retrogames-tropico

Ah… ¿quién no ha deseado nunca estar en una isla paradisíaca en el medio del Caribe, con agua transparente como cristal y tomando una bebida refrescante en un coco? Difícilmente haya alguien que no se imaginó esta situación con el sonido de las olas y una lejana canción al estilo bachata de fondo.
en broma“.

Lo jugué a los trece años y, si bien tenía una leve noción de política e historia mundial, no era muy iluminada por aquel entonces. Claro, no me parecía nada llamativo que decidieras tener mejores relaciones con la URSS y que apareciera un barco militar norteamericano con unos cañones muy a la vista, posicionado muy cerca de tu palacio real. Conveniente, ¿no? Y no se iba a retirar hasta mejorar las relaciones con dicho país o al instalar una base militar rusa en tu territorio.

Pero antes de decidir cualquier cosa sobre los pobres -en todos los sentidos- habitantes de tu isla, tenías que armar tu perfil como gobernante donde explícitamente podías elegir entre ser un fascista o nacionalista, demócrata, fanático religioso, alcohólico o hasta mujeriego. Las opciones eran bastante extensas y todas te daban beneficios o perjuicios en la partida. Por supuesto, si querías cumplir tus objetivos tenías que ser

Seleccionabas cuál era tu objetivo, el flujo de la economía y la cantidad de años a gobernar. El límite eran 70 años pero para no parecer exagerados se excusaron con una frase que decía algo como “no te rías, la reina Isabel gobernó durante 63 años“.

Y por fin comenzaba tu mandato. Al principio, todo se tornaba algo lento. Tenías algunas granjas y algo de dinero, necesitabas que vinieran algunos extranjeros a poblar tu isla y construir básicamente todo. Pasaban al menos diez o veinte años hasta que el dinero de la cuenta se empezaba a inflar si es que tomaba las decisiones correctas de como explotar los recursos, que eran bastantes. Mi mejor estrategia siempre fueron las plantaciones de tabaco, la fábrica de puros y la explotación del oro. Claro que al pasar unos treinta años, la contaminación de la isla estaba a full y los ciudadanos se quejaban. Pero si el dinero sobraba un poco, había una especie de edictos donde podías “regalarle” algo de plata a cada adulto y se terminaban las objeciones por un rato.

Es que ser presidente es muy difícil y este juego, a diferencia de otros de este estilo, es casi personal la forma de gobernar. Por eso, siempre elegir un buen perfil te beneficiaba porque no ibas a terminar con un golpe de estado, un levantamiento del pueblo o una derrota en la cuarta elección que se haga. Sí, todo esto pasa en Trópico.

Recuerdo una de mis partidas cuando era adolescente, donde el pueblo se me sublevó. Les había prohibido las elecciones y recortado sueldos, pero como tenía cierta afinidad con las facciones militar y religiosa, en vez de tener un golpe de estado, me hicieron un levantamiento. ¿Cómo se ve? Básicamente, todos tus ciudadanos están corriendo y disparándose, y hay mucho cadáver poco detallado – porque si no sería muy fuerte -. Creo que esa guerra duro fácil veinte minutos, en los que perdí dinero, porque nadie trabajaba, y ciudadanos. Pero gané. Mis súbditos superaron en número a los enemigos, lograron destruir a los oponentes… y me sentí tan mal que nunca más volví a tomar decisiones así. Mis partidas desde ahí hasta la actualidad se volvieron monótonas porque, una vez descubierta la estrategia de la felicidad, ya no la podés cambiar.

Y ahí es cuando entraban los mapas “escenario”, donde ya viene prediseñado tu perfil y objetivos con una dificultad tan real que hubo muchos que nunca pude pasarlos.

Esta joya clásica, además de provocar una reflexión sobre los conceptos que se manejaban – o manejan – sobre una isla entre el mundo capitalista y el comunista, tenía dos particularidades más, en mi opinión, que no he vuelto a ver en otro juego, por eso me sorprende que no sea muy conocido. La primera era que podías identificar a cada habitante, por nombre, género, clase, etcétera, sus pensamientos hasta su árbol genealógico, sus necesidades y sus niveles de contento o las facciones a las que pertenecía. Un dato más que hace pensar sobre la información que manejan nuestros representantes.

Y por otro lado, su maravillosa banda sonora, especialmente creada para este juego y algunas de sus letras no tienen desperdicio. Y como siempre, nuestro amigo YouTube nos ilumina con sus contenidos para que puedan probarlo por ustedes mismos.

¡Huepa huepa eh!
https://youtu.be/07m3aXx4Wto?t=1146

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