[Retro] 007: Licencia para jugar

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Mi nombre es Bond, James Bond

Cuántas veces habremos escuchado esta manida frase a lo largo de las 24 películas protagonizadas por el agente secreto más famoso de la historia del cine. Y aunque cueste creerlo, esta cifra ha sido sorprendentemente superada por el número de videojuegos que han salido al mercado aprovechando el enorme tirón que la franquicia ha presentado a lo largo de los años con menor o mayor acierto.

En este Retro os traigo 5 juegos de 007 que por un motivo u otro he querido destacar.

Así pues, preparen esa nostalgia mezclada y no agitada que empezamos.

1.- James Bond: The Duel (Megadrive 1993)

El primero de los títulos que os traigo utilizó la imagen del Bond menos conocido por todos, que no es otro que la de Timothy Dalton; ya que únicamente protagonizó dos películas (“Alta Tensión” y “Licencia para matar”) de la extensa filmografía de 007.

Este videojuego fue desarrollado por el estudio Domark y fue el primer y último título basado en esta licencia que llegó a la Mega Drive.

La historia no se basa en ninguna de las películas, sino que nos trae un argumento totalmente nuevo que aprovechaba el tirón del carisma de los villanos de anteriores películas. ¿Cómo? Pues con una premisa tan básica como la de que un malvado científico construye una máquina que le permite crear clones de los antiguos enemigos de Bond. Así volvemos a ver a villanos tan enigmáticos como Jaws (aquí más conocido como “Tiburón”), Odd Job y su afilado sombrero, el sanguinario Yo-Yo o el doctor vudú Bones.

El juego se desarrolla en 5 niveles en los que se van repitiendo dos objetivos principales. Por un lado, salvar a los rehenes que vayamos encontrando (cuanto más liberemos mayor será la puntuación que nos den al final del nivel), y por otro destruir la instalación enemiga de turno a través de una bomba que la activemos, deberemos apresurarnos en abandonar el nivel antes de que el cronometro llegue a cero y en consecuencia, muramos.

Cada nivel está ambientado en un paraje distinto como una zona portuaria, una selva o incluso un volcán, y aunque gráficamente no era lo más puntero de la época, sí podía reconocerse fácilmente a los distintos personajes principales.

Jugablemente el título no era más que un plataformas de scroll lateral en el que vamos acabando con los enemigos que aparezcan con nuestra pistola (que cuenta con 24 balas pudiendo recuperarlas cogiendo la munición de los enemigos muertos) y con las granadas que conseguiremos encontrando los maletines que nuestro querido “Q” ha ido escondiendo por los niveles.

La movilidad de Bond era variada y podíamos hacer acciones como bajar pisos deslizándonos por barras, saltar dando volteretas, disparar en cualquier dirección, balancearnos con lianas o ser lanzados por los aires por turbinas industriales.

Pese a que no pasó a la historia por principalmente existir multitud de juegos de este género mucho mejores, sí permitió a aquellos jugadores de antaño ponerse en la piel del mítico 007.

Personalmente, como usuario de SNES y ferviente seguidor de la saga (me devoraba de principio a fin cualquiera de las películas que echaran en la televisión) me hubiera gustado mucho que hubiera salido uno en esta plataforma, cosa que nunca sucedió.

2.- Desde Rusia con Amor (PS2, Xbox, GameCube, PSP – 2005)

El segundo del que guardo un grato recuerdo, nos ponía en la piel del considerado por muchos mejor James bond de la historia, Sean Connery; pudiéndose contar para la ocasión con la digitalización del rostro de este reputado actor.

El título (desarrollado por EA Games) se basaba en la película y novela de mismo nombre, aunque se modificaban los hechos contandos en estas, introduciendo además nuevos personajes y elementos que ni por asomo aparecían en aquellas.

Rompiendo con el gran momento que vivían los shooters en primera persona, “Desde Rusia con Amor” nos ponía en una cámara en tercera que nos permitía disfrutar de la acción que derrochaba el título. 

Se trataba, no obstante, de una aventura bastante lineal en la que teníamos que ir avanzando por los niveles (un total de 14) acabando con la gran cantidad de enemigos que se nos ponían por delante cumpliendo diversos objetivos como la desactivación de bombas, el rescate de rehenes o llegar a un determinado sitio en un tiempo límite. En estos niveles Bond puede realizar volteretas, cubrirse con determinadas coberturas o ejecutar un sencillo combo cuerpo a cuerpo que aniquilaba al enemigo de golpe.

Contábamos con una gran variedad de armas (desde la clásica Walther PPK hasta un Bazooka) y algunos gadgets imprescindibles para avanzar y que daban cierta variedad al gameplay como el cinturón para rappel, un helicóptero de control remoto o el reloj-láser.

En estos niveles, que recogían ambientaciones tan variadas como Londres o Estambul, encontrábamos segmentos en los que nos poníamos al volante de nuestro Aston Martin o volábamos los cielos con un Jet-Pack lo que hacía de este shooter en tercera persona uno muy variado y divertido.

Mención especial en el apartado técnico merecían las expresiones faciales de los personajes principales, que estaban muy logradas, y la sobresaliente fidelidad artística a la película en que se basa y que hacía a este título desprender un agradable aroma del cine clásico de los años 60.

En definitiva, un videojuego divertido que todo amante del Bond clásico no debe perderse.

3.- Goldeneye (Nintendo 64 – 1997)

Por supuesto no podía faltar en esta selección, el considerado como uno de los mejores shooters en primera persona de la historia. Desarrollado por la prestigiosa Rare de forma exclusiva para la gran N, el título era la envidia máxima de los devotos a Sony.

No solo se trata de uno de los mejores shooters sino que es también sin ninguna duda el videojuego que mejor ha aprovechado una licencia tan mítica como la de 007.

Su campaña era simplemente magistral, y recorría exactamente los mismos hechos que sucedían en la película de 1995 con lógicas ampliaciones para alargar la intensa vida del título. ¿Quién no se acuerda del primer nivel en la presa? ¿O los intensos tiroteos en los archivos? ¿O la destrucción con el tanque mientras recorríamos Moscú? ¿Y qué me dices del nivel de la selva en el que teníamos que dar caza a Xenia Onatopp? Todos los niveles, eran memorables.

Contábamos por supuesto con el rostro poligonal de Pierce Brosnan y de todo el elenco de secundarios, lo que te ayudaba a sumergirte en la aventura de Bond aún más que en la película.

Disponíamos de una gran variedad de armamento (la PP7, el KF7 soviético, rifles francotirador, escopetas, granadas, minas, entre muchas otras), y de gadgets recién sacados del laboratorio de “Q” como el reloj-láser, que a modo de puzzle resultaba vital usar para poder escapar de aquel tren en el que estábamos encerrados y que estaba a punto de explotar.

La presencia de botiquines y de los chalecos antibalas nos devolvían la exigencia y dificultad de los shooters de referencia anteriores a este. Porque Goldeneye era un juego muy exigente, y acabarlo en su dificultad más alta era todo un reto.

Además, la campaña era tremendamente rejugable al contar las misiones con objetivos secundarios, niveles secretos extraídos de películas anteriores que desbloqueábamos si pasábamos el juego en determinadas dificultades, y un modo especial llamado “007” donde podíamos ajustar distintos parámetros de la partida como la salud, el daño o la detección de los enemigos con valores del 0 al 1000.

La música, extraída directamente de la BSO de la película, y que sonaba realmente bien en aquellos míticos cartuchos, acompañaba de manera magistral a todos y cada uno de los momentos de la aventura.

Gráficamente, aunque a día de hoy haya envejecido muy mal, resultaba espectacular, y era un auténtico placer ver los modelados de los personajes (todos muy reconocibles) y los variadísimos escenarios que encontrábamos.

Y cuando tuviéramos explotada la campaña (a la que jugábamos una y otra vez), teníamos un multijugador para 4 jugadores en los que podíamos ponernos en la piel de héroes y villanos de las películas de Bond de distintas épocas y que desprendía la misma calidad que el modo un jugador.

Como curiosidad decir que en el año 2004 se lanzó para la PS2 y Xbox, “Goldeneye: Agente Corrupto”, título que solo jugaba con nuestra nostalgia ya que no tenía nada que ver ni con el juego ni con la película. De hecho, en este juego encarnábamos a un doble cero que no era Bond.

En 2010 se lanzó para Wii un remake llamado “Goldeneye 007” que, sin ser un mal juego, no llegaba a la excelencia de aquel, entre otros motivos, por no contar con la totalidad de la licencia de la película teniendo que usar otros modelos para la totalidad de los personajes, incluido Bond, que pasó de ser Pierce Brosnan a Daniel Craig. Este título llegó más tarde también para PS3 y Xbox 360.

Nunca tuve la Nintendo 64, ni este excelente Goldeneye; pero mi vecino sí. Y las visitas y horas echadas tanto con la campaña como con el multijugador eran insanas. Los usuarios de PSX de la época, teníamos que conformarnos con el “Medal Of Honor”, que, aunque era un juego excelente, nunca fue lo mismo.

4.- Quantum of Solace (PS2, PS3, Xbox 360,PC, Nintendo DS – 2008)

Lo último reseñable de Bond lo encontramos en uno de la pasada generación y que se basa en la saga que todavía a día de hoy protagoniza Daniel Craig. 

Aunque el título, cuenta con el nombre de la segunda de la nueva serie de películas, el juego se basa tanto en esta como en la primera “Casino Royale”, film considerado como el “reboot” que la saga necesitaba.

Contaba con la recreación digital de todos los actores y actrices que participaron en ambas películas, destacando el excelente trabajo hecho con Daniel Craig. Y es que, aunque se trata de un shooter en primera persona, la cámara pasa a una tercera cuando nos pertrechamos en coberturas, lo que otorga mayor espectacularidad al núcleo jugable.

Tiroteos, tiroteos y más tiroteos se intercalan con momentos en los que el sigilo pasa a ser nuestra mejor arma, añadiendo además pequeños minijuegos para dar variedad al gameplay como el que se nos plantea para hackear terminales.

Aunque en el plano técnico y sonoro era bastante espectacular (utilizaba el mismo motor gráfico que Call Of Duty 4) presentaba unos contra bastantes pronunciados como una duración excesivamente corta (5-6 horas de juego) y una IA bastante mejorable.

Por suerte, para alargar su vida útil, incluía un multijugador competitivo con variados, aunque manidos modos de juego, destacando el de “Pistola de Oro”; donde un jugador poseía esta arma que mataba de un solo disparo mientras todos los demás van a su caza para hacerse con tal devastadora y elegante arma.

Los 70 euros que costaban de salida, le hicieron mucho daño y no pudo competir con los grandes del momento.

De hecho, servidor esperó menos de 6 meses desde su salida y pude encontrarlo rebajado a 20 euros. Por este precio sí merecía mucho la pena. De hecho, jugué bastante al multijugador (que me pareció muy entretenido) y conseguí hasta platinearlo.

Por cierto, hay que decir que la primera película en la que se basa, “Casino Royale”, es a mi juicio una de las mejores películas de Bond de todos los tiempos. Un “reboot” bastante acertado donde, salvando un poco las distancias, Martin Campbell hizo con 007 lo que Nolan consiguió con Batman. Y aunque en esta nueva saga no exista un “Caballero Oscuro” recomiendo, y mucho, esta primera película. Una pena que con las siguientes esta nueva saga de Daniel Craig se haya ido desinflando.

5.- 007 Racing (PSX – 2000)

Y como no todo ha sido bueno en esta querida franquicia, quería terminar con uno de los juegos más infectos en los que se ha basado la licencia, y que además descubrí por casualidad. En el año 2000 me acerqué a la tienda de videojuegos más cercana de casa para hacerme con una copia del maravilloso “Medal Of Honor: Underground” de PSX. Había una oferta de 2×1 al comprarte el juego, dándote a escoger uno entre 3 o 4 de cuestionable calidad. Entre ellos estaba el 007 Racing, que fue el que ilusionado me llevé.

Y es que era raro que, mostrándonos tanto exuberante vehículo en las películas de 007, a ninguna compañía se le ocurriera lanzar un juego basado en el uso de estos. Por desgracia, a Electronic Arts sí se le pasó por la cabeza y parieron este engendro intento de “Driver” en que osaba basarse.

A lo largo del juego (que se componía de 15 niveles) debíamos cumplir al volante de los míticos vehículos de las películas misiones de persecuciones y destrucción. Y aunque priori pueda no sonar tan mal, la cierto es que se trataba de un juego terriblemente mal hecho.

Un control tosco, inexacto y mal ejecutado; y un apartado gráfico deplorable donde la pantalla petardeaba a cada instante, con un popping brutal y un horrible uso poligonal, lastraban una experiencia de la que era prácticamente imposible acabar el primer nivel (y no precisamente por su dificultad). Lo único positivo era su “intro” donde podíamos ver escenas de las distintas películas de James Bond.

En definitiva, un producto mediocre que, por cierto, aún guardo en mi estantería.

Actualmente la licencia no pasa por su mejor momento, y es que en la actual generación de consolas no se ha publicado ningún juego de 007, relegándose únicamente a juegos para móviles de cuestionable calidad.

Bond, necesito que vuelva

 

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