Ghostrunner – Análisis

Lo primero que estaría bueno aclarar para este análisis es comentar que Ghostrunner es un juego con mucha estadística. Básicamente porque en todo momento hay un contador de muertes, de tiempo y fusionado para que veamos números y resultados nivel a nivel. Sucede que Ghostrunner llega con mucha exigencia, precisión y planeamiento dinámico. Es decir, su dificultad es elevada, pero es y no es. Es una montaña rusa de emociones que puede lograr frustrar fácilmente y en cualquier momento. Básicamente esto se debe a su naturaleza, ya que se centra en un sistema de prueba y error. Es un híbrido genial que busca crear rutas perfectas de ataque como si fuésemos esa máquina letal y implacable que nos cuenta su argumento.  Obviamente que esto no sucede a menos que sea nuestra segunda run. En donde tengamos idea de la magnitud de lo que cada nuevo nivel propone y cómo podemos sacarle el mejor provecho a nuestra experiencia anterior. Mientras tanto es cuestión de ir entendiendo como sincronizarnos con el juego y mantener la perseverancia. 

Entendiendo nuestro ambiente

El mundo a descubrir en  Ghostrunner es el de un futuro distópico donde los últimos humanos han quedado acorralados en una inmensa torre llamada Dharma City. Aquí jugamos como GR-74, una especie de agente de la ley al estilo cyborg que viene a ser el último de su clase. En el medio de nuestra aventura tenemos de trasfondo una historia de dos gobernantes con diferentes ideas políticas de como, en su pensamiento dictatorial, controlar a la población. Algo que obviamente termina afectando la ciudad y termina en guerra civil y posteriormente golpe militar. Nuestro despertar buscar aniquilar el poder superior por medio de fuerza, inteligencia y sobre todo mucha perseverancia. 


La verdad es que Ghostrunner hace bastante con la poca historia que hay. Nuestro personaje sabe hablar, entiende y analiza todo lo que vamos viendo o descubriendo. Por lo cual a medida que los personajes y roles se van acercando a nosotros se van creando conexiones suficientes para darle un agregado interesante al simple hecho de pasar de un nivel o incluso de una zona a la otra. Pero no se equivoquen, la historia pasa rápidamente a un plano secundario cuando se trata de gameplay. 

Cyberpunk 2077 ya te siento

Sin duda uno de los puntos que brilla en Ghostrunner es su diseño de niveles. Todo está pensado de manera vertiginosa de tal manera que se puedan jugar una y otra vez, como si fuese un recorrido de velocidad en miniatura. Pero lejos de ser un viaje al estilo mejor asesino; en cambio cada misión es una colección de segmentos cortos de punto de control a punto de control que existen únicamente para probar nuestros reflejos, percepción y paciencia. 

Para esto el juego nos propone todo tipo de movimientos para llegar a enemigos. Desde correr por la pared, deslizarse hasta ralentizar el tiempo o balancearse desde puntos de gancho son algunas de todas las posibilidades que Ghostrunner incluye para una increíble variedad de mecánicas y tipos de jugadas. Sumado a esto hay una buena variedad de enemigos que van a ir apareciendo y mejorando conforme nuestra historia avance. De la misma manera, los niveles, sin tener un diseño de lo más convencional, están pensados para que podamos ser creativos en cada uno y saquemos el mejor provecho del momento. En contra parte son desafiantes y difíciles de entender a la primera, por lo cual hay que ir aprendiendo las distancias de los saltos, el rango de los ataques, la distancia de los disparos para conseguir la precisión exacta que el juego exige. 



Algo que me llamó mucho la atención fue la adrenalina que uno consigue cuando va tomando ritmo. Entre más paredes recorremos, saltos y enemigos vamos eliminando se siente como también ganamos velocidad. A tal punto que hay cada vez menos tiempo para analizar y el peligro se hace más repentino. Voy a confesar que hay una fuerte diferencia entre jugar con control y mouse y teclado y ya no sabría como volver al mando. Mi cerebro ya entiende todo (después de unas cuantas horas) el funcionamiento de habilidades y movimientos disponibles. Aquellos que estén jugando con un control van a tenerla más difícil en términos de precisión y reflejos ya que la acción y la velocidad de respuesta es algo que no para, sino que va aumentando. 

Lo mejor de todo lo anterior es la capacidad del juego para no darle importancia a la acumulación de muertes. Por lo menos en PC (donde se jugo) los tiempos de carga para re-aparecer son instantáneos. Simplemente apretamos un botón y volvemos a reiniciar el nivel. En el momento que entendemos que “así no” el juego ya volvió a empezar, sin siquiera llegar a esta palabra de “FALLO CRÍTICO”. Es increíblemente rápido y, francamente, como debe ser. Porque esperar un para de segundos por cada muerte seria lo más difícil de pasar de todo el juego. 

La evolución de la máquina

Algo de lo que quería hacer hincapié es en la evolución que tiene Ghostrunner y como esto prospera en su estilo de juego. Mientras estés haciendo una carrera entre zonas, participando en una de las escasas batallas de jefes, o incluso simplemente atravesando un paisaje urbano cyberpunk empapado de neón la historia no deja de progresar. Y son estos los momentos que tenemos entre tanta acción adrenalínica. Si bien no importan el tipo de obstáculo o enemigo que tengamos delante todo y absolutamente todo se muere de un golpe (incluso nosotros) el combate se convierte desde un principio en un juego de experimentación en el que intentas enfrentarte a salas llenas de enemigos sin poder cometer un solo error. 

Los Primeros pasos nos enfrentan con tipos con pistolas. Pero rápidamente las creaciones de Mara (el jefe maestro) se van revelando como cyborgs que puede copiarse a si mismos, cyber-ninjas que embisten en un simple ataque, o gorilas tipo guardaespaldas que nos saltan prácticamente de una punta de la sala a la otra. Los enemigos y las mecánicas se introducen a un ritmo constante, pero ninguno de ellos supera su bienvenida ni se siente agotado.



De la misma manera que aumentan nuestros enemigos también lo harán nuestras habilidades. Además de nuestra confiable katana, podremos ir personalizando y actualizando nuestras habilidades para rápidamente convertirse en esa máquina de matar que tanto anhela nuestro mentor argumental. Desde ir a velocidad de luz, ralentizar acciones hasta devolver todo tipo de ataques. Todo siempre pensado conforme al avance de la historia y el maquetado de los niveles. De esta manera en muchos casos primero debemos hacer uso de nuestras habilidades para esquivar y movernos rápidamente para desactivar escudos o incluso ir directamente a ciertos enemigos que son lo más problemáticos. 

Solo un tornillo flojo

Tal vez uno de los apartados que más me interesa en los videojuegos son los niveles de jefe. Porque aquí es donde reside el potencial para crear esos momentos únicos, esas batallas que no vamos a olvidar y esas conexiones con la historia que suelen darnos impulso para seguir explorando. En el caso de Ghostrunner todos sus jefes maestros están pensados para (como en muchos otros juegos) explotar todo lo aprendido hasta el momento. Algo a remarcar es que cada uno está muy bien diseñado, son diferentes y logran un grato equilibrio en este estilo de sistema donde un golpe nos mata. 



Ahora bien, de la misma manera que el título no pone eufórico también puede frustrar debido a pequeños pero reincidentes errores. Sobre todo debido a su mentalidad perfeccionista y el reinicio constante que plantea una muerte rápida. Por ejemplo: hay problemas con respectos a las reapariciones ya que los enemigos en ciertos casos quedan en el loop de la escena anterior. Algo que los hace actuar extraño y muchas más veces de lo que normalmente uno quiere. Al principio, pensé que era deliberado, pero se reiniciará después de otro intento, así que creo que a veces el juego es simplemente demasiado rápido para sí mismo.

Otro de los grandes problemas es su autoguardado. Con algunas excepciones, si uno quiere volver para atrás en algún momento eso requiere comenzar la misión de nuevo. Debido a que cada misión puede rondar hasta los 45 minutos para atravesar. La verdad es que resulta algo agobiante no encontrar un punto medio entre aparecer instantáneamente y poder encontrar puntos específicos de las misiones. 

Inicio o fin

Al llegar al final del juego, pensé que Ghostrunner puede ser realmente difícil, o al menos demasiado castigador para ciertos jugadores. Requiere en todo momento de precisión y sincronización para lograr avanzar, no hay caminos fáciles y siempre hay un desafío nuevo adelante. De la misma manera, este es su mundo y rápidamente logra un inmersión que nos hace seguir, que nos hace querer saber más y que gracias a sus innumerables mecánicas nunca nos permite repetir el mismo esquema de juego. Es más, es entretenido experimentar y ver hasta dónde puede llegar la tan preciada perfección entre sector y sector.  

Nuestro argumento es algo que ya cualquiera pudo haber visto, leído o escuchado. Pero a la vez, hay un ecosistema de escenarios tan bien creado, que junto a su gameplay tan pulido y una banda sonora con ritmo tan vertiginosa logra una inmersión pocas veces vista en este tipo de juegos. Sin duda Ghostrunner es un título maravilloso que cuenta con fallos minúsculos que un par de parches seguramente arreglen, nada que arruine la experiencia ni mucho menos. 



Para los después de una jornada diaria buscan relax en sus juegos pueden querer darle el pase por alto al nuevo título de One More Level, 3D Realms y Slipgate Ironworks™. Pero para aquellos jugadores que anhelan un buen desafío, les atraen las clasificaciones y estadísticas después de cada “run”, Ghostrunner es una experiencia increíblemente empinada pero inmensamente satisfactoria.

Review
  • VEREDICTO
    OBLIGATORIOTotal Score
    Ghostrunner en 5 oraciones

    -Gameplay adrenalínico. Con momento épicos y fuera de lo normal.
    -Argumento suficiente para querer seguir jugando, pero sin nada antes visto.
    -Banda sonora que calza perfecto y nos transporta al mundo que Ghostrunner propone.
    -Controles simples pero difíciles de perfeccionar. Bien nivelados y lleno de pequeños secretos.
    -Jefes finales únicos y muy bien llevados a cabo.

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