Scribblenauts Showdown: Imaginación Descafeinada [Análisis]

Una de las mayores sorpresas que me encontré en la época de Nintendo DS fue la primera entrega de Scribblenauts. Correría el año 2010 y cayó en mis manos un juego de puzzles que desconocía y que resultó tener infinidad de posibilidades, tantas como mi imaginación diera de sí. Para el que no conozca esta saga, su premisa principal es escribir en pantalla lo que quieras que aparezca y así ir resolviendo puzzles y situaciones de lo más variopintas con tu imaginación. Después de esa exitosa primera entrega, la saga se consolidó y probó suerte en distintas plataformas hasta el agotamiento por querer exprimir demasiado la franquicia.

Scribblenauts Showdown es el esperado regreso de la saga, que no publicaba nuevo juego desde 2013, y en el que han querido darle una vuelta de tuerca enfocando la experiencia más hacia la el multijugador. Llega a Nintendo Switch, ps4 y Xbox One con la idea de la diversión en grupo sin querer perder la esencia imaginativa de scribblenauts, aunque como veremos más adelante esto no lo han conseguido del todo. Nos encontramos ante un juego que se puede enmarcar dentro del género de otros como Mario Party, 1-2-3 Switch o Mario Ware. Experiencias a las que, aunque se pueden jugar individualmente, se le saca todo el jugo con varios amigos.

La columna vertebral del título son los 27 minijuegos que trae, los cuales los podemos disfrutar en dos modos distintos. Los minijuegos se pueden clasificar en distintas clases: aquellos en los que nos hace falta reflejos, otros de más habilidad y algunos en los que la rapidez será la clave. Se nos pondrá a prueba pescando, recogiendo objetos que caen del cielo, tirando de una cuerda, tocando la guitarra con una sucesión de botones o disputando una carrera de vallas. Nada que nos sorprenda a estas alturas ni que no hayamos visto en otros títulos. ¿Y dónde entra la esencia imaginativa de Scribblenauts en estos minijuegos? Pues al principio de algunos de ellos se nos va a pedir que escribamos por ejemplo un animal, o algo que empiece por una determinada letra. Eso que escribamos va a ser lo que tendremos que usar dentro del minijuego, con lo que se puede dar la situación de que en la carrera de vallas nosotros montemos en un león y nuestro rival en una gallina. Esto suena interesante y novedoso, pero en realidad ni se da en todos los minijuegos ni es tan determinante como pueda parecer.

Los minijuegos pueden disfrutarse en dos modos distintos: uno contra uno y modo duelo. El uno contra uno nos va a permitir echar partidas rápidas en las que cada minijuego ganado equivale a un punto y lo podremos disfrutar hasta 4 jugadores pasándose el mando. Es un estilo de partida más rápida con la que conocer todos los minijuegos de los que disponemos. El modo duelo es la estrella de Scribblenauts Showdown: nos encontramos en un tablero, a modo Mario Party, en el que en lugar de dos tendremos cartas que decidirán las casillas que avanzamos y el minijuego que se va a disputar. Es una propuesta interesante para jugar 4 amigos, pero que va a agotar rápidamente al usuario por la repetición de minijuegos. Además estos modos tienen el handicap de que solo pueden ser disfrutados en partida local, sin un servicio online con el que enfrentarte a usuarios de todo el mundo con más competitividad.

La última propuesta que encontramos en esta edición de Scribblenauts va a ser el modo de mundo abierto, lo más parecido que encontramos en este juego a la saga clásica. Solos o con un amigo podremos explorar 8 escenarios donde hay repartidos NPC que nos propondrán misiones a resolver con nuestra imaginación, escribiendo palabras con la fórmula clásica Scribblenauts. Casi cualquier cosa que se nos pase por la cabeza podrá aparecer en pantalla y usarla a nuestro parecer, un punto a favor del juego ya que nos dará infinidad de posibilidades. La pena es que estos escenarios no son muy extensos y las misiones son muy inconexas entre sí como para crear una experiencia general satisfactoria. Durante todos estos modos vamos a ir recolectando unas monedas llamadas Starites que nos van a permitir comprar accesorios para personalizar el personaje que nosotros hayamos creado o alguno de los que vamos desbloqueando a lo largo del juego. Los personajes desbloqueables a través de logros tienen un diseño muy simpático y son muy diversos, con lo que cualquier persona puede encontrar un personaje de su gusto.

Gráficamente el juego cuenta con el estilo cartoon típico de la saga y un diseño divertido de personajes, que a mucha gente puede tirar para atrás por parecer demasiado infantil, pero que encaja muy bien con el estilo de los minijuegos y la propuesta imaginativa.

El juego, en definitiva, se siente escaso  y no demasiado original en lo que propone. Solo tres modos de juegos con unas pequeñas variantes, un modo individual difícilmente disfrutable y un multijugador local que agota a las pocas partidas. La falta de posibilidad online es otro lastre para este Scribblenauts, ya que le podría haber dado vida más allá de celebraciones familiares o eventos con amigos. Una franquicia que necesita volver a sus orígenes e innovar desde ahí, incorporando propuestas como estas de complemento, pero nunca como parte principal del título.

 

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