The Quiet Man – Analisis

El pasado 1 de noviembre Human Head Studios de la mano de Square Enix nos trajo uno de los juegos más enigmáticos de este año. Anunciado durante el streaming oficial de Square Enix en el E3 2018, el fotorrealismo y la propuesta de The Quiet Man despertaron el interés de la prensa mundial, así como el público en general, sin embargo, el juego final que nos encontramos no consigue satisfacernos del todo, aunque intente cosas nuevas dentro del sector.

Antes de contaros más sobre este juego conviene aclarar algo. Estamos ante un título que ha de ser jugado dos veces para poder entenderlo de forma completa, ya que el juego recibió el pasado 8 de noviembre una actualización llamada The Quiet Man – Answered que añadía voces y sonido al juego original y que, tal como hemos vivido la experiencia, asumimos que la obra ha de ser jugada de las dos formas para entender la propuesta total que nos hace Human Head Studios.

En The Quiet Man encarnamos a Dane, un joven sordo que pierde a su madre a causa de un accidente derivado de una pelea entre dos pandilleros, estos sucesos dejarán marcado no solo al propio Dane sino a todos los involucrados en el trágico suceso que ven como sus vidas caminan desde entonces de forma paralela. El juego no nos cuenta estos eventos de una forma lineal, sino que desde el presente recurre a flashbacks a lo largo de todo su desarrollo para situarnos en contexto y, por momentos, confundirnos. Esta confusión es aun mayor debido a que Lala, el personaje femenino de esta historia es exactamente igual que la fallecida madre de nuestro protagonista, Lorraine.

El planteamiento del juego es mostrarnos esta historia desde la perspectiva de Dane en una primera vuelta, impidiéndonos escuchar los diálogos que tienen lugar durante el juego así como ningún otro tipo de sonido,de forma que, todo lo que vamos a oír son una especie de “sonidos metálicos debajo del agua” tanto para las voces como para los efectos de sonido. Sin embargo, en esa segunda vuelta disponible desde el 8 de noviembre nos situaremos en el juego como espectadores pudiendo escuchar todos los diálogos, así como música y efectos de sonido, de una forma podríamos calificar como completa.

Esta idea la obtenemos, obviamente, de una interpretación subjetiva de las intenciones del estudio. Buenas intenciones, pero que en su ejecución no están del todo claras porque que tanto las cinemáticas como el gameplay en ambas vueltas son exactamente los mismos, no acompañando la intencionalidad del aspecto sonoro del juego y esto puede confundir a más de uno.

Otro aspecto para tener en cuenta es que el juego es bastante limitado en cuanto a su jugabilidad, ya que prácticamente dos de las dos horas y media que dura son pura cinemática. Cinemáticas que, por otro lado, cuentan con otra gran peculiaridad y es que, gran parte de estas están representadas por escenas rodadas en acción real, algo que al principio resulta chocante para pasar a ser desagradable, ya que las transiciones de la acción real a la simulación en tres dimensiones son bastas y quedan realmente mal. Esta decisión es lo que más lastra el juego porque por alguna extraña razón, otras cinemáticas, han sido modeladas con el motor del juego consiguiendo un resultado bastante aceptable en su calidad gráfica de forma que, al final, la acción real se siente como un pegote dentro de un juego que se podía haber defendido únicamente a través del modelado por ordenador.

Como ya has leído la duración del juego es de tan solo dos horas y media y dos son cinemáticas, así que te preguntarás que queda reservado para el jugador en este título, pues bien, la jugabilidad de The Quiet Man se centra exclusivamente en alternar entre sus cinemáticas algunos enfrentamientos contra una serie de enemigos a los que tendremos que derrotar a base de puñetazos, patadas, esquivas y empujones. Y esto es todo. No encontrarás nada más que hacer jugablemente en este título, ningún puzle ni coleccionable que recoger en los escenarios. Pero no todo es malo en este apartado ya que, aunque el juego puede ser repetitivo en cuanto a sus mecánicas si que consigue introducir algunas cositas en su corta duración. De esta forma, Dane podrá entrar en un modo concentración que le permitirá ejecutar más de 10 ataques finales que nos han animado a ir probando distintas combinaciones de botones buscando el resultado más espectacular posible, encontrándonos con algunos que incluso utilizan el entorno para la ejecución. Además, el juego va a ir introduciendo distintos tipos de enemigos a lo largo de las pantallas que conforman el apartado jugable de forma que tendremos que adaptar nuestros ataques y esquivas a los enemigos que se muestren en pantalla, además encontramos algunos jefes finales que tienen sus mecánicas propias y que nos exigen descubrirlas por nosotros mismos. Desafortunadamente, Human Head Studios no ha cuidado el resultado final de este juego encontrándonos con numerosos problemas técnicos en su ejecución. Tanto es así que ver enemigos atravesados por paredes, golpes imprecisos, animaciones que se ejecutan fuera del lugar donde nos encontramos, la aparición espontánea de rivales o la situación nefasta de la cámara son una constante durante todo el juego.

The Quiet Man nos da la posibilidad de elegir entre dos niveles distintos de dificultad, pudiendo seleccionar un modo más complicado en el cual los golpes de los enemigos hacen más daño, pero que no alteran en nada nuestro planteamiento estratégico durante los combates más allá de usar más la esquiva.

El juego carece de cualquier tipo de interfaz o HUD que nos muestre el daño que le hacemos a nuestros rivales o que recibimos. Para ello prefiere mostrar la pantalla en blanco, negro y rojo en caso de que estemos muy heridos o superponer imágenes de nuestros flashbacks en caso de que estemos realizando una adecuada combinación de golpes, algo que entendemos acorde a la propuesta cinematográfica del título.

El apartado gráfico es bastante irregular pues, como hemos comentado, el juego tiene bastantes problemas en la resolución de los combates, sin embargo, el modelado de los personajes y el acabado de las cinemáticas si que consiguen estar a buen nivel, aunque, bien es cierto que los ojos de los personajes principales pueden mostrar algunas expresiones un poco extrañas que no han lastrado el resultado final del juego en ese apartado, consiguiendo buenos resultados en las expresiones faciales. Muy irregular también en sus escenarios donde la ambientación no consigue atraparnos e incluso nos ha despertado alguna que otra carcajada al encontrarnos frecuentemente repetidas algunas pintadas que rezaban perlas como: “Te conozco bacalao, aunque vengas disfrazao” o “Me da grima”. Sin embargo, el modelado de los elementos que nutren el escenario si se encuentra a un buen nivel de detalle y apenas le da tiempo a repetirse.

Mención a parte de haremos de un bug que situaba la perspectiva en primera persona cuando nos tocaba salir de un vagón de metro que nos impedía volver a la habitual perspectiva en tercera persona y que nos obligó a reiniciar el capítulo cuatro hasta en tres ocasiones ya que el juego solo guarda al principio de cada uno, afortunadamente no son demasiado largos.

En el aspecto sonoro centraremos el análisis en nuestra segunda vuelta en la cual ya se encontraba el sonido desbloqueado, y consigue buenos resultados pues los efectos de sonido de los golpes que repartimos se sienten muy potentes y consiguen trasmitir sensaciones muy distintas al jugador a las de la primera pasada. También nos hemos sorprendido al encontrar alguna música de fondo durante los combates, cosa que le da un aire distinto. Las voces íntegramente en inglés y ejecutadas por los actores de que dan vida a los personajes en las escenas de acción real están a buen nivel, aunque no tanto los subtítulos que hemos recibido directamente del español mejicano en una penosa traducción hecha con Google Translate y que tienen como único punto positivo su tamaño, apto para topos.

No podemos acabar este análisis sin comentar el penoso casting realizado para las escenas de acción real, decimos esto porque estamos ante una historia de mafiosos, pandilleros y trastornados ejecutada por actores más propios de un anuncio de Tommy Hilfiger tanto por su aspecto como por sus indumentarias, algo que le da aún más gravedad a la penosa decisión de mezclar el cine y el videojuego en un extraño collage.

En conclusión, The Quiet Man es un juego que intenta cosas nuevas pero que no consigue ejecutarlas como es debido y que no podemos recomendar a nadie más allá de a aquellos que sientan curiosidad por descubrir ellos mismos este extraño planteamiento. Su duración no superior a las tres horas agradece que se lanzará Answered, llevando la experiencia completa a las cinco o seis horas. Poco más que decir de un título al que le damos las gracias por su honestidad en su precio de lanzamiento de 14,99$ en formato únicamente digital tanto en PS4 como en PC.

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