Super Mario Party – Análisis

Tras algo más de una decena de títulos, Nintendo vuelve a traernos al sucesor de la diversión más familiar de la mano “Super Mario Party” entrega no numerada que trae consigo los elementos suficientes para convertirse en uno de los mejores y que se alza como un producto casi obligado para todos aquellos que queramos convertir nuestra Switch en un elemento más de cualquier evento social.

Desde ya dejamos claro que, aunque más de un modo de juego puede experimentarse en solitario, no resulta para nada recomendable adquirir el título solo por esta vertiente. Podemos echar unas partidas en prácticamente cualquier modo, incluido el clásico de tablero “Mario Party” para enfrentarnos a tres contrincantes manejados por la IA (que cuenta con tres niveles de dificultad) en los distintos minijuegos. Pero ni supone un reto, ni resulta satisfactorio, ni mucho menos entretenido. Lo mismo ocurre con la faceta on-line. El talón de Aquiles de la saga (y de Nintendo en general) no se soluciona en la presente entrega. Existe, pero únicamente se limita a jugar a una selección de cinco minijuegos en los que nos enfrentaremos a otros tres jugadores de todo el mundo. Llama la atención en este sentido el poco interés de la compañía nipona para incorporar una fórmula que encajaría a la perfección con el planteamiento jugable al que se presta el título. Sin duda la oportunidad se siente más desperdiciada que nunca.

Cuando “Super Mario Party” realmente funciona es cuando reunimos a cuatro personas en el salón de nuestra casa. Y en este punto, da igual el perfil del jugador que seamos porque hasta el más torpe, puede alzarse victorioso sin problema. También podemos disfrutarlo en partidas con dos o tres jugadores controlando la IA al jugador/es que falten, pero la sensación inicial es directa. Estamos ante un título especialmente diseñado para disfrutarse con amigos, familia o parejas. A más jugadores, mayor diversión.

Lo primero que haremos al iniciar el título será seleccionar a nuestro personaje favorito. Contamos una plantilla inicial de dieciséis que se ampliará a veinte a medida que juguemos. No faltarán los clásicos Mario, Luigi, Bowser, Peach o Yoshi, que se dan cita junto con otros menos habituales de ver como Shy Guy o el Koopa martillo. Un catálogo de lo más variado que si bien sobre el desarrollo de los minijuegos no tendrá repercusión más allá del “skin” propio del personaje, sobre el tablero, sí incluye una novedad a modo de diferenciación que comentaremos más adelante.

Una vez elegido nuestro héroe o villano favorito, recorreremos a pie un escenario para acceder a los distintos modos de juego como si de un “Dragon Ball Xenoverse” se tratara. No obstante, tenemos la posibilidad de acceder directamente a las distintas modalidades desde un cómodo menú.

La oferta jugable es amplia y variada, aunque aquí el alma de la fiesta sigue siendo el modo “Mario Party”, que dentro de su tradicionalidad introduce alguna novedad que otra respecto a lo visto en anteriores entregas. Podemos elegir entre tres tableros con temáticas distintas, desbloqueando un cuarto cuando acabemos una partida en cada uno de los tableros previos.

El objetivo principal es el mismo de siempre: avanzar por el tablero para conseguir el mayor número de estrellas posibles antes de que acabe la partida. Podemos configurar al empezar el número de rondas de entre 10, 15 y 20; que determina la duración de la partida en 60, 90 y 120 minutos respectivamente. Para alcanzar el éxito será imprescindible conseguir por el camino el mayor número de monedas para comprar las estrellas que encontremos por el camino, pasar por determinados sitios, comprar objetos o simplemente, fastidiar a nuestros amigos con las distintas posibilidades que ofrecen los tableros.

Estos cuentan con un diseño muy cuidado que favorece el factor sorpresa en el desarrollo de la partida y que nos ofrece varios caminos a elegir introduciendo cierto componente estratégico. Eso sí, la suerte que tengamos con nuestra tirada sigue siendo un factor determinante.

Cada ronda empieza con la tirada de un dado de seis caras (del 1 al 6) que determina el número de casillas que avanzaremos. Las casillas son de lo más variadas. Están las azules que nos dan tres monedas, las rojas que nos restan otras tres, las de suerte con las que obtendremos algún beneficio a través de una ruleta giratoria, o las de ceniza, que funcionan igual que la anterior, pero con fines perjudiciales.

Entre todas estas destacan las casillas de duelo, en las que activamos un minijuego en el que cada jugador apuesta una buena cantidad de monedas resultando ganador el primero que apriete su pulsador justo en el momento en el que vibre nuestro joy-con y que además va ofreciendo distintas variantes conforme caigamos en ella; y las de compañero, con la que sumaremos a otro personaje no seleccionado a nuestro equipo aportando un dado más de una tirada de 1 o 2 que se sumará a nuestro lanzamiento inicial. Los compañeros que vayamos reclutando (si tenemos la suerte de caer en la casilla correspondiente) no solo sumarán en el tablero, sino también en algunos minijuegos centrados en la lucha, aportándonos vidas adicionales.

Por supuesto tendremos las casillas correspondientes para comprar objetos con las que sumar puntuación a nuestra tirada (o restar a la del rival que queramos) y la de Lakitu, con la que pagando la nada despreciable cifra de treinta monedas, podemos robar una estrella a cualquier rival.

Como se puede ver existe una amplia variedad de opciones que se ven incrementadas con el dado personalizado de cada personaje. Todos los personajes cuentan con el dado normal y otro especial con características únicas (elegimos en cada ronda con cual jugar). Así, por ejemplo, el fantasma Boo en su dado especial cuenta con tres caras con “-1 moneda y sin avance” pero a cambio en las otras tres contamos con una tirada de 8. Por lo tanto, habrá ocasiones en que merezca la pena el riesgo.

Lo único negativo de este modo son las interrupciones a nivel de textos y animaciones que se suceden en el desarrollo del tablero. Para las primeras veces no molestan, pero a medida que avanza la partida, el ritmo se ve interrumpido en cierta medida de forma constante por lo que no hubiera estado tener la opción de saltarlas.

Y no podemos hablar de un Mario Party sin adentrarnos en los minijuegos. Al final de cada ronda se activará aleatoriamente uno de ellos que vienen a clasificarse en tres grupos: todos contra todos, 2 Vs. 2 y 1 VS 3 y servirán para ganar un buen número de monedas en función del puesto en que quedemos. La oferta total de minijuegos es de algo más de 80,  distribuyendo entre las distintas ofertas jugables. No obstante, en el modo party encontramos la mayoría de ellos.

Todos tienen en común su rapidez y simpleza. La mayoría no alcanzan el minuto de duración y presentan unas mecánicas tan sencillas como divertidas. Algunos aprovechan el sensor de movimiento de nuestro joy-con y/o la vibración HD, como el que consiste en freír un trozo de carne salteando el mismo con el movimiento del joy-con y guiándonos con la vibración para saber cuándo está en su punto. Otros requieren de nuestra agudeza visual como uno centrado en los trileros. Los hay que juegan con nuestra memoria y también otros más convencionales como el de expulsar a nuestros rivales de un círculo a base de mamporrazos. Un detalle que me gustó fue la prueba a modo de tutorial que se puede hacer antes de iniciar el minijuego, con unas sencillas explicaciones a nivel de mecánicas y control. Todo un acierto que permite que la ejecución del minijuego en cuestión no sea un desastre.

Algunos gustarán más y otros menos, pero debemos dejar claro que en su mayoría resultan divertidos y aprovechan al 100 % las funcionalidades de los mandos. Por cierto, únicamente puede jugarse con los joy-con, no con el pro controller.

Además de este modo tan tradicional el título cuenta con otros tantos más que aseguran cierta variedad. Tenemos por un lado el “Mario Party a dobles”, en el que en dos equipos de dos contra dos competirán en el tablero con un funcionamiento similar al convencional pero que con el añadido de la necesaria cooperación entre equipos. La principal diferencia es que el movimiento por el tablero resulta menos guiado, añadiendo cierto componente estratégico al poder elegir en que casilla en concreto queremos caer. Eso sí, la selección de minijuegos está más limitada para favorecer la práctica entre compañeros.

Otro modo bastante original y que asegurará unas buenas risas con nuestros amigos, es el modo“Torrente de Aventuras”, enfocado como un cooperativo a cuatro jugadores. Se trata de una modalidad a contrarreloj en el que los cuatro deberán ponerse de acuerdo para remar (con el sensor de movimiento) sobre un bote a través de los rápidos de un río, esquivando los obstáculos que se nos presenten, cogiendo extras que sumen tiempo a nuestro contador y chocando con los globos que activen un minijuego con los que conseguir segundos extra. Estos solo se centran en la vertiente cooperativa a cuatro, por lo que se repetirán con mayor asiduidad. Y a pesar de que parece extremadamente sencillo, el río presenta vertientes diferentes por las que ir, por lo que tardaremos en explotar todas las variantes que presenta.

Y esto no acaba aquí. También contamos con la modalidad “A todo ritmo”. Minijuegos que solo podemos probar en esta vertiente y que están centrados en la sincronización del movimiento de nuestro mando con el ritmo musical. A destacar, por cierto, los clásicos temas de Super Mario que sonarán y que son por todos conocidos. Nos sacará más de una sonrisa.

La oferta se completa con un entretenido modo en el que podamos probar los minijuegos de forma directa (algunos están bloqueados de inicio) y que presentan algunas variantes en modo de sucesión de juegos, y el “Recreo de Toad”, donde encontramos cuatro exclusivos minijuegos algo más largos y elaborados (hay uno centrado en el béisbol que está realmente bien).

En definitiva, una oferta bastante notable que nos mantendrá horas enganchados con nuestros seres queridos delante de la pantalla sin que se nos vuelva repetitivo a corto plazo. Aunque por pedir, bienvenido hubiera sido tener a disposición un editor de tableros que incrementara las posibilidades que pudiera tener este Mario Party”.

En el aspecto gráfico estamos ante un exponente más del Mario de la presente generación. Buenos modelados, animaciones propias para cada personaje, escenarios sencillos (aunque perfectamente caracterizados), y todo en ese entorno tan simpático y colorido al que tan bien nos tienen acostumbrados.

En el apartado sonoro, encontramos unas melodías que acompañan perfectamente a cada uno de los tableros y minijuegos, destacando como comenté antes, las reinterpretaciones de las melodías clásicas que escucharemos en “A todo ritmo”. Viene traducido perfectamente al castellano y los personajes hablaran con las expresiones tan típicas que hemos oído en otros juegos del fontanero. Como curiosidad, hay una voz en off que habla en castellano para indicarnos, por ejemplo, el ganador.

Como conclusión, Mario Party es un producto perfecto para esas reuniones sociales en la que conglomerar a todo tipo de jugadores, desde el que no tocado un mando en su vida hasta aquellos que se consideren pro-players. Los minijuegos aprovechan muy bien las funcionalidades de Switch y resultan tan sencillos como divertidos. Solo la injustificada ausencia de un modo on line en condiciones, así como algunos cortes de ritmo en el desarrollo del tablero y las limitaciones de minijuegos en función del modo seleccionado (quizás haber incluido una veintena más lo hubiera solucionado) lo dejan a las puertas de ser la fiesta definitiva.

El juego ya está disponible en Tienda Nintendo Argentina: https://www.nintendo.com/es_AR/

*Agradecimientos especiales a los señores De la Riva, Efe Mérito y Ciervo por haberse prestado a intensas (y divertidas) horas de juego para traeros el presente análisis.

Análisis
  • Super Mario Party
    Diversion PuraVeredicto

    Mario Party es un producto perfecto para esas reuniones sociales en la que conglomerar a todo tipo de jugadores, desde el que no tocado un mando en su vida hasta aquellos que se consideren pro-players. Los minijuegos aprovechan muy bien las funcionalidades de Switch y resultan tan sencillos como divertidos. Solo la injustificada ausencia de un modo on line en condiciones, así como algunos cortes de ritmo en el desarrollo del tablero y las limitaciones de minijuegos en función del modo seleccionado (quizás haber incluido una veintena más lo hubiera solucionado) lo dejan a las puertas de ser la fiesta definitiva.

    Lo bueno y lo malo
      • Lo bueno
        • El excelente aprovechamiento de las funcionalidades de los joy-con
        • Los tableros están muy bien diseñados, favoreciendo todo tipo de "piques"
        • Los minijuegos. Rápidos y divertidos
        • Amplia variedad de modos
      • Lo malo
        • Las interrupciones en forma de textos y animaciones en el modo “Mario Party” cortan el ritmo más de lo que debería
        • El extramadamente limitado on line. Se queda en una anécdota
        • Selección de minijuegos limitada en algunas modalidades
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