Kingdom Come Deliverance: Un valiente paso adelante [Análisis]

Tras la exitosa campaña de financiación a través de Kickstarter en la que se recaudó la nada despreciable cifra de más de un millón de libras, y bajo un lento desarrollo que ha llegado a alcanzar los 6 años, el independiente estudio checoslovaco Warhorse Studios (conformado por un equipo de 80 personas en el que podemos encontrar veteranos y responsables de juegos como Mafia II u Operation Flashpoint), ha lanzado al mercado “Kingdom Come: Deliverance” un RPG de mundo abierto que deja de lado la recurrente fantasía para apostar por un contexto histórico medieval auténtico y por una experiencia jugable lo más realista posible.

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La historia nos sitúa en el año 1403 en la región de Bohemia, en el contexto del Sacro Imperio Romano. Tras la muerte del Rey Carlos IV, la corona se sucede en su hijo Wenceslao cuyas aptitudes como gobernante dejan mucho que desear, centrándose más en los vicios que su estatus personal le pueden ofrecer que en seguir el manual del buen gobernante. Esto llama poderosamente la atención de su medio hermano Segismundo, quien no duda en aprovechar la debilidad de Wenceslao para secuestrarlo y reclamar para él el reino de Bohemia.

En esta situación de inestabilidad política, encarnamos a Henry, hijo de un herrero que convive junto con su familia y amigos en el tranquilo pueblo de Skalice. La paz que reinaba con Carlos IV pronto desaparece y las pretensiones de Segismundo por hacerse con el poder llegan a Skalice en forma de guerra y violencia, contando además con el apoyo de los Cumanos (mercenarios que prestan sus servicios de salvajismo al mejor postor).

Este drástico giro de los acontecimientos dejará marcado a Henry, quien consigue huir del brutal ataque de su hogar, comenzando así un largo periplo para convertirse en el caballero que siempre quiso ser y clamar venganza por los crímenes cometidos por Segismundo.
Me he saltado varios detalles concretos del comienzo de la trama por el hecho de que sea el propio jugador el que los vaya descubriendo y pueda meterse así de manera completa en la historia. Una que, por cierto, está muy bien escrita y que resulta muy interesante, manteniéndonos totalmente enganchados hasta la resolución final.

Puede que la Bohemia de esta época sea un tanto desconocida para mucha gente (para mí lo era), pero el empeño y trabajo de Warhorse Studios en meternos de lleno en este punto concreto de la historia resulta sobresaliente. Destacar en todo esto la inclusión de un “Códice” que funciona a modo de enciclopedia y que apoya perfectamente a la historia, pudiendo enriquecer nuestra experiencia a través de la consulta de datos históricos reales como personajes, sucesos importantes, ciudades, pueblos, conceptos y curiosidades propias de la época.”Kingdom Come” presenta así un elemento cultural y educativo importante que merece la pena señalar.

Para esta ocasión se ha dejado de lado el típico editor de personajes y el aspecto de Henry es predeterminado. Puede que al principio no nos convenza su diseño por parecernos demasiado “simplón”. Pero nada más lejos de la realidad. La intención del estudio es clara: presentarnos un protagonista genérico; un cualquiera que no es más que el hijo de un herrero y que no presenta ninguna aptitud ni ambición en la vida.

Poco a poco y como consecuencia de los hechos que se van sucediendo, le vemos madurar, forjando una personalidad propia y ganando carisma por minutos. Enseguida nos encariñaremos con él.

La extensión que nos ofrece el reino de Bohemia es enorme y viene representada por unos 16 km cuadrados repletos de campamentos, aldeas, ciudades, castillos, bosques, ríos, lagos y otros parajes propios de la Edad Media.

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Mi sensación al jugarlo es la de volver a los RPG más clásicos, recordándome a la libertad y planteamiento jugable que ofrecían aquellos sobresalientes Might And Magic de PC, suprimiendo evidentemente toda la parte fantástica y potenciando por encima de todo la premisa de que prácticamente cualquier cosa que queramos hacer podremos llevarla a cabo.

Existe una gran libertad prácticamente en todo. Desde cómo queramos que Henry se gane la vida, ya sea robando o trabajando, pasando por convertirlo en un Caballero Pesado o en un Espadachín Ágil, hasta hacer de él todo un mujeriego o, por el contrario, mantenerlo “virgen” durante todo su periplo. La sensación de libertad es brutal.

De hecho, resulta extremadamente recomendable disfrutar de la experiencia de forma tranquila y pausada, explorando y descubriendo todo lo que el título nos ofrece, ya que a las 30 horas de gameplay, el juego te sigue sorprendiendo.

Jugarlo rápido ciñéndonos únicamente a la historia principal es todo un desacierto, ya que estaremos desaprovechando el gran potencial del título.
Hablando de la campaña, es extensa y presenta un guión trabajado muy por encima de la media de otros RPG de este corte (al final a quién le importaba la historia principal de cualquier Fallout). Muchas de las misiones que conforman la campaña rozan la excelencia y en ocasiones, encontraremos momentos totalmente delirantes con buenos toques de humor.

Una historia principal que te apetece descubrí

Por supuesto, no podían faltar en un juego de este género las innumerables secundarias. Existen y en buen número, pero en este caso siguen las virtudes de las misiones principales. La mayoría presentan una sub trama de lo más interesante. Por poner algunos ejemplos, en una tendremos que practicar un exorcismo a una lugareña que dice ver por las noches al fantasma de su vecino muerto, teniendo que buscar previamente el libro de los muertos, el famoso “Necronomicón” para llevarlo a cabo. En otra un molinero ha secuestrado a un humano y tendremos que interrogarlo previa búsqueda de un traductor de húngaro, para luego decidir sobre su destino. En otra ejerceremos de jefe de recursos humanos asignando trabajos a la gente del pueblo como la ardua tarea de limpiar los excrementos de las vitrinas. También ayudaremos a los heridos refugiados en un Monasterio con nuestros diversos conocimientos médicos o investigaremos un caso de presunta “brujería” que se está dando en una aldea y que tiene un final de lo más inesperado.

Además de los trabajadas que están, muchas de ellas pueden resolverse de distinta manera y con consecuencias en determinados casos. En una en concreto, un comerciante me pidió que encontrara a una cocinera para su negocio. Encontré a dos candidatas: una con grandes aptitudes que había sido cocinera de un reputado cura, y, por otro lado, una mendiga que tiene a su marido gravemente herido y que, a pesar de no tener idea alguna de cocina, tiene interés en aprender para ganar el dinero suficiente que le permita cuidarle. Yo elegí con el corazón y opté por la mendiga.
Al tiempo me pasé por la tienda del comerciante y le pregunté por la cocinera. Me contestó que era un desastre y que, aunque no iba a despedirla por pena, no iba a olvidar mi nefasta recomendación, lo que empeoró mi reputación con el comerciante en cuestión.

La verdad que te dan ganas de cumplir todas y cada una de las secundarias, y en eso en un RPG donde está casi todo visto, es todo un logro.


Aparte de lo comentado, el vasto mundo de Bohemia se complementa con las “Actividades” y los “Eventos Aleatorios”.

Las “actividades” son misiones más genéricas tales como robar objetos para un molinero, buscar los fragmentos de una espada que supuestamente perteneció a una Diosa, matar bandidos para cobrar una recompensa, participar en peleas callejeras o en concursos de arco, robar para una ramera, entre otras, muchas otras. Aunque sí se sienten más genéricas, resultan divertidas de cumplir y nos reportan buenas recompensas.
Además, para hacer el mundo más vivo, encontramos los “Eventos Aleatorios” y es que mientras que vagamos por el mundo nos podemos encontrar a un caminante que nos proponga un acertijo, emboscadas de bandidos, mendigos que nos piden dinero o que nos vendan objetos, persecuciones a ladrones en mitad de la noche, caballeros andantes que nos proponen un combate amistoso, entre otras tantas.

Todo esto hace de la región de Bohemia un mundo muy vivo, contando además con una fauna variada. En los exteriores toparemos básicamente con conejos, ciervos y jabalíes, mientras que en las ciudades y aldeas veremos gallinas, perros, cerdos, ovejas, caballos y vacas.

El sistema de progresión de nuestro personaje es bastante profundo y variado, y se opta por el estilo clásico de los “The Elder Scrolls”. Es decir, subimos todas y cada una de nuestras estadísticas y habilidades practicando; de tal manera que no sabremos utilizar debidamente nuestra espada si solo optamos por combatir con hachas o no toleraremos muy bien el alcohol hasta que machaquemos debidamente el hígado.

Henry presenta 3 ramas de progresión:

  • Atributos: fuerza, agilidad, vitalidad, diálogo, carisma, visibilidad, notoriedad, ruido y velocidad.
  • Combate: arte de la guerra, defensa, arco, espada, hacha, maza, sin arma.
  • Habilidades: alquimia, bebida, cacería, equitación, forzar cerraduras, herboristería, lectura, mantenimiento, robar bolsillos y sigilo.

La mayoría de cada una de estas ramas de progresión presentan una rama de sub habilidades que podemos ir completando a medida que vamos cogiendo experiencia en cada una de ellas.

De tal manera que, si practicamos forzando cerraduras se nos desbloqueará una sub habilidad que hace que nuestras ganzúas se rompan con más dificultad. Si desarrollamos la fuerza podremos desbloquear “Mula” que nos permite llevar más peso en el inventario, o si optamos por desarrollar nuestro diálogo podremos desbloquear “Lengua de oro”, que nos da +2 en las conversaciones, aunque conlleve una penalización de -2 en la fuerza.

La idea básica es que al principio seremos unos ineptos en todas las facetas, y en nosotros queda como queremos que Henry progrese. Las posibilidades son muchas.
Además, para dar variedad al título y que no todo sea conversar y combatir se introducen diversos minijuegos para el desarrollo de determinadas habilidades.

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Actividades como abrir cerrojos con ganzúas, hurgar en los bolsillos de los NPC, afilar armas, o regatear a comerciantes son representados con curiosos minijuegos que presentan cierta profundidad y que, si bien al principio pueden resultar frustrantes, al poco entiendes que forma parte de la experiencia de juego. La mecánica para abrir cerraduras al principio es complicada, pero no se debe a que su ejecución sea tosca o que esté mal llevada. Cuando abramos unas cuantas Henry aprenderá y resultará a partir de este momento mucho más fácil. De hecho, a día actual no hay ninguna cerradura de nivel muy fácil o fácil que se me resista (para abrir difíciles y muy difíciles Henry tendrá que seguir practicando). Lo mismo ocurre con el resto de minijuegos y la verdad, resultan todo un acierto.

Encontramos también un mini juego de dados que resulta entretenido y a través del cual podremos sacarnos un dinero.

Mención especial merece la alquimia, que también presenta su propio sistema y me ha sorprendido lo bien planteado que está. Tenemos toda una mesa montada con un caldero, aceite, agua y vino que podremos utilizar como base para el mismo, un plato, un mortero, un reloj de arena para medir el tiempo de nuestras cocciones y por supuesto, los ingredientes que vayamos recogiendo o comprando para elaborar las pociones siguiendo el libro de recetas que iremos completando comprando las diversas recetas a los mercaderes. Hay que seguirlas debidamente (sino nos saldrá una poción con efectos nulos o desconocidos) y podremos crear así remedios contra la resaca, pociones del amor o venenos para nuestros enemigos. Las posibilidades en este sentido también son variadas.
Aunque para poder elaborar estas pociones, Henry primero tendrá que aprender a leer.

Y es que en un momento de la aventura se nos desbloqueará una secundaria en la que un escriba nos enseñará a leer. A partir de este momento, menos nos costará leer los numerosos libros que encontremos por el mundo. Algunos nos darán experiencia en determinadas habilidades mientras que otras serán únicamente de lectura para enriquecernos más del contexto histórico sobre el que se recrea el juego. No es un mini juego, pero está igual de cuidado que el resto de ramas con detalles como el hecho de que leeremos más rápido si estamos sentados en un retrete o echados en la cama.

“Kingdom Come” cuida con muchísimo detalle cada una de sus facetas.
La IA en general funciona bastante bien y los NPC van reaccionando conforme a los actos que cometas. En una ocasión, por la noche robé en la casa de un lugareño mientras dormía. Al día siguiente un guardia de la zona quiso comprobar si llevaba algo encima ante denuncias por robo. Acababa de vender los objetos robados a un “mercader negro” por lo que le dejé que me registrara sin ningún problema, siguiendo el guardia seguidamente con su camino y yo con el mío.
Aunque también he de decir que alguna que otra vez la IA no se ha comportado tan bien y me han acusado de ladrón por robar un objeto en el que me aseguré en que nadie me viera cometiendo el hurto. Afortunadamente tenía monedas de oro para pagar la multa y no acabar en la cárcel. Porque sí, en “Kingdom Come” también puedes acabar entre rejas.

En “Kingdom Come” pasaremos largos tiempos conversando, y esta vertiente es otro punto a favor y todo un adelanto a los sistemas conversacionales que nos han presentado con más o menos acierto Bioware o Bethesda.

Tenemos 3 atributos que influyen en las mismas: el diálogo, el carisma y la intimidación. La gracia de todo esto es que la puntuación de cada uno de estos atributos no solo dependerá del previo desarrollo que le hayamos dedicado a cada una de estas, sino que también va influenciado por el aspecto que tengamos. De tal manera que nuestra puntuación de intimidación aumentará si vamos con la ropa ensangrentada mientras que poco conseguiremos con la agresividad si vamos vestidos con pijama. Igual ocurre con la opción carismática, que aumentará si vestimos ropa propia de los nobles. Si optamos por el atributo puramente conversacional, echarnos un buen trago antes de la conversación nos ayudará a desenvolvernos mejor.

El NPC con el que hablemos también tendrá su propia puntuación respecto a cada uno de estos atributos y debemos intuir cuál de las tres opciones es su punto débil.

Si desarrollamos el carisma lo suficiente podremos desbloquear la opción de “empatía” con la que podremos ver estos atributos del NPC, lo que hará más fácil que tengamos éxito en nuestras conversaciones.
En definitiva, una buena lengua no solo facilitará la persuasión, sino que podremos incluso evitar combates.

Mención especial al tratamiento del alcohol. Henry no solo puede emborracharse, sino que también puede coger adicción a la bebida. El uso del alcohol es útil porque mientras estemos bebidos ciertas estadísticas aumentan, a pesar de que empecemos a caminar con la pantalla borrosa y de que le veamos tambalearse cuando hable con los NPC. Cuanto más bebamos más resistencia tendremos a su ingesta, pudiendo desarrollar sub habilidades en este campo como ser un excelente catador de vinos que hará que sus efectos positivos se incrementen en un 50 %.

Pero como en la vida real, la cogorza se pagará al día siguiente con la clásica resaca que disminuirán los “stats” del personaje temporalmente.
En cuanto al equipamiento de Henry, el título presenta una altísima capacidad de personalización.

Henry presenta hasta 4 capas de equipamiento en el torso, 3 en la cabeza, 4 en las piernas, 1 para guantes, 1 para anillo, 1 para colgantes 1 para espuelas,1 para hombreras, así como espacio para un arco, un arma (espadas, hachas o mazas) y un escudo. A más equipamiento, más pesado, aunque con una alta protección; a menos, más ágil, pero en contra más vulnerable.

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Todo el equipamiento no solo influye en la defensa y demás atributos para el combate, sino que también influye en otras estadísticas de Henry como el carisma, la visibilidad y la notoriedad. Así para el combate es conveniente ponerse la malla y armadura de turno, en las ciudades mejor optar por vestirnos con nuestras mejores galas y en la nocturnidad (perfecta para el robo), ir muy ligeros y vestidos de negro.

Además, todas estas prendas se ensucian y desgastan (con recreaciones visuales muy conseguidas) por lo que habrá que limpiarlas y repararlas de manera habitual,(ya sea con nuestro “kit” de restauración o pagando al especialista correspondiente) si queremos aprovechar todos sus atributos.
La variedad de este equipamiento que podemos comprar, robar o encontrar en los escenarios es apabullante. Otro punto fuerte más del título.

También está presente en el título cierto factor supervivencia, pero aligerado para que no resulte frustrante. Henry tiene que comer y dormir cada cierto tiempo ya que en caso contrario sus estadísticas irán disminuyendo en la medida en que no lo hagamos, pudiendo incluso morir. Pero está bien medido y no será necesario hacerlo continuamente.
Además, si nos pasamos comiendo, Henry tendrá una digestión difícil que hará que se sienta más lento y torpe.

En este punto sí que no me ha gustado el hecho de que podemos encontrar fácilmente calderos de los que podremos comer gratuitamente, lo que resta en gran medida la importancia de tener comida siempre encima (la cual por cierto caduca en nuestro inventario a medida que pasa el tiempo).
En cuanto a los romances y sexo, cada vez más presentes en los juegos de este género, además de las bacanales que Henry se puede montar en los servicios de baño repartidos por toda Bohemia, yo he podido experimentar dos romances (dos misiones secundarias), en los que tras diversas tareas y regalos (vestidos y anillos caros incluidos), he llegado al culmen final. Y sí, hay cinemática correspondiente al estilo Mass Effect.

Ante un mundo tan basto, no podía faltar la inclusión del viaje rápido, aunque presenta una característica especial. Y es que cuando lo utilicemos nuestro personaje acumulará hambre y cansancio por lo que hay que tenerlo muy en cuenta en viajes largos. Además, durante estos desplazamientos rápidos puedes sufrir el asalto de bandidos y otros eventos aleatorios. Tienen que usarse con cabeza ya que hacerlos con nuestro personaje herido puede significar la muerte.

Cuando no los utilicemos nos desplazaremos a pie o a caballo. En un momento de la aventura nos darán uno con el que recorremos grandes distancias (más tarde podremos comprar/robar otros con mejores características).

Como en todo lo demás, al principio seremos algo torpes montándolo, pero desarrollando la habilidad “equitación” mejoraremos nuestras aptitudes como jinete.

Aun así, el control del caballo sí que resulta algo tosco y en ocasiones se quedará trabado en rocas y árboles con los que tropecemos.
Podremos además usarlo como mula para que lleve objetos (con límite), equiparlo con monturas, herraduras y demás, así como llamarlo con un silbido cuando no sepamos donde esté (siempre acude a tu llamada).
El juego cuenta además con un ciclo día/noche bastante realista y podremos pasar el tiempo durmiendo o esperando en cualquier sitio (con el consiguiente aumento de hambre y sueño).

En cuanto al combate, recuerda mucho a la mecánica que Ubisoft instauró en “For Honor” pero con la perspectiva en primera persona. Presenta dos tipos de golpe (corte y estocada), y podremos dirigirlos en una de las 5 direcciones distintas para golpear partes concretas del cuerpo.

Como en todo lo demás, practicando y subiendo el nivel de combate, aprenderemos la posibilidad de practicar combos, parrys (pulsando el botón de defensa en el momento adecuado), contra atacar o esquivar (pulsando la dirección que deseemos en un momento exacto).
Se añaden además variantes como la posibilidad de envenenar al enemigo con nuestras armas oxidadas o realizar cortes para que se desangre. Y lo mismo harán con nosotros.

Es un sistema que funciona realmente bien. Realista, exigente y satisfactorio.

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A larga distancia encontramos los arcos que presentan la peculiaridad de que no tienen un punto de mira en pantalla. Exactamente igual que con todo lo demás, al principio a Henry le tiemblan los brazos y las flechas acaban a medio kilómetro de tu objetivo. Pero dedicándole tiempo se va mejorando y resulta mucho más fácil. Personalmente, me ha gustado mucho como está planteado. He matado a muchos soldados enemigos de una sola flecha en la cabeza y ganado muchísimo dinero en los concursos de arco.

Como veis, prácticamente todo lo que os he contado hasta ahora solo son maravillas. De hecho “Kingdom Come” sería para todo el público un RPG de referencia si no fuera por todo lo que tiene que ver con el apartado técnico.
Empecemos con lo bueno, que lo tiene. Las escenas cinemáticas son propias de un Triple A, las expresiones faciales de los NPC no están nada mal, todo lo referente al apartado artístico es excelente, los efectos de iluminación y sombras muy buenas y visitaremos parajes verdes y preciosos en los que nos detendremos para únicamente observar.

Es un mundo que da gusto recorrer y explorar, pero por desgracia existen serios problemas de optimización que empañan la experiencia: texturas que tardan en cargar, elementos que en ocasiones tardan en aparecer, caídas de frames por debajo de los 30 en momentos en que se satura la pantalla (suele correr entre los 30 y 60 con todo en calidad alta/muy alta alta en mi PC), entre otras. Sin duda, en PC, un par de meses de pulido no le hubiera venido mal.

Estos problemas de optimización pueden ser perdonados con alguien como yo que no le da tanta importancia a este tipo de problemas mientras la experiencia me compense, que lo hace. El problema más serio viene con los bugs.

He de decir que yo no he experimentado los bugs que mucho se han comentado como NPC a los que les faltan la cabeza o de otros que se suben a los techos para no bajarse jamás. Al final forma parte de la aleatoriedad de los bugs, que pueden salir o no. Por el contrario, sí me han pasado otros menores y anecdóticos como ver a un guardia en la puerta de un castillo en pijama.

Los bugs que verdaderamente me han fastidiado y que son intolerables, son aquellos que me han hecho cargar a una partida anterior (una hora de juego) por el hecho de no poder hablar con el NPC con el que concluye la misión. También se me bugeo una secundaria que tengo casi terminada y que no puedo concluir porque se atranca el juego, teniendo que quitarlo a través del administrador de tareas. Son bugs muy molestos por el hecho de que te hacen tener que repetir horas de juego, y aunque no suceden continuamente, cuando aparecen resultan muy molestos.

Y esto se podría haber solucionado con un sistema de guardado distinto. Este juego pide a gritos la posibilidad de poder guardar partida cuando queramos (o al menos con unos checkpoints decentes) y no con el sistema actual en el que solo podemos guardar partida durmiendo, cumpliendo una misión o tomando una bebida alcohólica (que podremos elaborar a través de la alquimia).

El sistema de guardado funcionaría muy bien si estos bugs no existieran. Pero no es el caso. En camino está un parche con el que podrás guardar partida cuando salgamos del juego, así como para arreglar todo este tipo de errores.

En cuanto a tiempos de cara, teniendo el título instalado en el micro SSD no existen, aunque en alguna misión si me ha tardado en cargar más de 5 minutos (me ha pasado una vez).

En cuanto al apartado sonoro, la BSO está muy bien trabajada y perfectamente orquestada, situándonos de manera fiel en el contexto de la Edad Media. Existe una amplia variedad de música tanto para cuando caminemos tranquilos por los parajes naturales, luchemos, entremos en una iglesia o tomemos unas cervezas en la taberna de turno.

En cuanto al sonido también está muy conseguido. Oiremos a Henry pisar los charcos, desenvainar la espada, tensar el arco, el cantor los pájaros en el bosque, la lluvia al caer, el fuego de las hogueras. Todo con una gran fidelidad. Un gran trabajo.

Esto se complementa con un notable doblaje al inglés, aunque se mantiene por ejemplo el doblaje nativo para los húngaros. Además, el juego llega traducido al castellano.

En Conclusión:

“Kingdom Come: Deliverance” es desde ya, y a pesar de todos sus fallos técnicos, uno de mis RPG favoritos de todos los tiempos. Lo he disfrutado muchísimo y lo seguiré haciendo hasta exprimirlo al máximo. Ha sabido cómo dar un paso adelante en el género sin la necesidad de apostar por el tan manido mundo fantástico. Tenemos una historia muy bien narrada y que te atrapa hasta el final, unas secundarias de calidad, un mundo vivo con una cantidad ingente de cosas interesantes por hacer, una progresión enorme y variada, un sistema de combate exigente pero satisfactorio, un apartado artístico precioso… una pena que se quede empañado por un rendimiento técnico mejorable y por unos bugs que pueden acabar frustrándote… o no, porque al final su presencia dependerá de la buena o mala suerte que tengas.

Lo recomiendo encarecidamente en PC, no os vais a arrepentir.
 
¡Larga vida a Warhorse Studios!

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