Ni No Kuni 2: Revenant Kingdom – Análisis

Estos últimos años se sienten como los JRPG vuelven a tener peso en el mundo de los videojuegos. Final Fantasy XV fue el que revitalizó el género, sin dejar de lados los Tales Of cuyo último título (Tales of Berseria) nos ofreció una de las mejores aventuras de la franquicia. No dejemos de lado Xenoblade Chronicles 2 que es uno de los mejores exclusivos de Nintendo Switch y esperamos tener noticias pronto del remake de Final Fantasy VII. Esto tiene que tranquilizar y alegrar a los fanáticos del género.

Nuevamente Bandai Namco de la mano de Level 5 nos trae la secuela de aquel título que maravillo a todo el mundo en 2013, Ni No Kuni. Aquel fue exclusivo de PS3, pero en esta ocasión, estará no solo para PS4, sino también para Xbox One y Steam.

Aquella ocasión Level-5 tuvo la colaboración de Studio Ghibli que lamentablemente en esta ocasión no ha estado directamente, pero si algunos participes de aquel juego. Hablamos de Yoshiyuki Momose, quien diseño los personajes y de Joe Higaishi, el maestro de las bandas sonoras de las películas de Studio Ghibli.

Si uno espera que este juego vaya por el mismo camino que su antecesor, se equivoca. El juego se siente un RPG totalmente diferente.

 

Si bien es una secuela, Ni No Kuni 2: Revenant Kingdom sucede muchísimos años después del primer Ni No Kuni y no hay relación entre ambos juegos a nivel argumental. Tranquilamente se puede jugar sin haber tenido contacto con el primer juego.

La historia comienza cuando después de un ataque nuclear en el mundo real, Roland que en ese entonces es el Presidente, termina seriamente herido y por algún motivo desconocido es transportado al otro mundo donde existen las criaturas extraordinarias y también la magia. Roland cae justo en el palacio del Reino Cascabel momento donde el Reino de Cascabel se encontraba en un golpe de estado contra el joven y miedoso Rey Evan. Luego de ayudarlo a escapar, Roland sin saber el motivo del porque fue transportado a ese mundo, decide ayudar a Evan a recuperar su trono gracias a su experiencia de líder.

El juego se torna por momentos con mucho tema político y tal vez aquel que espera una historia más emotiva puede llevarse una sorpresa. No es que esos momentos emotivos falten, los hay, pero debido a como son los personajes y el enfoque de la historia, se sienten un poco forzado. Pero esto no significa que la historia sea mala, es entretenida pero no encanta como el primero.

Hablando de los personajes, estos no aportan mucho a mejorar la situación. Desconocemos prácticamente todo de ellos. No hay un desarrollo de ninguno que nos hagan sentir empatía, sino todo lo contrario, nos hace verlos de forma indiferente. El personaje de Roland que al ser el que tiene todo el potencial de tener un gran pasado para poder ayudar a Evan, es el que se siente más desaprovechado en su desarrollo.

Pasamos de tener un JRPG de combate por turnos con la posibilidad de movernos por el escenario a un ARPG, un poco a lo que nos ofrece los juegos de Tales Of. En este sistema de combate tendremos la posibilidad de tener 3 armas de corta distancia que podremos ir cambiándolas a nuestro gusto y con un porcentaje que irá creciendo a medida que golpeamos a los enemigos haciendo que el poder ataque se incremente. Con estas armas podemos ejecutar golpes débiles y fuertes, aunque no se pueden mezclar para realizar combos específicos. También dispondremos de un arma de larga distancia cuyos ataques nos quitarán mana (esta se va acumulando a medida que le generamos daños a los enemigos) y podremos cargar este ataque para generar más daño, aunque a costo de mayor mana. Podremos saltar para atacar a los enemigos que vuelan, cubrirnos para disminuir el daño y también esquivar rodando al mejor estilo Dark Souls. Además de todo esto, tendremos la posibilidad de usar habilidades especiales por cada personaje. Tendremos un total de 4 slots para usar en combate y cuanto mayor sean sus niveles, mayor será el mana que costará para usarla. Cuando usamos una habilidad el porcentaje de poder de nuestra arma quedará en 0. El poder de la habilidad también es proporcional a este porcentaje.

En el anterior a lo sumo veíamos hasta 3 enemigos, pero en este juego pueden venir muchísimos más, por lo que es importante no quedar rodeados.

Cuando nos encontramos en el mapa mundial y nos enfrentamos a enemigos, se verá una transición entre cada momento. Mientras que cuando nos encontramos en un lugar más específico no habrá transición y el combate inicia automáticamente, así como pasa con Final Fantasy XV.

Si bien el primer juego, en el sistema de combate, tuvo mucho desencanto entre usar a los personajes humanos y los familiares. Acá solo podremos usar a los personajes humanos. Y en lugar de los familiares tendremos a los fofis, estas pequeñas criaturas como sacadas de dibujos hecho por infantes que son espíritus de la naturaleza y que los podremos ir fabricando o encontrándolos en pequeños monumentos y dándoles la ofrenda que nos pidan.

Estos chiquitines que no solo varían de apariencia sino también sus habilidades y que podremos llevar hasta 4 grupos de ellos, atacan automáticamente, pero tienen una habilidad que podremos pedir que realicen cuando veamos que están listos para realizarlo. Estas habilidades van desde ataque con caños que ellos generan, ayudarnos con escudos mágicos o incluso sanar nuestra barra de energía estando cerca de ellos.

Las armas y ropas de nuestros personajes tendrán nivel de rareza con la que nos darán alguna mejora con respecto a la versión común de la misma. Estas armas y vestimenta tienen un nivel de ataque físico, mágico y defensa. Como es normal ir consiguiendo muchas de ellas al ir de batalla en batalla es importante ir viendo nuestro inventario para ir reemplazando las que tenemos por mejores que vayamos encontrando.

Otra forma de poder mejorar a nuestros personajes es con el ecualizador. Que subiéndole los niveles mediante puntos de batalla que iremos obteniendo subiendo el nivel de los personajes, podremos usar para mejorar nuestra ventaja contra enemigos de cierto tipo o elemento, podremos mejorar las habilidades físicas y defensivas, decidir por ejemplo si queremos más dinero o que la cantidad de objetos raros que obtenemos en las peleas sea mayor.

 

Si bien Ni No Kuni 1 tenía muchísimas misiones secundarias que acompañaban a la historia en esta ocasión nos encontramos con mayor cantidad de actividades y que de cierta forma se vinculan a las misiones de la historia principal.

Una de ellas es la construcción de nuestro reino. Evan es un Rey ante todo y para ello necesita un lugar donde reinar. Es por eso que uno de nuestros objetivos es ir construyendo tienda de armas, ropas, granjas, talleres, etc. Ir realizando investigaciones en cada una (que tomarán tiempo real en desarrollarse), e ir evolucionando estos edificios para que podamos ir obteniendo más materiales y realizar más investigaciones. Estas mismas nos proporcionan mejoras en el juego dependiendo del tipo, por ejemplo, mejorar el poder de ataque investigando en la armería o reducir costos.

Cada nuevo edificio, mejora o investigación realizada nos irá sumando puntos de influencia en el reino, esto no solo servirá para la cantidad de dinero que acumulemos en nuestras arcas sino también para evolucionar el palacio y agrandar el reino para poder construir más terreno y construir más edificios. A su vez, evolucionar el palacio, significa poder evolucionar más las edificaciones y desbloquear nuevas investigaciones .

Pero un Reino no es tal sin súbditos y los edificios no se manejan por sí mismos. Es ahí donde entran las misiones secundarias. Estas van de encargos de obtener objetos en particular y vencer enemigos entre otros. Casi todos harán que estas personas vayan a nuestro reino y dependiendo de sus aptitudes los iremos poniendo en un edificio acorde. La cantidad máxima de súbditos se incrementa también con el nivel del establecimiento y será condicionante a la hora de evolucionar el palacio.

Las misiones secundarias pueden desbloquearse temprano, estas tienen un nivel mínimo aconsejable para realizarlas por lo que no es necesario obsesionarse con realizar todas juntas. Esto le hace bien al juego, distribuir el tiempo para las misiones secundarias y para seguir con la historia.

 

Por ultimo hay otro elemento nuevo y ya no son misiones ordinarias sino batallas campales contra ejércitos humanos o de monstruos. Acá nos sentimos más ena un juego de estrategia real. Podremos armar un ejército de hasta 4 tipos de soldados (espadachines, lanceros, magos, arqueros) y enfrentarnos al enemigo. Cada tipo de ejercito tiene ventaja por sobre otros así que es importante la estrategia. En estos duelos tendremos el Poder militar con lo que podremos usar para revivir soldados caídos o también usarlos para ejecutar tácticas como paralizar a los enemigos, lanzar bombas, etc. Estas misiones pueden ser secundarias como también ser parte de la historia principal, no hay que descuidar de hacerlas porque nuestros ejércitos suben de nivel y en la historia van a requerir cierto nivel para poder realizarlas.

Todo lo que podremos hacer nos mantendrá bastante entretenidos y eso es bueno.

 

En parte se siente la ausencia de Studio Ghibli, faltan las animaciones 2D al estilo de sus películas. Pero a pesar de eso sigue estando Momose quien se ha encargado nuevamente del diseño de los personajes. Hay una gran variedad de ellos, entre los humanos la raza de perros, gatos, ratas, hadas, etc. Eso sí, a nivel batalla se ve bastante reciclado. Los lugares son hermosos, los paisajes. El World Map se ve más lindo que el anterior juego. Además de eso, corre a 60 FPS, aunque hay momentos que se nota una caída.

Hay que rendirse a los pies de Joe Higaishi nuevamente. Sin duda, aún con versiones rehechas de alguna de las canciones del primer juego, la banda sonora es majestuosa. Todas las piezas musicales son hermosas, mezclando por momentos aquellas del estilo de las películas de Studio Ghibli con algunas de música clásica. Todas encajan en el momento exacto.

Las voces de los personajes también se destacan (al menos en mi caso que yo lo jugué con las voces japonesas). Podes jugar con el audio en japonés o en inglés. Y los subtítulos vienen en español.

 

Ni No Kuni 2: Revenant Kingdom fracasa en donde el primero brilló, pero triunfa en donde ese falló. Aún con un sistema de batalla completamente renovado, más entretenido y con muchas más actividades secundarias para realizar, el juego no tiene una historia tan emocionante como el primero y el desarrollo de los personajes es casi nulo. A pesar de eso, es un gran juego para los amantes del género.

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