Análisis de What a Cluster Fight. Divertidas, surrealistas y fugaces peleas entre amigos

Análisis de What a Cluster Fight. Divertidas, surrealistas y fugaces peleas entre amigos

What a Cluster Fight llega a Steam sin mayor pretensión que la de hacernos pasar buenos ratos junto a amigos. Las peleas en este título exclusivamente competitivo se desarrollan a un ritmo vertiginoso, donde lo importante es eliminar a nuestros contrincantes de las formas más surrealistas e imaginativas posibles; porque sí, estamos ante una obra surrealista y minimalista que os arrancará una sonrisa a causa de su desenfadado pixel art.

Existen obras dentro del mundo del videojuego sumamente ambiciosas que, con toda su ceremonia y pompa, pretenden transcender el videojuego o sublimarlo. Y luego están los títulos como What a Cluster Fight, que no se toma en serio a sí mismo en ningún momento. Sam Crouse, único desarrollador tras Simple Systems Studios, es consciente de la hilaridad imperante en este título y la explota sin remilgos. Esta obra supone además su estreno como desarrollador de videojuegos comerciales.

Y es aquí donde me gustaría incidir en los siguiente: existen títulos de estudios y desarrolladores noveles que poseen una ambición, pero aquí me he encontrado con una obra que supone más un ejercicio de “fogueo”, cuyo objetivo repercute sobre todo en aprender los entresijos de la programación y el diseño de un videojuego y no tanto el presentar al mundo la obra maestra total y absoluta de los tiempos.

Con lo anterior en mente, What a Cluster Fight exige del jugador comprensión y mente abierta para poder valorarlo en su justa medida. Intentar compararlo con otros títulos indies resulta en un ejercicio desafortunado. Es muy posible que, nada más comenzar a jugar al título o verlo en movimiento en algún que otro vídeo, os venga a la mente un Super Smash Brosh hecho con píxeles, en el cual se utilizan múltiples armas de fuego y existen numerosas trampas que pueden acabar en muerte instantánea.

¿Una pantera con un cañón? Por supuesto

En cierto modo es así, la inspiración está clara, pero también es un título que toma mecánicas de otras obras como Fortnite, en cuanto a lo alocado de su armamento y movimientos, o del género slasher (Castlevania, Ninja Gaiden, etc.), en tanto que podemos usar ataques a melee o el hecho que el plataformeo es fundamental para no caer en combate a la primera de cambio. Que sea un juego sencillo en el contenido, no obsta para que vea múltiples referencias como las antes citadas, lo que convierte a What a Cluster Fight en un título bastante ecléctico.

Matarse a toda prisa

What a Cluster Fight consiste en experimentar partidas competitivas que no se alarguen más de uno o dos minutos, cinco como mucho. Cada nueva iteración requiere sí o sí de un mínimo de dos jugadores, siendo cuatro la cantidad máxima. Esto es importante: ya sea jugando con amigos de manera local o con desconocidos de forma online (modalidad no presente todavía en el juego), es necesario que haya un mínimo de dos jugadores, insisto.

No estamos ante una obra con un modo Historia o Arcade que pueda disfrutarse en solitario mediante el uso de bots, sino que su razón de ser es puramente competitiva. Si buscáis una experiencia en solitario, What a Cluster Fight no es vuestro título.

Los 8 luchadores disponibles son muy diferentes entre sí

El núcleo jugable está compuesto por unas mecánicas muy sencillas. Con un botón (o tecla) realizamos un ataque físico; con otro, lanzamos uno especial; poseemos la capacidad de llevar a cabo un doble salto, arrojar nuestra arma una vez esta se quede sin munición, apuntar con el stick derecho y movernos con el izquierdo. No hay más.

El minimalismo imperante también permeabiliza las mecánicas. Así, no existe una acción para recoger las armas que aleatoriamente caen del cielo, sino que las agarramos de manera automática. Lo importante es que no tardemos en asimilar las mecánicas y las apliquemos de la manera óptima según el contexto. “Que todo fluya”, parece indicarnos Sam Crouse, el creador. ¿Pero qué sería de un título competitivo sin un buen diseño de escenarios? What a Cluster Fight presenta una serie de arenas de combate (50 según el autor) que tienen una serie de plataformas y trampas.

si te atrae su propuesta, puede llegar a ser un juego infinito

Las primeras debemos utilizarlas a nuestro favor para esquivar ataques enemigos o poseer mejor ángulo de disparo, pero, cuidado, un mal salto puede llevarnos a caer al vacío, lo que hará que la ronda se termine dando como resultado nuestra derrota; las segunda, a su vez, nos menguarán la vida si entramos en contacto con ellas y, llegado el caso, pueden acabar por liquidarnos, lo que no evita que también podamos hacer un uso táctico de las propias trampas. Todo depende de nuestro ingenio y habilidad. ¿Qué hay unas bolas colgantes rematadas con pinchos? Procura agacharte y acorralar a tu enemigo o busca una posición en la que no te muestres vulnerable.

La sucesión de disparos, saltos, la adrenalina de que en cualquier momento uno puede caerse a causa del fallo más tonto, la carrera mortal por adquirir esa arma que cae del cielo, el esquivar las acometidas de nuestros contrincantes, etc., nos otorgan una experiencia que, efectivamente, se siente rápida, ágil y satisfactoria.

Un tanque con un arco es la auténtica salud, la alegría, el bienestar

Salta y muévete… O muere

What a Cluster Fight corre bajo el motor Unity. Como el propio desarrollador explicita en la ficha de Steam, estamos ante una obra que cualquier ordenador puede mover sin problemas. Las exigencias gráficas y de sonido son mínimas, así que, si tenéis un PC, seguramente éste pueda moverlo. Esta accesibilidad es coherente con el espíritu del título, es decir, que pueda jugarse rápidamente y sin complicaciones.

La estética pixel art, que es minimalista hasta el extremo, ayuda también a que What a Cluster Fight presente un rendimiento perfecto en todo momento. Os pongo un ejemplo: muchos títulos emplean frames de animación para representar el cómo se agacha un personaje; aquí no, sino que los luchadores se “achatan” al agacharnos, lo que deja a las claras lo básico que es este juego en cuanto a su aparto visual. Y básicos son también los escenarios, pues no dejan de ser imágenes estáticas (bonitas y agradables, eso sí).

Este hieratismo ambiental intenta ser paliado con el frecuente y nada molesto temblor de la pantalla junto con la vibración del mando, bastante conseguida esta última, por cierto. Los ocho luchadores que podemos elegir antes de iniciar las rondas que conforman las peleas sí que han llevado un trabajo artístico algo más elaborado. Todos y cada uno de ellos muestran notables diferencias, no solamente mecánicas en forma de ataques ordinarios y especiales únicos, sino en cómo se muestran en pantalla sus propios sets de movimientos.

Una ingeniera, una especie de caballero llamado Robert, una arquera, un mago, un asesino, un robot, una pantera y un tanque suponen un elenco tan surrealista y descacharrante como simpático. El balanceo entre los luchadores parece estar bastante conseguido (hubo una actualización ex profeso), pero yo me he sentido muy a gusto con los dos personajes más antitéticos, la arquera y el tanque. Desde luego, observar cómo un tanque pega saltitos mientras dispara con un arco es algo que todo jugador debe experimentar. Por supuesto, What a Cluster Fight nos ofrece un “randomizador” resultante en que cada ronda esté protagonizada por un luchador distinto. No es un elemento diferencial, pero demuestra la atención al detalle puesta por Sam Crouse.

El plataformeo es fundamental para salir victoriosos. Cuidado con las trampas y las caídas al vacío

En cuanto al sonido, hallamos un título muy espartano. Los efectos de sonido son correctos y funcionales, pero las explosiones, los disparos y los golpes cuerpo a cuerpo suenan muy flojos y sin contundencia alguna. La banda sonora, por su parte, está compuesta, por el momento, por unos pocos temas electrónicos que intentan transmitir buen rollo, aunque son lastrados por unos malos bucles que producen momentos de silencio en medio de los combates. Las pistas no van desfilando tampoco de forma correcta dejando también situaciones silentes que no le sientan nada bien al título.

Para mi gusto, el sonido es uno de los aspectos más flojos del juego, ya no porque sea minimalista como el resto del juego, sino porque no está bien implementado en el programa. La otra gran falla que tiene What a Cluster Game reside en su falta de contenido. Escribo este análisis dos días antes del lanzamiento oficial (ahora está en acceso anticipado), y la variedad de modos de juego, incentivos, minijuegos o formas análogas de extender la vida de un título brillan por su ausencia.

He admitido en varias ocasiones a lo largo de este análisis que estamos ante una obra sencilla, básica y minimalista, pero, con todo, lo que ofrece el What a Cluster Game en la actualidad es una comida excesivamente frugal. Las siete u ocho rondas que suele durar cada partida apenas si llegan a los cinco minutos, quedando como elementos rejugables el querer probar a todos los personajes, dominarlos (no hay mucho que dominar tampoco) y… ya. No hay nada más.

Es un título que puede ser exprimido en menos de una hora, aunque he de aclarar que, si te atrae su propuesta, puede llegar a ser un juego infinito si te enamoras con locura de su propuesta. Lo cierto es que ahora, en lo personal, no le veo la base suficiente para que pueda ser infinito o, al menos, una experiencia a la que los jugadores le puedan dedicar bastantes horas. Todo dependerá del perfil de cada jugador.

What a Cluster Fight ha resultado ser un título divertido y lleno de humor surrealista y descacharrante, aunque muy falto de contenido

Veredicto

What a Cluster Game es un juego de peleas 2D bastante simpático. Posee un encanto propio, pero denota que es un proyecto mediante el cual pretende el único desarrollador del título obtener bagaje y experiencia con el fin de acometer, posiblemente, proyectos más ambiciosos y redondos en un futuro. Todo lo que se propone lo realiza bien, de forma correcta, pero no hay mucho más que experimentar en esta obra: solo pelear contra amigos de manera local; es ahí donde reside el mayor hándicap de este título, esto es, que no puede ser disfrutado en solitario. Cierto es que no se ha diseñado para ello, pero bien podría haber implementado alguna opción para probarlo en solitario.

Review
  • APROBADOTotal Score
    PUNTOS POSITIVOS

    + Es divertido
    + Posee un fuerte encanto
    + Variedad de luchadores
    + El sentido del humor que posee; risas aseguradas
    + La jugabilidad es bastante sólida

      PUNTOS NEGATIVOS

      - Su rejugabilidad es prácticamente nula
      - Derivado de lo anterior, dura un suspiro
      - Ámbito sonoro deficiente
      - No puede ser disfrutado en solitario

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