Impresiones – Arboria (PC)

No me voy a andar con muchos rodeos. Yo lo vi y tú lo estás viendo: Arboria es feo… Bastante feo, pero como los perros de raza carlino (el perro de Men In Black) o los gatos sphynx (esos gatos que parece que les han dado la vuelta) de feos tienen algo que hace que te caigan bien y por suerte, lo que me gusta de Arboria no es únicamente que sea feo, sino que tiene algo en su jugabilidad que lo hace adictivo.

El primer juego del estudio Dreamplant es un rogue-like en estado de continuo desarrollo bajo el sello de “Acceso Anticipado” en Steam. Con vista en tercera persona, encarnaremos a un guerrero Yutun encargado de salvar el Árbol Progenitor teniendo que sanar sus raíces a lo largo de distintas mazmorras generadas de forma procedimental y que son cada vez más difíciles. El mundo en el que nos sumerge lo describiré como Avatar (el de James Cameron no el de dibujos) llevado a lo extremadamente grotesco, con monstruos realmente espantosos pero amigables y con rituales que pugnan entre lo ridículo y ceremonial mezclando humor en las distintas conversaciones y animaciones que veremos.

Si no estás familiarizado con el género, aquí, vienes a morir, lo que nos supone volver a empezar desde el principio. La fórmula estándar del género se resume en: vive, mata, mejora y muere. Poco a poco nos volvemos más hábiles y recogemos mejor equipamiento, haciendo que lo de “muere” se retrase en el tiempo lo suficiente como para llegar a su final que, como nota importante, actualmente no existe. Por suerte, Arboria decide darle un giro a la jugabilidad clásica del género, muy atada a las 2D y opta por recoger detalles de la jugabilidad de Dark Souls: el ya clásico fijado de objetivos, esquivas rodando, el atacar en el momento oportuno, la clásica cantimplora y los movimientos entre lentos, torpes y poderosos. Como toque original, han decidido añadir la existencia de distintos elementos (fuego, hielo y planta) que se contrarrestan unos a otros junto a poderes mágicos que van desde golpes elementales a teletransportarnos.

El avance en el universo de Arboria es el siguiente: mientras desciendes por las distintas cuevas, luchas contra enemigos, recoges cristales y sanas raíces. Estos cristales te valen para invertir en mejoras o para entregárselos a “Los Dioses”. Cuantos más cristales entregues, más contentos estarán “Los Dioses” y a la hora de revivir, podrás elegir entre Yutuns más poderosos. Si los dioses no están contentos, nos encontramos con Yutuns débiles o incluso con problemas visuales que implicarán verlo todo en blanco y negro o realmente borroso.

Toda esta mecánica de cristales se mezcla con una historia en la que un Yutun, se encuentra un sombrero que le hace más inteligente y se plantea descubrir la verdad que se oculta tras estos dioses. No voy a mentir, la historia no da mucho de sí y le limita a ciertas conversaciones al llegar a cada nivel, pero sí que consiguió generarme una ligera curiosidad por saber que había detrás de esta trama que, por ahora, no podré saciar ya que como he escrito antes, aún no hay final.

En el apartado sonoro vemos otra gran carencia. A lo largo de las partidas escucharemos dos temas que se repiten continuamente y que, encajando dentro del universo, no destacan demasiado. Además, nos encontramos con momentos en los que faltan efectos de sonido dejándome con sensaciones extrañas. Estos extraños errores de sonido se juntan con varios errores de diseño, que pese a ser comprensibles por su actual estado de desarrollo, están ahí. A destacar que el número de enemigos es bastante limitado con poco más que 4 diseños, los distintos niveles son bastante monótonos y muy similares entre sí y artísticamente no llaman demasiado la atención. El hada que te acompaña y que se encarga de recoger los cristales e iluminarnos se vuelve realmente molesta al situarse en medio de la cámara, así como ciertos bugs que, sin arruinar la experiencia de juego, sí que afectan a la jugabilidad en general.

La mezcla entre Dark Souls con los rogue like clásicos es la mejor baza de Arboria. Es realmente adictivo y los controles funcionan de manera correcta. Por desgracia, en su actual estado, los errores de diseño, así como la monotonía de sus niveles hacen que lo bueno se vaya diluyendo según pasan las horas de juego. Esperemos que en futuras versiones podamos ver mas variedad que sin duda ayudará a crear un juego redondo y que quizá venga traducido al español que por ahora solo está en inglés.

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