Wild Guns Reloaded – Análisis

Wild Guns es uno de esos grandes clásicos de Super Nintendo que jamás tuve la oportunidad de disfrutar. Salió en 1994 de forma exclusiva, y rápidamente se volvió en una de las mejores opciones a la hora de disfrutar un juego en modo cooperativo. 22 años después, desarrollado una vez más por Natsume (¡Los de Harvest Moon!), llega Wild Guns Reloaded, una versión remasterizada con algún que otro agregado. Primero salió para PlayStation 4, al año siguiente para PC, y ahora le tocó el turno a la híbrida de Nintendo.

Como alguien que tuvo su primer acercamiento recién ahora, no tengo muchas cosas para decir más allá de que es excelente. Tanto tiempo después de su lanzamiento, la diversión que ofrece no cambió para nada. Para el que no está en tema, Wild Guns combina elementos de los juegos light-gun con otros de disparos en tercera persona. Tenemos a nuestro personaje al frente, capaz de moverse sólo en sentido horizontal, y a los enemigos en el fondo, distribuidos en varias capas profundidad. Lo que el jugador tiene que hacer entonces es moverse a la izquierda y a la derecha para esquivar los ataques enemigos con la posibilidad de saltar, y derrotarlos con diversos armas a través de una mira que siempre está pantalla. Por momentos, y para compararlo con algo un poco más moderno (resaltamos un poco), me hacía acordar a los segmentos estáticos del Sin & Punishment de Nintendo 64. Controles sumamente satisfactorios.

La estética del juego es algo que me sorprendió. Tanto el aspecto gráfico como la idea de mezclar robots y armas futuristas con diversas culturas. En un nivel vamos a ver un escenario que parece sacado directamente de una película de cowboys, así como en otro vamos a estar en un pantano embrujado. Volviendo a lo primero, gráficamente mantiene lo que vimos en Super Nintendo. No es un remake, y por lo visto, nada fue hecho desde cero otra vez para este relanzamiento. A lo sumo habrán retocado sprites, colores y demás.

Ojo, esto no es para nada malo, lo que no está roto no hace falta retocarlo. Todas las animaciones son buenísimas incluso para la época, sobre todo la de los personajes que el jugador usa. La única diferencia clara es que ahora toda la pantalla entra en un solo cuadro, es decir, el 100% del tiempo estamos viendo todo el nivel, a diferencia de antes, que el personaje tenía que ir hasta las puntas del escenario para ver las partes de los costados. Es un cambio que está bueno, el mayor rango de visión en este tipo de juegos siempre se agradece.

Entre los elementos nuevos hay: dos personajes adicionales, tres escenarios y enemigos nuevos, y multiplayer para cuatro jugadores. En términos de un remaster de un juego que tiene tantos años, dudo que se pueda pedir algo más. Los personajes introducen nuevas maneras de jugar, uno de ellos permite disparar y moverse a la vez (con ciertas limitaciones), y otro no dispara ni tiene pistolas, sino que tira bombas. Los escenarios varían dependiendo la dificultad en la que se juegue, lo que no me gustó y hubiese preferido que sean simplemente escenarios adicionales en todas las partida. Para que aparezca uno de ellos se tiene que sacrificar otro, lo que deja cierta incomodidad en el jugador, ese pensamiento de “no gané todo lo que había, pero porque el juego no quiso”.

Wild Guns Reloaded es muy divertido. Al principio es bastante difícil, parecido a la primera vez que se juega un arcade viejo. El juego constantemente te obliga a estar pendiente de cada uno de los enemigos que aparecen en pantalla, no hay tiempo para ignorarlos. No hace falta matar a todos, pero si hay que estar atento a lo que disparen, puesto que algunos disparos tienen trayectorias y velocidades distintas. Sin embargo, lo malo de estos juegos es que no creo que tengan replay value.

Para ganar cada nivel en la dificultad normal hace falta, por lo menos, perder unas buenas veces para aprender qué hace cada jefe. Una vez que el jugador conoce los patrones y similar, se vuelve notablemente más fácil. En mi primera partida completa tardé, aproximadamente, 4 horas en ganarlo. En mi segunda, la mitad o hasta menos tiempo. A la tercera ya sentí que no tenía nada más que descubrir, más que intentar ganarlo en otra dificultad con otro personaje. Resalto la palabra “nada”.

Vi los créditos dos veces e instantáneamente dije “bueno, realmente no tengo nada más que ver”.

No dudo de que va a ser un título al que voy a volver de vez en cuando simplemente por lo que lo disfruté y por la diversión que ofrece, tal vez por el multiplayer que en Switch es lo mejor, pero no más que eso.

Es necesario hacerle un llamado de atención a la música y a todo el aspecto sonoro en sí. Por momentos me hicieron recordar a los mejores tiempos de Capcom en SNES, más que nada con las canciones de los menús y la del primer escenario de todos.

En conclusión, Wild Guns Reloaded me parece un gran juego y un gran remaster, uno de los pocos que realmente recomendaría. Eso sí, antes de comprar hay que saber que no va a ofrecer más de, máximo, 10 horas de entretenimiento para lo que sería el juego casual. Si sos perfeccionista, y te gusta practicar juegos cortos para ganarlos sin perder una vida, entonces si, agarralo ya. Caso contrario, diría que es un juego que no deberían dejar pasar ni de cerca si aparece en oferta.

Kevin Waker
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Intentando ser periodista de videojuegos desde el 2013. Dragon Ball y Kingdom Hearts ante todo lo demás. Aguanten los Fighting Games y Nintendo.
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