Toki – Análisis

– Se lo está pasando – Gritaron desde el fondo-
– ¿La última pantalla?
– No. El jefe final.

Los dos chicos dejaron a medias la partida de Street Fighter y se colocaron en cuarta fila para ver un trozo de la recreativa en donde estaba ocurriendo la magia. Toda la sala se quedó vacía a excepción de una esquina. Un chico estaba concentrado a los mandos, escupiendo bolas de fuego por la boca contra monstruos que iban hacia él a la velocidad del rayo. Silencio. No sabe cuánta gente puede haber a su alrededor ¿diez? ¿veinte? ¿cincuenta personas? Nunca nadie había visto esa parte del juego e iba a tientas sin saber muy bien qué podía venir a continuación. Un error y podía acabar todo como tantas veces antes, pero su instinto forjado a base de horas y monedas en esa máquina le hacía adelantarse a cada movimiento de la inteligencia artificial. El monstruo lanza un ataque poderoso que ocupa más de media pantalla. El chico logra esquivarlo saltando a una esquina y al caer dispara las últimas bolas de fuego por su boca. El demoniaco rival se derritió entre música de 8-bits indistinguible por el atronador grito de todos los que estaban viendo la partida, como si Julio Salinas hubiera marcado un gol en la final de USA 94’. Después del éxtasis dejó sus tres iniciales en la puntuación final, se acercaron unos cuantos conocidos a felicitarlo y el hombre del kiosco le invitó a un helado. Todos volvieron a sus partidas y el juego regresó a la pantalla de inicio en su incesable reclamo de monedas. El mundo era otra vez normal, pero el chico se sentía esa noche la persona más poderosa del mundo.

Esta escena podría ser familiar para todos los que hayan frecuentado una sala de recreativos en los 80-90. Microids quiere mantener vivo el espíritu Arcade y nos trae el remake de Toki, un proyecto que no ha estado exento de problemas durante su creación. Este remake del arcade que salió en 1989, y que tuvo versiones para las consolas Commodore 64, Amiga, Atari, SNES y Megadrive, en un primer momento iba a lanzarse para Xbox 360 pero una serie de retrasos e inconvenientes han dado con el juego finalmente en la consola portátil de Nintendo en exclusiva.

El argumento de Toki, como juego de su tiempo, es bastante sencillo. El guerrero Toki vive en paz con su amada Miho, hasta que un terrorífico día el brujo Vookimedlo y el demonio Bashtar llegan a su aldea a secuestrar a Miho. Se la llevan y para que Toki no los persiga le lanzan una maldición que lo convierte en mono, con dudosa efectividad ya que Toki va a ser capaz en su forma de simio de lanzar bolas de fuego por la boca con las que acabar con sus enemigos. El guerrero no lo duda y se aventura a través de 6 niveles para rescatar a su chica de las garras del brujo.

El aspecto jugable de Toki ha seguido intacto al original, un run & gun 2D con la particularidad de que nuestro personaje lleva un ritmo lento y los espacios están ajustados para que no nos quede más remedio que acabar con todos los enemigos. La habilidades principales de Toki son, como hemos dicho, escupir bolas de fuego en todas direcciones y saltar para superar obstáculos. Conforme avanzamos nos encontramos con potenciadores que hacen más fácil avanzar como disparo triple, una llamarada de fuego, un casco de fútbol americano que nos hace inmune a los ataques enemigos, o unas zapatillas para saltar más alto y conseguir llegar a sitios de otra forma inaccesibles. No serán permanentes y debemos aprovecharlos lo máximo posible antes de que se agoten.

Los 6 niveles le van a sonar en su estructura a los jugadores experimentados. Empezaremos en la jungla e iremos progresando por fase de agua (si, aquí también está las odiadas fases de agua), de hielo, de fuego… Un diseño de niveles que respeta al original y que no nos va a sorprender hoy en día. Esto también significa que la dificultad está intacta, un auténtico desafío que sólo se imaginan los que lo sufrieron en su día. Al ser un juego pensado en su origen para recreativas la dificultad tenía que ser alta para que los jugadores se dejaran la máxima cantidad posible de monedas en ella. Eran los DLC de la industria de la época. Aunque en esta ocasión nos darán el beneplácito de elegir la dificultad, que varía en los créditos que tenemos para acabar el juego y los toques que nos permite antes de que nos mande a comenzar de nuevo una fase.

Al final de cada nivel nos vamos a tener que enfrentar con un jefe final, que sorprendentemente no es de lo más retador del juego. Puede que no lo venzamos en el primer intento, pero tienen unos movimientos previsibles que, una vez que los aprendamos, no nos van a causar demasiados problemas. Lo complicado es superar las oleadas de enemigos con eficiencia para tener vidas conforme vayamos llegando al final.

Más allá de su jugabilidad vintage, que agradará a algunos y desesperará a otros, donde más brilla este remake es en el apartado artístico. Tengo que decir que es uno de las experiencias gráficas más satisfactorias del año. Tienes la sensación de estar dentro de un episodio de una serie animada controlando al protagonista. El dibujante Philipe Dessoly ha hecho un trabajo titánico dibujando a mano cada escenario y cada personaje para que nos de esa sensación. Y el trabajo ha merecido la pena. Para los más puristas decir que no se ha incluido la opción de jugar con los gráficos originales. Algo que no tiene mucho sentido al comprar el remake, pero que sí incluyen otras actualizaciones de este tipo de juegos y que no molesta. El sonido está al nivel, con las melodías originales actualizadas realizadas por el compositor Raphael Gesqua. El juego viene subtitulado completamente al castellano. La experiencia arcade es satisfactoria, sobre todo en su aspecto gráfico, pero tras unas partidas echamos en faltas algún añadido que coloque el juego a la altura de un título de 2018. Sin extras, coleccionables o añadidos de cualquier tipo, este juego de salida se queda algo escaso. No se ha incorporado tampoco un sistema de guardado, por lo que tendremos que dejar nuestra switch en suspensión sin cerrar el juego si no queremos perder el avance. No nos va a llevar superar los 6 niveles mucho más de 45 minutos, pero porder guardar la partida no hubiera estado de más.

Toki sale con una espectacular versión física llamada Toki Edición Retrollector que contiene el juego, unas placas de madera para construir tu propia máquina recreativa, litografías exclusivas de Philippe Dessoly, un cómic con guión original dibujado por Philippe Dessoly (en inglés y francés) y una lámina de pegatinas. Su precio es algo más caro en físico (45€) que en digital (35€).
En conclusión, una experiencia clásica, algo corto de contenido pero espectacular en su apartado gráfico. Un título que va a ser un reto para nuevos jugadores no acostumbrados a estos niveles de dificultad y que recordará a los jugadores de siempre los retos a los que nos enfrentábamos en nuestra infancia.

Review
  • Lo mejor

    - El apartado gráfico dibujado a mano, de lo mejor de 2018.
    - Una renovada banda sonora, respetando la original.ç
    - Una experiencia arcade en la actualidad que agradará a nostálgicos.
    - Una completísima edición física coleccionista.

    • Lo peor

      - Falta de contenido, el juego se puede quedar en una experiencia algo corta.
      - Ningún aliciente para rejugarlo,

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