Análisis GreedFall – Viejo aire fresco

Hace ahora once años algunos desarrolladores implicados en la creación del título hack and slash Silverfall decidieron juntarse para crear el estudio de origen francés Spiders. En este tiempo y casi siempre bajo la publicación de Focus Home Interactive han ido dejándonos pequeños títulos que, en su mayoría han pasado desapercibidas para el gran público, su última obra data de 2016 cuando lanzaron al mercado The Technomancer, un título donde ya se le veían las maneras de RPG de la primera década de este siglo al que, sin embargo, la parte técnica traicionó. El título no obtuvo un buen recibimiento por parte de la crítica ni del público, pero esa experiencia y otras tantas a lo largo de estos once años son parte del camino que ha conducido a Spiders y a nosotros como jugadores hasta GreedFall, un título que sabe representar las mayores virtudes del género del rol europeo, exprimiendo al máximo el presupuesto con el que este AA ha contado. Greedfall está disponible desde el pasado 10 de septiembre en PC, PS4 y XBOX ONE.

En Greedfall nos encontramos ante un título que recupera un género olvidado, el RPG de corte occidental, los últimos precedentes de este género puramente dicho fueron Dragon Age o Mass Effect, ambos títulos de la ya “difunta” Bioware, y precisamente, hay que retrotraerse a principios de este generación para encontrar el último título de ese corte, esto, hace que GreedFall venga a calmar la sed de aquellos jugadores exhaustos de enormes mundos abiertos que buscan una buena aventura, bien escrita y más concreta en sus acciones y en su trama.

Ciñéndonos a su trama, el mundo de GreedFall nos transporta a una versión alternativa de Europa ambientada en el siglo XVII. Este continente ficticio se encuentra asolado por una enfermedad que hace estragos entre la población: el malichor. Esta enfermedad parece tener su origen en la isla de Teer Fradee, la cual también guarda paralelismos con la Norteamérica de estos siglos. Precisamente estas interpretaciones alternativas de la geografía e Historia de nuestra realidad se ven reafirmadas en el hecho de que, al igual que ocurriera con Franceses, Holandeses e Ingleses en las indias occidentales, esta isla se está viendo colonizada por tres culturas distintas provenientes del viejo continente, la Alianza del Puente (de corte árabe), Thélème (un estado de estilo luterano con marcado fervor religioso) y la Congregación de Mercaderes a la cual su propio nombre define y a la que pertenece nuestro personaje, el legado/a De Sardet. Y escribo en ambos sexos porque este personaje es personalizable, en un editor al principio del juego que emula que estamos siendo retratados en un lienzo por un pintor. Este editor, aunque limitado, consigue satisfacer las demandas de aquellos que, como yo, buscan siempre que su avatar en el videojuego se parezca lo máximo posible a ellos en la realidad. Pero sigamos con la historia, a estos tres estados asentados ya en la isla de Teer Fradee se les suman los insulares, estos son los pobladores originales de la isla, atrasados tecnológicamente, profesan una forma de panteísmo religioso, venerando a la naturaleza como una manifestación de sus dioses. Esta forma de relacionarse con su entorno no se limita a lo religioso, sino que trasciende a lo sobrenatural teniendo este pueblo un vínculo especial con la magia. Todo esto hace que algunas facciones conquistadoras sospechen de su relación con cultos demoníacos. Por último, contamos con los nautas, navegantes a sueldo que surcan los mares en sus grandes navíos al servicio de la moneda más pesada. Y hablando de monedas, no me quiero olvidar de la Guardia de la moneda, encargada de defender los intereses de que quien los necesite siendo otra facción más del juego.

Como decía, nosotros encarnamos al personaje del legado De Sardet con la misión de investigar la aparente relación del malichor que asola el viejo continente con la isla de Teer Fradee. Este es solo el punto de partida de GreedFall, un juego con una historia que atrapa desde el primer momento de la aventura, sin demasiados artificios y apoyándose casi por completo en sus conversaciones GreedFall tiene su punto más fuerte en que consigue mantener el interés del jugador casi hasta el final de la aventura. Las conversaciones en GreedFall tienen mucha culpa de su éxito no solo por estar muy bien escritas, siendo concretas en su contenido y huyendo de lo intrascendente, sino porque además, a la hora de interactuar evita cualquier tipo de confusión en el jugador, siendo muy claras y muy explícitas cuales son las frases que queremos decir. Durante toda la aventura no ha sucedido ni una sola vez el que me encontrara con la desagradable, y demasiado común hoy en día, sorpresa querer decir una cosa y expresar otra. Además de estas conversaciones, el juego apoya su narrativa en algunas notas de texto, muy moderadas en su extensión, repartidas por los escenarios que nos van a servir para descubrir algunos secretos o desbloquear misiones de carácter secundario.

Precisamente, sus misiones, a excepción de los contratos que no son más que meros encargos que ir completando conforme vamos explorando las distintas zonas del juego, gozan de una buena estructura, la mayoría de ellas se pueden resolver de distintas formas huyendo de acabar a espadazos cada dos por tres, de hecho, contamos con recursos como el soborno, el carisma o la intuición para resolver diatribas con los distintos NPC´s que nos vamos encontrando. Sorprende lo cuidadas que se encuentran algunas de las misiones del juego, enlazando sus tramas y ramificando sus consecuencias, un trabajo que recuerda a título como The Witcher 3 sin llegar a la excelencia alcanzada por CD Projekt en este aspecto claro está. Sin embargo, toda esta buena construcción de misiones se ve deslucida conforme vamos acumulando horas en GreedFall pues salvo contadas excepciones, el juego recurre demasiado a marcarnos explícitamente el lugar al que dirigirnos en cada momento, algo que resulta poco comprensible si tenemos en cuenta que GreedFall no es un mundo abierto de enorme extensión, de hecho su mundo está estructurado en grandes escenarios que se interconectan a través del viaje rápido y, precisamente, esta mesura en sus proporciones hace que nos sintamos ante una experiencia como ya he dicho más concreta y menos abrumadora que la mayor parte de juegos del género en los últimos años.

Orientarnos en GreedFall es relativamente sencillo, sus escenarios son reconocibles y muy visitados durante las 30 horas que dura el juego, llegando a movernos sin problema por sus mapeados, para orientarnos contamos con una brújula en la parte superior de la pantalla, y aunque en algunos momentos se puede echar de menos el minimapa siempre podremos acceder al mapa desde el menú de pausa del juego, como digo el sistema de brújula me parece adecuado, aunque en interiores, en algunas ocasiones se puede hacer un poco compleja la navegación.

Y precisamente sobre estos interiores me gustaría detenerme, resulta muy chocante encontrarnos con que, en las diferentes ciudades que a priori responden a diferentes culturas y religiones, los interiores de algunos edificios son exactamente iguales, estructuras como el cuartel de la Guardia de la Moneda, o los palacios de los distintos cancilleres de la isla sean calcos los unos de los otros con la única variación en los tapices de las paredes o el color de la pintura, al principio es muy chocante encontrarte con esto, pero se entiende por el presupuesto limitado de la producción, conforme pasa la aventura el cuerpo termina por acostumbrarse, e incluso llega a verle el lado positivo al tema, pero no deja de ser un borrón en el título.

Pero volvamos ahora con nuestro personaje, el legado De Sardet no va a estar solo en nuestra aventura, de hecho, vamos a ir encontrando distintos acompañantes de las distintas facciones con los que formar equipos de hasta tres, siendo un total de cinco los personajes que iremos reuniendo en tan variopinto grupo. La manera en la que le juego los introduce en nuestro grupo es un poco brusca, con muchos de ellos apenas hay preámbulo o misiones que nos lleven a conocerlos para después incorporarlos al grupo como podría ocurrir con, por ejemplo, Liara en Mass Effect, no es el caso de GreedFall que descuida este aspecto un tanto al principio, pero lo compensa después, estos personajes son una herramienta enorme para que cada partida sea diferente, al ir a las misiones tendremos que tener en cuenta que personajes hemos reclutado, cuales son sus afiliaciones y como se llevan con las distintas facciones pues, estos personajes hablan por sí mismos e intervienen en conversaciones con o sin nuestra aprobación, y digo esto porque otro recurso del juego es que dejemos hablar a otro personaje de nuestro grupo en determinadas ocasiones, cuando veamos que puede tener mayor ascendencia sobre su interlocutor. Pero como decía la brusquedad inicial con la que se nos introducen estos acompañantes se suaviza después con misiones de personaje donde, como es ya hábito en el género, vamos a mejorar nuestra relación con nuestros aliados pudiendo llegar esto a desembocar, incluso, en una relación amorosa.

Nuestros aliados no solamente nos acompañan durante nuestras conversaciones, también juegan un papel fundamental en el combate, su IA se siente bien trabajada, no nos dejan tirados y entran en conflicto con determinación siendo un buen apoyo en el sistema de combate de GreedFall, un sistema de combate lleno de luces y sombras. Empezaré por las sombras, en primer lugar el sistema de combate cuerpo a cuerpo de GreedFall adolece de poca profundidad, se basa en fijar al enemigo y combinar tres tipos de ataques distintos, siendo estos el ataque normal, ataque fuerte y la furia, un ataque especial que se ejecuta al llenarse su barra que se comporta como si de la barra de ATB de Final Fantasy habláramos, de hecho se rellena exactamente igual que lo hará esta barra en el remake de FFVII que verá la luz en marzo del año que viene, a estos ataques se les suma el bloqueo o la esquiva, a priori pueden parecer recursos suficientes, pero fallos en los impactos sobre los enemigos, la repetición de estos en un bestiario que se siente corto y desafortunado, con demasiados enemigos que abusan de ataques de embestida y, en el caso de los humanos, poca IA que los va a tener dando vueltas sin ton ni son por el campo de batalla. Mejora en el apartado del combate a distancia, por eso voy a recomendarte que te hagas un mago, los botones son los mismo pero las sensaciones están más pulidas e introducen más mecánicas al entrar en juego el maná como factor a tener en cuenta, además podremos equipar armas de fuego acordes a la época, que por otro lado hacen una gran cantidad de daño, en cuanto a las armas cuerpo a cuerpo contamos con lo habitual en el género. Como decía, estas son las sombras, pero GreedFall hace cosas muy interesantes en lo referente al combate, y están casi todas en lo que se refiere a la build de nuestro personaje.

Al principio del juego vamos a poder asignar algunos puntos de atributo que van a marcar nuestro perfil dentro de tres: guerrero, táctico y mago. Pero como el propio juego te indica en un primer momento, esto no es definitivo, y tu personaje podrá desarrollarse como quiera, pudiendo elegir habilidades de todas las ramas, por lo que, por ejemplo, podemos tener un mago que lleve un martillo y sepa usarlo, suena bien ¿verdad? Pues, no es tan sencillo llegar a conseguir esa “bestia parda” como la que te estas imaginando, básicamente porque GreedFall cuenta con un desarrollo de personaje basado en tres características: las habilidades, los atributos y los talentos, siendo las habilidades aquellas que van a determinar el comportamiento de De Sardet en la batalla. Contamos con 18 habilidades repartidas en tres ramas que a su vez cuentan con entre 2 y 4 puntos de mejora por habilidad esto hace que, para desbloquear todas las habilidades en su nivel más básico tendríamos que llegar a nivel 36 ya que, cada una de ellas necesita dos puntos de habilidad para desbloquearse de partida, pero es que esto no es posible, ya que para acceder a algunas es necesario haber desbloqueado y maximizado otras, lo que suma un total de 66 puntos en mejoras que su añaden a los 36 de desbloqueo, es decir, para completar el árbol necesitaríamos 102 puntos de habilidad a los que restando 6 de las habilidades con las que partimos de base, nos deja con que tendríamos que alcanzar el nivel 96 en el juego, toda una osadía si tenemos en cuenta que lo normal es acabar la aventura entre los niveles 30 y 40. Por todo lo explicado, resulta evidente que lo mejor es especializarse y cuanto antes, y una vez lo hayas hecho en la rama que prefieras, seleccionar otros rasgos que te llamen la atención y empezar a subirlos, porque aquí hay otro punto muy interesante en GreedFall, resulta que los niveles que se nos requieren para utilizar cierto equipamiento son progresivos por lo que en ocasiones, no bastará con desbloquear, por ejemplo, el uso de armas pesadas a una mano, sino que tendremos que mejorar esta capacidad y, además, contar con un nivel determinado en el atributo que manda sobre esta habilidad. Sobre el equipamiento no volveré en este análisis, pero antes quiero mencionar que se adopta un sistema de rareza por colores que parece ser ya un estándar en la industria y que, porque no decirlo, está muy bien, siendo una referencia clara a la vista sin descuidar en GreedFall los parámetros numéricos y estadísticas tan propios del género del rol.

Todas estas habilidades se pueden reiniciar gracias a la utilización de un consumible llamado Cristal de memoria, pero cuidado porque este es un recurso finito por lo que no podremos hacer este “reseteo” tantas veces como queramos.

En cuanto al combate, otro de sus puntos fuertes es la existencia de lo que se denomina “pausa táctica”, esta pausa nos permite para el juego en cualquier momento incluidos, claro está, los enfrentamientos y nos permite hacer varias cosas, podremos realizar acciones de ataque, hechizos o técnicas desde este menú o tomar pociones en caso de necesitarlas, pero la verdad es que esta pausa táctica pasa más desapercibida de lo que debiera, fundamentalmente porque los miembros de nuestro equipo no nos permiten mandarles, no se pueden ejecutar órdenes sobre ellos que les hagan dirigir sus ataques contra un determinado enemigo o moverse a un punto específico. Esto sumado a que todo lo que se puede hacer desde la pausa táctica es asignable a distintas y sencillas combinaciones de botones hace que, si bien, es un interesante añadido, su uso sea testimonial durante el juego.

Por último, mencionar que tanto nosotros como nuestros enemigos contamos con una barra de escudos que muestran nuestro blindaje en función de nuestro equipamiento, por lo que para hacerles daño primero deberemos de acabar con estos escuditos que aparecen encima de su barra de salud, algo que nos ahorraremos con el personaje de clase mago, ya que la magia ignora estos escudos.

Los combates no son el mejor punto del juego, pero si tienes ganas de un desafío el programa cuenta con 4 modos de dificultad, completar el juego en extremo es un requisito para aquellos que quieran hacerse con todos los logros y trofeos, sin embargo, no es imposible y, si tienes experiencia en actions rpg es, incluso, recomendable.

Todo esto es lo que refiere al sistema de combate de GreedFall, pero el título de Spiders se atreve con bastante infortunio a adentrarse en mecánicas de sigilo, en algunas misiones se nos pedirá infiltrarnos en algunos lugares para obtener información, para hacerlo podremos ir de cara enfrentándonos a la facción que defiende el lugar en combate abierto, lo que nos va a granjear mala reputación con ella, lo que en un juego como GreedFall donde la diplomacia es un pilar fundamente es una opción más que descartable. Por lo que lo mejor será disfrazarnos con los ropajes de la facción correspondiente, agacharnos y buscar la puerta trasera para llegar a nuestro objetivo, y eso es fundamentalmente todo lo que hace GreedFall por el sigilo, porque la disposición de los enemigos en estas misiones hace que infiltrarnos no sea nunca un desafío, colocándose siempre de espaldas a donde pasamos y siendo demasiado fácil como para suponer un desafío, entrar en combate es algo que, si andas con un mínimo de cuidado no va a pasar y si, en algún caso dudaras de si puedes ser descubierto puedes ejecutar asesinatos por la espalda, una buena mecánica ejecutada con una buena animación que acaba en desastre porque debe de ser que en Teer Fradee los cuerpos, cuando los asesinas, se vuelven invisibles para todos menos para ti, por lo que no debes de preocuparte de levantar sospechas por dejar un cuerpo tirado en mitad de la calle.

Anteriormente mencionaba que el desarrollo de nuestro personaje se ramificaba en tres segmentos distintos y hablaba sobre las habilidades, pero es que además contamos con los atributos y los talentos. Los atributos marcan la constitución y capacidades físicas de De Sardet, respondiendo a rasgos como agilidad, fuerza, poder mental, constitución, precisión y voluntad. Antes mencionaba que el nivel de atributo que tuvieras iba a determinar tu capacidad de usar determinado equipamiento, independientemente de tu nivel de habilidad y es que cada uno de estos atributos tiene hasta cinco niveles de mejora.

Para acabar con el desarrollo de nuestro personaje vamos a tener los talentos, donde tenemos vigor, artesanía, ciencia, intuición, forzar cerraduras o carisma. Este apartado resulta muy interesante por la forma en la que se ha implementado en el juego, mientras que rasgos como carisma o intuición nos van a ser de gran utilidad para solventar situaciones mediante el uso de la palabra mejorando nuestra reputación o conseguir que los comerciantes nos hagan mejores precios en sus tiendas, vigor resulta fundamental para poder acceder a distintos puntos del escenario que de otra forma son inaccesibles al requerir de escaladas o escurrirnos por sus paredes, habilidades como ciencia nos van a permitir crear algunos explosivos o pociones, mientras que artesanía va a mejorar nuestro rendimiento en los bancos de trabajo a la hora de mejorar nuestras armas y armaduras, porque, no lo he mencionado pero GreedFall cuenta con un sistema de recolección y creación de objetos muy bien ajustado, pudiendo recoger elementos de la naturaleza, al saquear enemigos o abriendo cajas sin llegar a cansar al usuario, en conjunto, estos talentos con hasta tres niveles de mejora son una manera muy inteligente de invitar al jugador a explorar las distintas opciones que nos ofrece el juego.

En conjunción estas tres formas en las que progresa nuestro personaje hacen la construcción del mismo sea profunda, entretenida y adictiva siendo uno de los mejores aspectos del juego.

Como he mencionado hace unas líneas contaremos con habilidades de carisma que nos ayuden a mantener nuestra reputación y es que, en GreedFall se ha implementado un interesante sistema de reputación por el que nuestras decisiones afectaran a nuestras relaciones con nuestras distintos compañeros de viaje, así como las distintas facciones en liza en Teer Fradee, esto ocurre de una forma honesta con el jugador, siempre podemos intuir que va a afectar negativa o positivamente a nuestras relaciones y en algunas ocasiones nos veremos, como en la vida misma, abocados a tener que defraudar a unos para satisfacer a otros, y precisamente este es otro punto que se siente bien trabajado, con misiones de personaje que podrán mejorar (o empeorar) nuestra afinidad con ellos, teniendo que pensar muy bien que hacemos en cada misión y ofreciendo una gran variedad y buenas dosis de rejugabilidad, si no dispones de suficiente tiempo para rejugar el juego al completo conviene que al menos guardes antes de las misiones y veas la diferencias entre tus elecciones, el resultado es muy satisfactorio.

GreedFall cuenta con un códice donde se nos detalla en profundidad todo sobre el mundo que nos rodea, facciones, armas, bestiario etc…, pero lo bueno de este título es que realmente no necesitas recurrir a el en ningún momento para entender nada de su trama, aunque sí, para ampliar tus conocimientos de todo el trasfondo.

En el apartado técnico Spiders utiliza un motor propio, Silk Engine, que la verdad sorprende por lo bien que funciona, Greedfall se sirve muy bien de él para ofrecer un mundo natural muy detallado, sin caídas de frames ni problemas en las cargas de texturas, la experiencia es fluida de principio a fin en la versión analizada de PS4. Por supuesto, este rendimiento técnico se ve muy justificado por un diseño artístico a un gran nivel. Las ciudades, a pesar de la repetición de algunos escenarios, quitan el hipo, tanto por fuera como en el interior de los edificios; la arquitectura europea y la recreación inspirada en el barroco y la escuela holandesa de pintores como Vermeer y Rembrandt sientan de maravilla al título, con una cálida paleta de colores, quizás se echan de menos algunos escenarios más variados en exteriores, pero se entiende la decisión al encontrarnos en una isla con un ecosistema único.

Olivier Deriviere, todo un veterano en esto de la composición para videojuegos está a cargo la banda sonora, y si bien, no es su mejor trabajo, consigue un buen resultado con música principalmente ambiental que acompaña bien la aventura pero que no trasciende más allá. El juego nos llega con unas buenas interpretaciones en inglés y completamente subtitulado al castellano.

En definitiva, GreedFall es un buen juego, alejado de la excelencia por no traer nada nuevo más allá del uso del sigilo que, sin embargo, se podía haber explotado mejor. Sus principales valedores son su historia, sus misiones, la creación del personaje y saber llegar en un momento de la generación en la que el género del RPG occidental estaba completamente olvidado. Viejo aire fresco.

Review
  • VIEJO AIRE FRESCOTotal Score
    PUNTOS POSITIVOS

    + La historia te atrapa de principio a fin
    + Sus misiones, trabajadas y con múltiples soluciones
    + El desarrollo de nuestro personaje, profundo y original
    + La ambientación es magnífica

      PUNTOS NEGATIVOS

      - La repetición de escenarios, aunque se entiende por su presupuesto
      - El sistema de combate podría estar más pulido
      - El sigilo se siente desaprovechado

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