en más de una ocasión por lo ingenioso de sus puzzles y el diseño de algunos escenarios. La adaptación a Switch añade el apartado táctil, que se adapta gratamente a la consola de Nintendo y puede hacerlo más placentero de jugar. Recomendado para los amantes de las plataformas y los que busquen un juego para sus hijos libre de violencia y que les haga volar la imaginación.

Pablo Salcedo
Author Details
Jugador desde la cuna. Salto todas las plataformas que me pongan por delante. Me podéis escuchar cada semana en el podcast Guardado Rápido.
Análisis
  • Puntos positivos

    -Puzzles inteligentes y originales.
    -Jugabilidad libre de violencia para los más pequeños

    • Puntos Negativos

      -La duración se puede hacer corta.
      -Si eres un experto en plataformas sentirás el juego algo antiguo.

      Ingresar
      Cargando…
      Regístrate!

      New membership are not allowed.

      Cargando…