God Eater 3 – Análisis

Disponible desde el pasado 13 de diciembre en Japón aterriza en occidente God Eater 3, un título de marcado corte anime que, a diferencia de su segunda entrega se ha hecho menos de esperar para llegar a nuestra PS4 y PC, Bandai Namco nos trae un action rpg con mecánicas hack and slash que viene a proponer una visión diferente de un género donde Monster Hunter tiene su mayor exponente.

En God Eater 3 encarnamos a un God Eater Adaptable, un tipo de guerrero de nueva generación adaptado genéticamente a las condiciones ambientales de un mundo anegado por un fenómeno denominado “la ceniza”. Gracias a esta manipulación genética el God Eater es capaz de enfrentar a las distintas criaturas que asolan la superficie denominadas “Aragami”. Gracias a su editor de personaje podremos crear nuestro propio God Eater eligiendo entre distintos rasgos, peinados y sexo. En su historia, el juego continúa la estela de sus predecesores en una aventura que va ganando en intensidad e interés conforme vamos avanzando en esta hasta llegar a un épico final.

El estilo manga/anime de esta saga está muy patente en este juego y en su narración, por lo que como audiencia occidental tenemos que pasar por alto algunos recursos que no son muy del gusto del público mayoritario a no ser que seamos fieles seguidores del género. Por otra parte, los recursos narrativos del juego se centran en cinemáticas entre misiones y algunas conversaciones con los miembros de nuestra escuadra que tienen lugar en nuestra base, como punto positivo se ha de destacar que por el contrario al abuso general de conversaciones vacías en los juegos provenientes de Japón, esto no ocurre en este God Eater y es algo que he agradecido mucho.

Como ya he mencionado la historia transcurre entre misiones, activar estas misiones será algo que haremos de forma manual desde nuestra base pudiendo elegir entre misiones principales, secundarias, expediciones y misiones de asalto. Todas estas misiones guardan un gran parecido entre sí, de hecho, la mecánica del juego se repite de forma continua durante todo el desarrollo de este, las misiones no nos durarán más de 5 a 10 minutos, aunque se establezca un tiempo límite para realizarlas entre 40 y 20 minutos según sea el nivel de concentración de ceniza en estas, lo que determina cuánto tiempo pueden aguantar nuestro God Eaters Adaptables (en adelante GEA) expuestos al medio.

En estas misiones nos enfrentaremos a distintos aragamis que podrán ser de tamaño pequeño, mediano o grande, cada uno de ellos con sus propias habilidades y puntos débiles que deberemos ir conociendo conforme nos enfrentemos a ellos o consultemos el extenso códice del juego, además se nos orienta al principio de la misión mostrando cuáles son los aragami objetivo y cuales son sus debilidades, ya sean fuego, divino, eléctrico o frío, por ejemplo.

Como variantes encontraremos las misiones de expedición donde tendremos que superar de dos a tres fases sin paso intermedio por nuestra base, en lugar de ello descansaremos en un campamento donde podremos gestionar nuestro escuadrón. En estas misiones proveerse de suficientes objetos de ayuda y potenciadores desde el principio pasa por ser fundamental, así como gestionar el descanso de los miembros de nuestro equipo para obtener ventajas de cara al siguiente enfrentamiento. En las misiones de asalto entraremos en un modo de juego cooperativo donde se unirán hasta ocho jugadores reales para llevar a cabo un objetivo concreto. El problema de todas estas misiones es que se sienten tremendamente repetitivas y no existe prácticamente variación a la hora de jugar entre unas y otras, repitiendo de forma constante la mecánica de acabar con grandes aragamis, solo su fluido sistema de combate altamente adictivo, así como su historia nos van a servir de acicate en God Eater 3.

En God Eater 3 vamos a gestionar un escuadrón donde podremos hacernos acompañar de hasta tres personajes más, nuestros compañeros de viaje se irán desbloqueando a medida que vayamos avanzando en el juego y escoger bien será fundamental ya que, los puntos de experiencia ganados durante la misión recaerán solo sobre aquellos que nos hayan acompañado, de forma que, si no mantenemos bien un equilibrio entre ellos pronto algunos destacarán sobremanera ante los demás. Los siete personajes que podrán acompañarnos a lo largo del juego tienen su equipamiento propio, pero de nosotros va a depender el desarrollo de las habilidades de los mismos, pudiendo equipar hasta cuatro habilidades distintas en cada uno de ellos de entre las más de sesenta que iremos desbloqueando, además la mayoría de estas habilidades muestran una capacidad de mejora de hasta cinco niveles, por lo que la profundidad de God Eater 3 en este aspecto es gigantesca y prácticamente solo habremos tocado la superficie al finalizar nuestra aventura. Estos acompañantes son básicamente una IA aliada a la hora de combatir y su papel a desarrollar estará en las habilidades que les equipemos pudiendo actuar como soporte o distracción a la hora de combatir, por lo que planear una estrategia adecuada en la subida de estos niveles es fundamental.

Además, durante los combates vamos a ir ganando una barra de afinidad con ellos que acabará por desbloquear la posibilidad de sincronización, las habilidades de sincronización son habilidades a parte que son compartidas por ambos GEA una vez están en este modo y que nos van a suponer un plus en distintas facetas según el personaje con el que nos sincronicemos.

Si las habilidades de nuestros aliados muestran un abanico enorme de posibilidades, esto se multiplica en nuestro personaje, el sistema de progresión del mismo no está ligado a estadísticas y subida de niveles y depende exclusivamente de las habilidades y el equipamiento que vayamos desbloqueando y escogiendo. Para un neófito en la saga descubrir todas las capas que posee God Eater 3 en cuanto a roleo será una tarea complicada y en algunos momentos, difíciles de entender, por lo que es recomendable recurrir a las entradas de la base de datos donde de forma algo críptica se explican las distintas aplicaciones que estas tienen. 

En primer lugar, nuestro personaje puede equipar dos tipos de armas, armas blancas y de fuego, en cuanto a las armas blancas contamos con espadas cortas y largas, espadones, martillos, lanzas, guadañas, filos mordedores (que equivaldrían a enormes dagas) y la luna pesada, un arma circular marca de la saga. Estas armas responden a tres estadísticas básicas como tajar, aplastar y perforar, así como cuatro daños elementales como frío, fuego, electricidad y poder divino. Además, estas armas cuentan con distintos espacios donde equipar otro enorme abanico de habilidades de distinto nivel que mejorarán aún más su rendimiento en combate.

En cuanto a las armas de fuego contamos con cuatro distintas como carabinas, rifles de francotirador, escopetas y armas láser también con sus propias estadísticas y dependiendo de su rareza con más o menos huecos para equipar habilidades.Por último, contamos con escudos que van a ser broqueles, escudos o torres respondiendo a una cantidad de defensa base y también con ranuras para habilidad.

Conseguir mejores armas va a depender del rango de misión en el que juguemos, ya que en rango 1 solo vamos a encontrar planos de armas más simples mientras que en rango 7 estas serán de mayor rareza, pero por supuesto, los enfrentamientos según aumente el rango irán aumentando su nivel de desafío. Para conseguir fabricar nuevas armas o mejorar las que tenemos, tendremos que ir consiguiendo materiales que obtendremos de recoger los escasos recursos del escenario o como premio por cumplir con una serie de requisitos opcionales durante nuestras misiones.

Obetener los materiales más extraños es algo que se antoja complicado en una vuelta simple al juego y que requerirá de repetición de muchas de las misiones para conseguir todo lo que necesitamos para lograr el arma que deseamos.

A todas estas capas de profundidad se le añade la posibilidad de conjugar distintos ataques especiales en nuestras armas blancas según sea el tipo de ataque que realizamos y que dependerá de si es un ataque de tierra, salto o finta. Las armas de fuego no se quedan atrás, permitiéndonos equipar distintos tipos de balas entre las que incluso podremos crear nuestras propias variantes al mezclar diversos tipos una vez el juego se encuentra más avanzado.

Existen también dos características importantes en nuestro GEA, por un lado, nuestra habilidad activadora de aceleración, que nos otorga un plus en alguna de las facetas del combate si conseguimos enlazar distintos ataques que varían según la habilidad equipada y que son, por ejemplo, gastar menos puntos de energía a la hora de disparar.

Además, los GEA pueden entrar en modo ira, de forma que durante un tiempo se activa una habilidad especial que nos permite hacer cosas como gastar menos energía en nuestras fintas por mencionar alguna de un enorme abanico.
En nuestro equipamiento contaremos además con objetos consumibles que podremos, o bien comprar a mercaderes que visitan nuestra base o bien crear nosotros mismo con los materiales recogidos, estos objetos nos otorgan ventajas en combate, curación, granadas o diversas trampas que usar contra los aragamis.

Con esta enorme profundidad en sus aspecto más rolero todo esto se ve muy simplificado a la hora de llevarlo a cabo en nuestras misiones, con un marcado estilo hack and slash God Eater 3 nos permite fijar a nuestros enemigos para centrarnos únicamente en uno de ellos, esquivar sus ataques a tiempo y golpear sus distintos puntos débiles hasta conseguir que se abra una brecha donde hacer más daño con cada golpe es fundamental, denominado en el juego como romper el vínculo, será una mecánica que vayamos descubriendo conforme vayamos repitiendo enfrentamientos contra estos enormes monstruos. El sistema de combate se siente fluido, aunque algunas mecánicas como devorar son un tanto imprecisas durante su ejecución. Devorar permitirá ir sumando niveles de ira a nuestro personaje y además facilitará en proceso de sincronización con nuestros compañeros, por lo que utilizar esta mecánica a menudo se torna como algo importante para salir airosos de los combates. Además, contamos con unos puntos de resistencia limitados y de consumirlos todos veremos como nuestra misión se ve abocada al fracaso, si somos derribados y decidimos no esperar que uno de nuestros compañeros nos socorra gastaremos dos puntos de resistencia, mientras que si somos reanimados en combate solo gastaremos uno, eso sí, algunos ataques devoradores de los aragamis más grandes nos dejarán incapacitados en ese mismo momento. Por otro lado, podremos dar órdenes a nuestros compañeros durante las misiones para que adopten posiciones ofensivas o defensivas o se reúnan en tal punto, aunque esta mecánica está infrautilizada debido a la respuesta de la IA aliada.

En cuanto a la IA aliada hay que decir que se siente profundamente trabajada y sin prácticamente fisuras, nuestros acompañantes no molestan en ningún momento y responden a nuestras órdenes al momento, además el sistema de habilidades con el que se les equipa determina claramente el estilo de combate de cada uno de ellos y resulta completamente satisfactorio ver que nuestras decisiones en la base se ven bien plasmadas en el campo de batalla. No se puede decir lo mismo de la IA enemiga, en el caso de los aragamis pequeños pronto se van a sentir como meros calentamientos previos, y en cuanto a los más grandes pronto vamos a descubrir cuales son sus ataques y se van a hacer muy previsibles con un par de ocasiones en los que los enfrentemos, solamente la gran capacidad de daño que tienen estos hacen sentir que estamos ante un auténtico desafío.

Un aspecto muy positivo de God Eater 3 es su sistema multijugador centrado en el cooperativo, a las misiones de asalto ya comentadas se suma la posibilidad de poder crear grupos de hasta cuatro jugadores que nos acompañen durante el desarrollo de la campaña principal, sustituyendo estos a los personajes que vamos desbloqueando durante el juego, las opciones en este aspecto son muy variadas permitiéndonos escoger cuantos jugadores queremos que entren en nuestra partida, limitar su progreso en el juego a partir de cierto punto o bloquear nuestra sesión con contraseña para una sesión privada. Además, podemos unirnos a otros grupos que haya en ese momento y, lo mejor de todo, podemos intercambiar nuestros avatares con otros jugadores reales de forma que ese avatar queda guardado en nuestra partida y lo podemos utilizar en el modo offline como parte de nuestra escuadra. Como único punto negativo que se le puede sacar a este modo es que en ocasiones, para escuadras de cuatro jugadores, la espera puede ser muy larga, algo que esperamos se solucione al lanzamiento del juego en occidente cuando la comunidad de jugadores se vea incrementada.

Uno de los puntos donde God Eater 3 muestra su peor cara es en los escenarios que abusan de repetición, poca variedad y muy poco nutridos de elementos, esta continuación de la saga desaprovecha aquí la oportunidad de ofrecer algo nuevo al usuario, que debido a su estilo podía haber pasado por una mayor interacción de los escenarios o su uso para acabar con estos poderosos aragamis. Su estilo artístico consigue satisfacer a los amantes del anime por la consecución de unos personajes preciosistas que, además, desbloquean numerosos atuendos con los que crear nuestro propio personaje de aspecto único. Los modelados de los aragamis, por el contrario, no consiguen sacar todo el partido al motor del juego, ya que en ocasiones cuentan con modelados algo poligonales y que no distan demasiado de los vistos en God Eater 2. La tasa de imágenes por segundo consigue mantenerse estable durante toda la partida sin que se note ninguna caída reseñable.

Si en el apartado gráfico el juego tiene un resultado dispar no ocurre así en su apartado sonoro ya que tanto los efectos de sonido como la banda sonora que acompaña a nuestros enfrentamientos consiguen que sintamos una inmersión total en el juego. Mención aparte a los temas de la banda sonora original de la saga que son sencillamente excelentes. El juego llega con voces en inglés y japonés y una buena traducción al castellano en sus textos.

En definitiva God Eater 3 es un título que a pesar de lo repetitivo de sus misiones consigue atrapar al jugador por su profundidad en el roleo y la adrenalina de sus combates, resulta una apuesta diferente a la que hacen otros juegos de su género y tiene una duración en una primera pasada que ronda las veinte horas yendo al grano pero que, por su profundidad invita a ser rejugado a pesar de sus puntos en contra, un título que conservaré instalado en mi PS4 ya que, sin ser perfecto, consigue hacer que su fórmula siempre resulte apetecible.

Análisis
  • God Eater 3
    AdictivoVeredicto

    God Eater 3 es un título que a pesar de lo repetitivo de sus misiones consigue atrapar al jugador por su profundidad en el roleo y la adrenalina de sus combates, resulta una apuesta diferente a la que hacen otros juegos de su género y tiene una duración en una primera pasada que ronda las veinte horas yendo al grano pero que, por su profundidad invita a ser rejugado a pesar de sus puntos en contra, un título que conservaré instalado en mi PS4 ya que, sin ser perfecto, consigue hacer que su fórmula siempre resulte apetecible.

    Lo bueno y lo malo
      • Lo bueno
        • Su historia que va de menos a más te mantiene en el juego hasta el final.
        • Profundísimo sistema de roleo
        • El combate es adictivo
        • Su banda sonora es exquisita
        • Compartir avatares en el modo multijugador
      • Lo malo
        • Repetitivo en sus misiones
        • Algo complejo para los no iniciados
        • Poco trabajado en cuanto escenarios
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