Impresiones Blackout – El Battle Royale más frenético

Durante la semana del 10 al 17 de septiembre, hemos podido probar a fondo la beta privada para PS4 del esperado modo Battle Royale  conocido como”BlackOut”. Vendrá de serie en este COD: Black Ops IIII, tratando de funcionar (según sus creadores) como sustituto del modo campaña.  La beta empezó siendo únicamente para 80 jugadores, pero a los pocos días de estrenarse se ha visto ampliada hasta un máximo de 88. El objetivo final de estudio será ampliarlo hasta 100, siempre que con ello no se comprometa la experiencia jugable.

Este Battle Royale se siente bastante diferente respecto a otros del género como PUBG o Fornite. Nos encontramos ante uno que tiene lugar en un mapa más compacto y con un desarrollo mucho más frenético. La clásica zona azul, que por cierto reduce tu vida de forma considerable cuando te alcanza, se reduce a un ritmo bastante más rápido; lo que propicia unos enfrentamientos más directos, conllevando a su vez a unas partidas más rápidas que gira en el mejor de los casos en torno a los 20 minutos. De hecho, no es raro ver como el número de jugadores supervivientes se reduce drásticamente en los primeros minutos de partida. En consecuencia, añadir más participantes a este escenario, podría hacerlo bastante más caótico. Una decisión que los chicos de Treyarch deberán estudiar.

Encontramos la posibilidad de jugar a este modo en solitario, dúo o squad de cuatro y antes de lanzarnos de un helicóptero en marcha tendremos que elegir a uno de los personajes seleccionables en el menú previo. Estos se agrupan en tres bloques: estándar (modelos genéricos con escasas opciones de personalización), Zombies (skins de los protagonistas de este popular modo de juego); y los especialistas (que son los mismos que protagonizan la otra faceta del multijugador del título del que ya os hablamos aquí).
Pero no nos llevemos a confusión, únicamente se trata de simples skins. Cojamos a quien cojamos únicamente empezaremos la partida con nuestros puños como mejor baza.

Una vez empezada la partida en el helicóptero de despliegue, vamos planificando el punto donde queramos aterrizar. Pulsando el panel táctil de nuestro DualShock abrimos el mapa para marcar la zona donde queremos desplegarnos. Una vez tengamos la idea clara, será el momento de saltar y planear con nuestro traje aéreo, que sustituye al clásico paracaídas. La velocidad de planeamiento es bastante rápida lo que alegrará a los jugadores más impacientes. Todo esto tiene lugar con una vista en tercera persona mientras que vez tomemos tierra la cámara pasará a una vista en primera, y será, como no, el momento de correr para armarnos lo más rápido posible.


¿Con qué podremos equiparnos? Como es evidente, por los escenarios encontraremos una amplia variedad de armas que obedecen a los modelos que podremos ver en el resto de modos multijugador, pudiendo llevar al mismo tiempo un máximo de dos. Será posible además personalizarlas con distintos accesorios que podemos recoger como miras con la que mejorar la puntería o culatas que disminuyan la dispersión. Independientemente de ello, también podemos encontrar cajas con armamento equipado con todo tipo de accesorios de serie. Por supuesto, también podremos recoger todo tipo de granadas y elementos secundarios (como el coche teledirigido) con el fin de acabar con nuestros enemigos. En el plano defensivo, podemos recoger tres tipos de armadura. Cada una forma un conjunto sin que sea indivisible, ofreciendo solo el de mayor nivel protección para la cabeza. En cuanto a la vida, contaremos con 150 puntos de salud que únicamente puede ser restaurada con las vendas o botiquines que encontremos por el mapeado.

Pulsando el botón “options” se despliega un sencillo menú para gestionar todo el equipamiento al que nos debemos acostumbrar rápido sino queremos acabar vendidos. En este, se representa mediante iconos (algo pequeños) todo lo que hemos ido recogiendo, pudiendo además descartar todo aquello de lo que queramos prescindir. Por suerte, se habilitan algunos atajos para utilizar los elementos más habituales. Con L1 usaremos los elementos de curación y con R1 las armas secundarias como por ejemplo las granadas de fragmentación, pudiendo además intercambiarlas rápidamente entre ellas (como pasar de una venda a un kit médico) pulsando el botón superior de la cruceta direccional. Esto es algo que tardaremos en dominar pero que, a la larga, favorecerá el ritmo de la partida.
Por lo escenarios también encontramos distintas cajas de “boosteo” que añaden un componente estratégico a la ecuación. Podremos decidir cuándo utilizarlas y sus beneficios únicamente serán temporales. Sus efectos son de lo más variado, desde una disminución notable del ruido de nuestros pasos (realmente útil) a un cambio más rápido entre arma y arma. Y El número de “slots” disponibles para cargarnos de elementos dependerá de la mochila que consigamos en el transcurso de la partida.


Como os comenté al principio, el mapa se siente más compacto, aunque sigue siendo de un tamaño considerable. Se encuentra divido en zonas y algunas son homenajes directos a escenarios de otras entregas como “NukeTown” o “Asylum”. Encontramos una gran cantidad de estructuras y edificios, ofreciendo un gran abanico de opciones debido a la notable verticalidad de los mismos. Eso sí, no me ha gustado el modelo de la vegetación y arbustos, obedeciendo al modelo propio de una estructura sólida, por lo que no podremos escondernos ni disparar a través de ellos. Y en los escenarios no solo encontraremos enemigos humanos. Un elemento más distintivo es la presencia de hordas de zombies que aguardan en algunas de estas zonas, quienes manejados por la IA, nos pondrán en serios aprietos. No obstante, el riesgo tiene su recompensa ya que por lo general, el mejor “loot” se encontrará en estos segmentos.

Para desplazarnos por el largo mapeado podremos utilizar vehículos de tierra (como “quads”), lanchas e incluso, helicópteros. Y aunque van a resultar imprescindibles cuando el círculo letal se cierre dejándonos completamente fuera; su conducción deja bastante de desear. Aceleramos y frenamos con el analógico izquierdo y cambiamos la dirección con el derecho (al mismo tiempo que se mueve ligeramente la cámara). Una conducción un tanto artificial e incómoda que no estaría de más ser objeto de revisión.

En cuanto al apartado técnico obedece el mismo patrón que pudimos ver en el resto de modos multijugador del Black Ops IIII. Una tasa de frames totalmente estable que hace de la experiencia una totalmente fluida, teniendo por el contrario, y en ocasiones, una carga tardía de texturas de los escenarios.

Estamos en definitiva ante un Batttle Royale mucho más rápido y frenético que la media. Únicamente habrá que esperar a ver qué apoyo recibe con posterioridad al lanzamiento para comprobar si estará en condiciones de competir con los grandes del género.

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