Streets of Rage 4 – Análisis Nintendo Switch

A principios de generación fuimos testigos, a mi parecer, de una sobre explotación y abuso de títulos remasterizados que copaban los mercados por encima de los juegos de nueva generación, que tanto esperábamos hace unos 8 años. No me malinterpretéis, no tengo nada en contra de las remasterizaciones cuando se tratan de colecciones de juegos de una generación anterior como Devil May Cry Collection o Metal Gear Legacy; pero otros juegos que no llevaban ni un año en el mercado volvían a salir remasterizados a precio de oro. Parecía una época en la que bastaba con poner las siglas HD al final de un título para después volver a venderlo a precio de salida como un juego nuevo.

Distinto es el caso de los remakes que estamos viviendo al final de esta octava generación de consolas. Es cierto que puede haber quien interprete esto, al igual que las remasterizaciones, como una falta de creatividad por parte de las compañías desarrolladoras, pero no deja de ser compatible disfrutar de grandes remakes como Resident Evil 2 y 3 o Final Fantasy 7 con nuevas ip´s que están por venir como Cyberpunk o Ghost of Shushima. Por otro lado, estos remakes no tratan de títulos de hace unos pocos años. Esta nueva ola de remakes que estamos disfrutando, son juegos con una historia de más de 20 años a sus espaldas, rehechos desde cero y comportando un gran trabajo acuestas. No consiste solo en dar unos retoques pasando un “filtro HD” sino de reimaginar escenarios, personajes, enemigos, argumento, banda sonora, apartado gráfico, sistema de combates y un largo etc. Es, a fin de cuentas, una amalgama de elementos que tienen que mezclar lo viejo y lo nuevo para atraer a los novicios y contentar a los veteranos más exigentes. Y ahí también reside un pozo de creatividad.

Hablando de remakes, hemos nombrado triples A como Resident Evil o Final Fantasy. También hay otros con un coste de producción mucho menor pero igual de validos que los mencionados. Hace poco disfrutamos de Trails of Mana y no podemos olvidar otros como Crash Bandicoot, Samus Return o Wonder boy: The Dragon’s Trap. Son los creadores de este último, los franceses Lizardcube, los que se han especializado en devolver a nuestros días juegos que parecía que nunca volveríamos a ver. Y resulta que un cuarto de siglo después de la última entrega, vuelven a traernos la franquicia de Streets of Rage, un nombre que todavía resuena con fuerza entre los aficionados más veteranos del género de peleas callejeras.

Aquella trilogía que fue producida por SEGA durante la primera mitad de los 90 fue uno de los grandes hitos dentro su género y también uno de los títulos más emblemáticos de la justificadamente idolatrada Mega Drive. De la continuación de este Beat ‘n up se lleva hablado desde los tiempos de Sega Saturn. Una cuarta entrega que nunca llegó, a pesar de un par de intentos tanto en Saturn (que acabo desembocando en Fighting Force) como un proyecto para Dreamcast que se quedó en la fase inicial. Lo mejor que vino después fue el Streets Of Rage Remake, hecho únicamente por fans, con un gran número de niveles, personajes y algunas novedades. Un remake no oficial que tuvo en contra a la propia Sega y que acabó relegado al olvido.

Como comentaba, el regreso de Axel y compañía está de vuelta, pero en esta ocasión no lo hacen de la mano de SEGA o de sus creadores originales, sino que junto a los mencionados Lizardcube, se unen dos pequeños y talentosos equipos: los parisinos Dotemu como productores y los canadienses Guard Crush Games, un estudio independiente que había desarrollado un Beat’em Up moderno llamado Streets of Fury. Se trata de un desarrollo a tres bandas, en esta ocasión con la bendición de Sega, constituido por un grupo de personas apasionadas de los arcades clásicos que están más movidos por la fascinación de un juego que les cautivó en su niñez, que por el intento de apelar por el reflote de una marca icónica. De esta manera, desde que fuera anunciado hace casi dos años, Streets of Rage 4 tenía a todo los fans de la saga mirando con lupa y esperando el juego con gran expectación.

¿Pero no estábamos hablando de remakes? Sí, soy consciente de que el juego que vamos a analizar no es una reimaginación sino una continuación de la franquicia. Aun así, 26 años después, esta cuarta y nueva entrega presenta una aventura cargada de novedades, que al mismo tiempo parte del absoluto respeto hacia la obra original destilando un maravilloso “espíritu remake” por todos sus poros. Así que sin más rodeos adentrémonos en Streets of Rage 4, lanzado el pasado 30 de Abril y disponible para PC, PlayStation 4, Xbox One y Nintendo Switch.

Han pasado 10 años desde que la ciudad se librase de Mr. X tras los acontecimientos de Streets of Rage 3. Durante todos esos años se ha respirado paz en las calles pero las hordas de Mr. X no fueron totalmente diezmadas, sino que han aguardado en las sombras a la espera de volver a ser reunidas por un nuevo líder. Después de tantos años, ese vacío de poder en el sindicato del crimen tiene un nuevo dueño o mejor dicho “nuevos dueños”, en plural. Al parecer Mr. X fue padre de dos hijos, los mellizos Y, los cuales quieren seguir los pasos de su difunto progenitor en el mundo del hampa y, para ello, el primer paso es corromper a las fuerzas policiales Wood Oak City.

Retirados del cuerpo de policía, Axel Stone y Blaze Fielding repiten como principales héroes de esta historia para volver a las calles y resolver el problema como solo ellos saben hacerlo. A base de volar dientes como bandadas de palomas. Pero como siempre no estarán solos, ya que en esta ocasión, les acompañará Cherry Hunter, la rockera hija del veterano Adam hunter (SoR1); y Floyd Iraia, una mole de músculos con brazos robóticos discípulo del Dr. Zan (SoR3).

Entre una fase y otra se nos ira narrando el argumento del juego a través de escenas estáticas propias de un comic o un storyboard. Los ambientes urbanos y barriobajeros propios del género vuelven a ser los protagonistas de una aventura, muy continuista, que sirve como meran excusa para vivir una acción divida en 12 niveles. Como los juegos en los que se inspira, puede superarse en una partida de un par de horas, y aquí tal vez se encuentra el pequeño talón de Aquiles de este tipo de juegos, pero bien es sabido que esta franquicia es adictiva y altamente rejugable. No tendremos ningún problema en, tras ver los títulos de créditos por primera vez, volver a jugar inmediatamente desde el principio y revivir cada uno de sus escenarios. Algunos de ellos memorables como la comisaría de policía, donde nos zurraremos a dos bandas entre delincuentes y agentes de la ley; y otros igualmente interesantes como peleas en el techo de un tren, ascensores o en el despegue de un avión.

Streets of Rage 4 pertenece al género de los Beat’m Up, Brawler o el término más castizo “yo contra el barrio”. Una aventura en 2D ultra HD de scroll lateral, donde nuestro objetivo será repartir palos hasta en el carnet de identidad. Es en este apartado donde debemos profundizar en sus distintas formas de jugar a través de la elección de los personajes. Porque por muchos extras y modos de juego que tenga, que los tiene y que pasare a explicar más tarde, nada de esto tendría sentido si las peleas no se sintiesen agradables. Es en este punto donde un Beat’m up se gana al público, al empezar a golpear a diestro y siniestro. Y no creo que Streets of Rage 4 tenga problemas en atraer a los jugadores.

Cuando uno comienza a jugar a este juego, es capaz de notar la devoción que el equipo de desarrollo tiene por los títulos originales. La sensación satisfactoria que transmite el control, cómo los enemigos rodean a los jugadores y las diferencias entre los personajes, son elementos muy bien medidos. Incluso han pensado en un uso inteligente de los botones para que el puñetazo no sea el mismo que el de coger objetos, y de este modo no interfiera cuando estamos combinando nuestros golpes, habiendo cerca la típica manzana o la tubería que no quieres usar en ese momento concreto.

Entre cada personaje se encuentran unas diferencias relativas no solo a su velocidad y fuerza. Cada uno posee su combo de golpes, sus llaves, su movimiento especial y su ataque mágico de área. Por movimiento especial vengo a referirme a que Axel, por ejemplo, puede lanzar su famoso puño de dragón o Blaze puede lanzar su patada de fuego. Se ejecuta pulsando solo un botón y consumirá un poco de nuestra vitalidad pero, como novedad, deja una sombra verde que nos indica que esa porción de salud perdida por realizar el movimiento especial, puede recuperarse si continuamos golpeando a los rivales. Por el contrario, si fuésemos alcanzados por los ataques de nuestros enemigos perderíamos la posibilidad de recuperar esa porción de vida.

En cuanto al ataque mágico de área, este se realiza pulsando dos botones al mismo tiempo evitando que lo realices sin querer como sucedía en el primer SoR. Y al igual que en la tercera parte de la franquicia, son ataques devastadores que realiza nuestro propio personaje consumiendo una estrella, las cuales podemos ir recogiendo a lo largo de la aventura.

Como siempre, Axel es el más equilibrado. No es un personaje ni rápido ni lento y sus golpes son fuertes y contundentes. Las llaves que ejecuta a sus rivales, especialmente por la espalda, son muy dañinas. No puede correr pero si puede lanzar un gancho ascendente envuelto en una ola de fuego. Es el personaje idóneo para la primera partida. Blaze, sigue siendo más ágil pero algo menos resistente. Sus llaves de derribo nos pueden ayudar a quitarnos de encima a los rivales cuando nos rodean. Y al igual que Axel, no puede correr pero si puede hacer un remolino envuelto en llamas.

Cherry es el personaje más rápido y ágil de todo nuestro elenco de luchadores. Porta a sus espaldas una guitarra eléctrica con la que se marca sus llaves y movimientos especiales. Es la única que puede correr y lanzar un ataque aéreo pero su contra punto es que causa poco daño, por lo que es la más débil. En cambio, Floyd tiene un gran alcance y sus golpes son los más dañinos. Cuando atrapa a sus rivales, es el único que puede seguir andando con el enemigo agarrado del cuello y su ataque mágico de área es el más espectacular. La gran pega de Floyd consiste en que es muy lento y a más de uno le resultara el más complicado de manejar.

Pero no termina aquí la cosa. Al avanzar un poco en el juego, desbloqueamos al propio Adam Hunter, que no había sido controlable desde el primer juego de Mega Drive y cuyo control viene a ser muy parecido al de su antiguo compañero, Axel Stone, pero con algo más de velocidad. Por lo que lo convierte en un luchador muy accesible. Y si esto fuese poco, conforme jugamos y conseguimos puntos veremos que este plantel puede crecer mucho más.

En resumen, la base del sistema de juego sigue siendo puñetazo, salto, llaves, ataque de retaguardia, ataque especial y ataques de área. Podemos combinarlos con el movimiento de correr para generar distintos combos, o atacar usando armas ya conocidas como bates, cuchillos, tuberías, botellas y otros nuevos como un taser eléctrico o una botella de veneno.  Todo esto, teniendo en cuenta que algunos enemigos nos obligaran a usar estrategias a la hora de acabar con ellos: como los policías con escudo, los guerreros de Muay thai y su férrea defensa o los karatecas y sus contra llaves por mencionar algunos pocos. Los jefes finales nos aguardaran al final de cada zona y el combate contra ellos se divide en dos fases. Una donde el rival nos enseñara sus primeros movimientos y otra, donde será más rápido y duro, y hará gala de nuevos ataques o usara los mismos siendo estos más peligrosos.

Tras finalizar el modo historia, que como no podía ser de otra manera hoy día al pasar cada fase se graba la partida, el reto vendrá al desbloquear el modo Arcade. En dicho modo deberéis enfrentaros al juego con un solo crédito, sin posibilidad de guardar ni de continuar, tal y como hacíamos los pobres en las recreativas; intentar pasarnos el juego con 25 pesetas. Eso sí era un reto y no los juegos de fromsoftware.

Bromas aparte, Streets Of Rage se disfruta al máximo, cómo no, jugando con un amigo, y ahora también lo podéis hacer online. Incluso si no tenéis disponible a nadie basta con crear partida pública antes de empezar y alguien se unirá, con dos jugadores simultáneos. Y si queréis más, hay una opción de 4 jugadores en local. Además también se desbloquea el modo combate para enfrentaros entre amigos, ya sea solos o en parejas. Hay otro modo para seleccionar la fase que queráis y un modo combate contra jefes. Básicamente y como su nombre indica, es un “boss Rush” para luchar directamente contra los jefes finales.

Como extras, desbloquearemos más personajes jugables como las versiones de Streets Of Rage 1, 2 y 3 de Axel, Blaze o Adam. Y sí, se trata de los personajes tal cuales eran, sin los movimientos nuevos, algo que puede complicar las cosas, pero incluyendo la posibilidad de llamar al coche de policía de Streets Of Rage 1, simplemente genial. También desbloquearemos nuevos niveles de dificultad como son “Muy Difícil” y Manía. Y por último, otros extras relacionados con el trabajo de desarrollo artístico de los Héroes, los enemigos, los escenarios, ect. Todo es un conjunto de extras que alargan la experiencia.

A primera vista, el cambio más significativo es el renovado apartado visual;  donde el estilo píxel de los juegos originales da paso a un diseño artístico estilo cómic que encaja a la perfección con las entregas antiguas y los nuevos tiempos. El resultado es más que satisfactorio ya que se ha conseguido mantener el “feeling” de los juegos originales y al mismo tiempo hacer algunas pequeñas innovaciones para darle algo más de profundidad. Cuando aparecieron las primeras imágenes y vídeos de Streets Of Rage 4 resultaron algo chocantes. Todos teníamos en la memoria los diseños y pixels de las entregas originales, y algunos no se fiaban se ese aspecto de “dibujo”. En mi caso personal, confiaba plenamente en que un apartado gráfico con diseños de arte hechos a mano, sería una idea más que acertada. Ya comprobamos que en el remake de Wonder boy: The Dragon’s Trap quedaba genial, pero para algunos parecía que en Streets Of Rage no sería igual de vistoso. Sinceramente creo que se equivocaban.

Ahora podemos decir que el resultado es fantástico, dándole al juego un aspecto precioso y muy minucioso. Al mismo tiempo se respeta la ambientación de los juegos originales, solo que ahora lo vemos todo mucho más trabajado. Hay variedad de escenarios (desde las clásicas calles, bares o estaciones de tren hasta un concierto, un barco, un avión o una sauna pública) y todo con un detallismos exquisito. Fondos de calles oscuras que reflejan la actividad de una urbe que nunca duerme, los sucios lavabos grafiteados, trenes que pasan dejando sólo el temblor de las vías sobre nuestras cabezas, las animaciones de los protagonistas cobrando vida propia, los reconocibles enemigos clásicos y el diseño de los nuevos, los jefes finales, el aspecto grunge de Axel más envejecido y con barba… Todo ha sido de mi agrado y creo que el aspecto del juego es un mensaje en toda regla de que las 2D todavía tienen mucho que decir si se hacen bien las cosas; como también ha demostrado Ori o Bloodstained por poner un par de ejemplos.

Ahora podemos decir que el resultado es fantástico, dándole al juego un aspecto precioso y muy minucioso. Al mismo tiempo se respeta la ambientación de los juegos originales, solo que ahora lo vemos todo mucho más trabajado. Hay variedad de escenarios (desde las clásicas calles, bares o estaciones de tren hasta un concierto, un barco, un avión o una sauna pública) y todo con un detallismos exquisito. Fondos de calles oscuras que reflejan la actividad de una urbe que nunca duerme, los sucios lavabos grafiteados, trenes que pasan dejando sólo el temblor de las vías sobre nuestras cabezas, las animaciones de los protagonistas cobrando vida propia, los reconocibles enemigos clásicos y el diseño de los nuevos, los jefes finales, el aspecto grunge de Axel más envejecido y con barba. Todo ha sido de mi agrado y creo que el aspecto del juego es un mensaje en toda regla de que las 2D todavía tienen mucho que decir si se hacen bien las cosas; como también ha demostrado Ori o Bloodstained por poner un par de ejemplos.

Olvidar la banda sonora sería un pecado, ya que como en un buen juego de SoR que se precie, tan importante es su jugabilidad como su apartado sonoro. Las entregas originales, especialmente del primer título, pasaron por méritos propios al “salón de la fama” del soundtrack del mundo de los videojuegos, con un Yuzo Koshiro que parecía hacer magia con el chip de sonido propio del Yamaha YM2612 de Mega Drive.

El estilo de música hip-hop y los ritmos techno y house se mantienen bajo la dirección de Olivier Deriviere. El músico francés se ha encargado de la mayoría de temas ofreciéndonos fantásticas melodías que nos acompañan durante todo el juego y un buen equilibrio entre los efectos de sonidos familiares y otros novedosos. Destaco dos partituras nuevas que me han gustado especialmente como “Call the Cops” o “The Undergrounds”. Pega el oído por que merece la pena.

https://www.youtube.com/watch?v=OXvDlwsPLsU

Pero Deriviere no se ha detenido solo ahí, también ha coordinado una serie de colaboraciones entre las que se encuentra el regreso del hijo prodigo “Yuzo Koshiro” encargándose, entre otras pistas, de la pantalla de título, selección de personajes y de la primera fase con el genial tema “They are back”. Y la gran maestra Yoko Shimomura (creadora de otras BSO como Street Fighters 2, Xenoblade o FF XV) y que aquí es responsable del tema “Shiva”.

El resultado es un acompañamiento musical que acentúa la enérgica acción y que sabe actualizar a nuestros días la banda sonora original. Es el broche final para un juego que representa un ejemplo de cómo devolver a la actualidad un videojuego clásico.

Conclusión

Lizardcube, Dotemu y Guard Crush Games han conseguido el equilibrio perfecto entre mantener lo que recordábamos y actualizarlo a los nuevos tiempos. Pero sobre todo se nota qué han hecho de Streets Of Rage 4 un homenaje a los juegos clásicos con mimo y con cariño. Son gente que, al igual que muchos de nosotros, de niños jugaron a los originales y ahora han tenido la oportunidad de desarrollar la cuarta entrega. No era un trabajo fácil traer a 2020 un género de hace 30 años y que siguiese enganchando como entonces pero lo han conseguido y es un juego que va a entusiasmar a mucha gente, que da gusto jugar, que es bonito y que suena de maravilla.

 

Review
  • Streets of Rage puro y duro.Total Score
    PUNTOS POSITIVOS

    - El regreso de Streets Of Rage.
    - El apartado gráfico y sonoro.
    - La jugabilidad, con un equilibrio perfecto.
    - Muy divertido y adictivo para jugar solo o con amigos.

      PUNTOS NEGATIVOS

      - Te puede parecer corto si no piensas en conseguir extras o no estas acostumbrado a este genero.

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