Yakuza Kiwami – Analisis

Hablar de remasterizaciones siempre es algo contraproducente. Hoy transitamos por una época donde vemos prácticamente la misma cantidad de lanzamientos nuevos como viejas ediciones. Por un lado, tenemos ese proceso en el cual nos encontramos nuevamente con antiguas joyas junto a gráficos remodelados, mejoras sonoras y hasta contenido adicional. Por el otro, quienes se quejan de que esta es la culpa de que no haya tantos títulos nuevos año a años. Sin embargo este proceso que engloba el realizar un juego desde sus bases prácticamente de cero es algo que se hace décadas atrás y no solo en el plano videojueguil.
Muchos estudios hoy buscan resucitar sagas, satisfacer una demanda, asentar las bases para nuevos lanzamientos o hasta financiar futuros proyectos y mantenerse en el proceso de esta tan evolucionada empresa.
Sega no quiere quedarse lejos de esta carrera y como estudio con grandes e imponentes exponentes de los videojuegos traen a la vida nuevamente a una de sus más galardonadas sagas:Yakuza, en el titulado “Yakuza: Kiwami”.

Algo más que crimen organizado

El mundo de Yakuzas es uno que no hemos vivido nunca, como habitantes de Occidente podemos buscar similitudes, podemos caracterizarlos o hasta imaginarlos, pero la verdad que al ver su cultura de tantos años en la tierra es difícil muchas veces entender su comportamiento y composición. En Yakuza: Kiwami somos novatos, recién iniciados en lo que parece un sistema de rangos en los cuales el respeto esta sobre el poder y esto es algo que el juego deja muy en claro durante las primeras horas. Estas dos palabras: respeto y lealtad son esas que tantas veces faltan en esta parte del mundo y que Sega ha sabido plasmar tan bien a lo largo de esta historia.
Nuestro protagonista, autoproclamado autor de un asesinato que no cometió, es el puntapié y todo lo que necesitamos saber para darle rienda suelta al argumento. Uno muy trabajado, diseñado en base a un cuadro de tramas que se van cruzando y chocando para despejar las dudas de este y otros futuros incidentes. Al ir entrando en contexto todo puede parecer algo forzado, tal vez hasta limitada a que todo suceda según lo planeado, pero el elemento sorpresa esta siempre a la vuelta de cada esquina, lo cual hace que poco a poco y sin darnos cuentas estemos inmersos en medio de un largo canal de subtramas que componen el nudo y no parecen terminar más.

Pero no es todo lo que brilla oro, y es que mi última oración es lo que Yakuza Kiwami transmite. El juego se enreda bastante en su historia para tener la posibilidad de hacernos ir y venir a gusto. De esta manera se interponen misiones secundarias que si bien hay las cuales agregan algo de diversión a la trama, la gran mayoría terminara por decisión o no a pelear con diferentes personas o hacer de cadete para cierto personaje en particular. Además, podremos encontrar actividades secundarias, como entrar al bowling, pasar por el karaoke o hasta comer y beber en diferentes establecimientos con el fin de ganar experiencia, recuperar salud o simplemente conseguir equipo. Estos elementos suman a la experiencia en el corto plazo, puesto que por su temática repetitiva en momentos avanzados de la historia siempre optaremos por obviarlas.

Deleite audio-visual

Claramente este es uno de los puntos a destacar, el trabajo realizado en cuando a remasterización es excelente. El resultado final se ve grandioso, los planos de las tomas, las mezclas de sonido, la saturación de color, el contraste, el brillo y otros muchos detalles más en cada fotograma. Este es un apartado del cual más se jactan estos tipos de entregas y raramente se puede ver algo sobresaliente, pero aquí se rompe con todas las demandas mostrando una mezcla digna de llamarse remasterización.

La parte de audio también cumple su cometido y con creces. La re-grabación de voces y la musicalización de toda esta obra son un deleite a los oídos, tanto para aquellos que jugaron su primera entrega en 2005 o ahora se conocen con la saga.

Puño... limpio?

A la hora de mostrar los puños Yakuza Kiwami lo hace sin pudor alguno, mostrando un sistema sencillo, rápido y frenético. Nuestra postura de combate, entre cuatro a elección, dan la posibilidad al jugador de adaptarse en medio del combate de manera muy eficaz. Cada modo se diferencia mucho de los demás, por lo cual en nuestro poder esta la opción de ataques rápidos, golpes contundentes o largos combos entre muchos otros. Cada desenlace de capitulo requerirá adaptarnos y ser capaces de elegir cómo afrontarlo, ya que hay mucha diferencia entre cada uno.
Llegando a la mitad del juego se integrarán también armas blancas y de fuego, de las cuales tendremos que saber cuidarnos si no queremos sufrir grandes cantidades de daño. Esto se ira logrando en base a nuestro progreso en el árbol de habilidades, los cuales podremos ir personalizando según nuestro modo de juego y estrategia a querer desarrollar en el campo de batalla.

Viaje en el tiempo

Muchas vueltas le daba al tema de la época del juego y como esto lo podía llegar a afectar negativamente. Es verdad que hay muchas cosas que quedan fuera de contexto, cosas tan pequeñas como los comentarios sobre los celulares o cabinas telefónicas en la ciudad por ejemplo. Uno entiende que esta jugando algo que salió hace ya muchos años. Pero estos no son los únicos, hay detalles de interfaz o jugabilidad en los combates que hoy en día no se dejan pasar, pero esto se debe a cómo ha evolucionado el desarrollo y de qué manera se han sabido integrar ciertos elementos para mejorar y enriquecer la experiencia en el jugador.
En definitiva, llegue a la conclusión de que esta bien que se hayan mantenido, lo cual hace a la esencia del juego, da a entender al usuario que está ante una remasterización, un juego que elaboró sus propias mecánicas y razones para hacer las cosas tal cual las vemos.

Pensamientos finales

Yakuza Kiwami logra dar un impacto positivo en todos sus apartados, pero a diferencias de otras remasterizaciones, sufre los golpes del tiempo con problemas de cámara, momentos en los combates algo toscos, expresiones faciales o monotonía en sus misiones secundarias. Sin embargo lo que muestra como trabajo tiene estándares muy altos lo cual hacen disfrutar y olvidar estos problemas fácilmente. Tanto la visual como el audio son majestuosos, junto a cinemáticas que se apoyan de grandes momentos de jugabilidad y contenido desbloqueable basto como para dar una inmersión completa al jugador. Sin duda una joya que cualquier fanático se merece y que cualquier ingresante en la saga va a querer terminar.

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